Plata en premundial sub 23, a pesar de improductividad ofensiva

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Con gran regocijo ha recibido la afición cubana amante del béisbol, la buena nueva del subtítulo signado por la selección sub 23 años en el torneo premundial que se disputó en las ciudades de Tegucigalpa, en Honduras, y Managua, en Nicaragua.

Luego de un sinnúmero de regresos de selecciones de béisbol a La Habana sin hacer la cruz en un evento internacional, este éxito, que le concedió un boleto para la Copa del Mundo de la categoría prevista para efectuarse en octubre en México, devuelve cierta confianza a la población.

Jóvenes como Josimar Cousín, Brian Chi, Andy Rodríguez, Pablo Guillén y Yanquiel Mauri, mostraron el talento que existe sobre el montículo, en tanto que el jugador de cuadro César Prieto- lo mismo se desempeña en segunda base que en el campo corto-, demostró no solo ser la actual joya del béisbol en el archipiélago, sino que nadie le puede quitar su turno en la alineación del equipo mayor que asistirá al torneo preolímpico de Arizona (21-26 marzo).

Pero no debemos pasar por alto que, a pesar del subtítulo y el cupo mundialista que incitan al aplauso, la sub 23 mostró pasajes de lo que se ve en cada una de las “películas” protagonizadas por cuanta escuadra beisbolera de la Mayor de las Antillas acude a un foro fuera de fronteras: la improductividad ofensiva – que incluye escasos batazos de jonrones- y los lances de roletazos, con los cuales les fabrican muchas jugadas de doble matanza.

Es cierto que la tropa del mentor espirituano Eriel Sánchez sí continuó con ese buen picheo que tanto aporta en las filas de los equipos nacionales, además de mejorar notablemente los dígitos defensivos, con César en el cuadro. Pero una vez más, se dejaron muchos corredores en bases ya que faltó el batazo oportuno para remolcar carreras hacia el plato. En nueve partidos, apenas hubo un vuelacercas del fornido inicialista Loidel Rodríguez.

Además, hace ya un buen tiempo que escucho a los técnicos cubanos de cualquier categoría, asegurar que “estamos iniciando un entrenamiento capaz de evitar que los batazos salgan de roletazo y disminuyan las posibilidades del rival de hacernos doble-play. Y les pedimos al grupo de hombres de fuerza que le tiren a la pelota hacia arriba, porque ese swing también ayuda para pegar batazos fuera del parque”.

El saldo del equipo del patio fue de siete victorias y dos derrotas, ambas contra el conjunto de Nicaragua, cuyos lanzadores zurdos hicieron diana en la alineación, les endosaron 14 innings sin permitirles carreras, y sus lanzamientos en la zona baja provocaron batazos por el cuadro y pocas conexiones hacia los jardines.

No obstante, esta plata en el premundial, deja las expectativas para lo que se viene: la actuación de la selección nacional de mayores en el torneo preolímpico en las ciudades estadounidenses de Surprise y Tempe, en Arizona. Allí, si se continúa sin producir carreras, la cara en el regreso será la misma que en certámenes anteriores. Por el bien de nuestro béisbol, esperemos que cambie.

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