Planta tropical, nutritiva y exigente

La malanga es uno de los principales cultivos adoptados por el hombre. Se utiliza preferentemente en la alimentación de niños, ancianos o enfermos por su facilidad para ser digerida. Esta planta tropical se usa por su cormo alimenticio, con alto contenido de almidón y fuente abundante en fibra dietética.

Sus hojas tiernas, aderezadas como ensalada, son ricas en vitaminas y minerales; abundantes en tiamina, riboflavina, hierro, fósforo y zinc, además de vitaminas C y B6; niacina, potasio, manganeso y cobre.

Con malanga preparamos refrescos y bebidas, sopas y pastas, guisos, ensaladas, dulces, panes, pasteles y galletas.

Los cormos se pueden usar para la propagación cuando no se tenga otro tipo de semilla. Se fraccionan tres días antes de su plantación y nunca deben porcionarse a menos que sobrepasen los 200 gramos.

Una adecuada preparación es básica para lograr buenas cosechas, implica máxima exigencia en la selección de la semilla, laboreo profundo y mullido del suelo. Conviene enriquecerlo con materia orgánica: estiércol descompuesto, gallinaza o compost.

Requiere adecuado suministro de agua, va de los 270 a los 330 días; durante los primeros seis meses desarrolla cormos y hojas.

Nuestra Isla tiene un excelente polo para su cultivo en La Siguanea, donde el agua dulce irriga los sembrados dos veces al día, de forma natural, con la subida cercana de la marea.

El período óptimo de siembra corre de diciembre a marzo y la cosecha se realiza a los diez meses para la malanga blanca, a los 12 para la morada. La planta entra en recolección cuando las hojas inferiores se tornan amarillentas. Unos ocho o diez días antes de la saca se procede a eliminar el follaje.

Dos detalles poco divulgados: requiere de rotación en su siembra y nunca debe cultivarse en el mismo terreno hasta transcurridos tres años. Además, se debe tener en cuenta que el ácido oxálico puede estar presente en el cormo y las hojas, por lo cual no pueden consumirla quienes padecen afecciones renales, gota o artritis reumática.

Isla de la Juventud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *