Piedra a piedra

Raúl se siente orgulloso de ser pinero. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Raúl Cárdenas Fernández contribuyó desde muy joven a que el terruño lleve su nuevo nombre

Con 70 años, este pinero jubilado, nacido en 1947, tiene una historia que revelar. Raúl Cárdenas Fernández, más conocido por su primer apellido, es de mediana estatura, piel blanca, ojos negros y, sobre todo, muy comunicativo.

Cuenta al Victoria vivencias desde antes de la proclamación de la Isla de la Juventud hace 40 años.

“Es raro ver a un pinero en el periódico contando su historia, a veces se piensa que nosotros no hemos contribuido lo suficiente con la Revolución como para merecer una entrevista”. (Sonríe).

Cárdenas proviene de una familia humilde que lo enseñó a vivir en la decencia, la honradez y la honestidad, valores que mantiene hasta nuestros días. Además, le inculcaron las ideas martianas, por lo que asegura ser “martiano de nacimiento”. En su familia existía gran vínculo con la educación, su abuela fue maestra.

Narra que residía junto a la familia Montané Oropesa, relación que se hizo más cercana con la Revolución: “Éramos vecinos, vivíamos en la misma cuadra, pero en esquinas opuestas. Yo jugaba en su casa y me crié en ese ambiente revolucionario”.

Con 13 años formó parte del movimiento juvenil pinero, donde participó en actividades diversas. También estuvo en la Campaña de Alfabetización, “integré la brigada Conrado Benítez con aproximadamente un grupo de 40 compañeros de la Isla para alfabetizar en distintos lugares del país, aunque la mayoría estuvimos en Holguín”, afirma.

Regresa después del ciclón Alma, “me perdí los trabajos que se hicieron después, como la construcción de la Torre de Televisión”.

Según Raúl en el servicio militar realizó varias misiones, no solo militares sino también agrícolas: “Los reclutas participamos en la tala de pinos, la siembra de café… El primer café que se sembró en la Isla fue en el entronque de La Demajagua, alrededor de 100 000 posturas plantadas.

“Aquí desgranamos maíz y nos dedicamos a la siembra de tabaco rubio en la zona Julio Antonio Mella, hasta recibir la ayuda solidaria de contingentes de todas las provincias” que llegaron para impulsar el desarrollo del territorio, que ya aspiraba a convertir en realidad el reto dejado por Fidel de transformar la naturaleza, la sociedad y el pensamiento con los jóvenes en la avanzada.

Cárdenas tuvo varias responsabilidades y tareas: “Trabajé en la construcción del hospital de Nueva Gerona, en el Departamento de Análisis de la sala de estadísticas de Educación. Fui jefe de producción de Medios de Propaganda y hasta el ’85 me desempeñé como oficial del Minint y de las Far”.

Dentro de este pinero se esconde, además del revolucionario, un escritor. Fue seleccionado como uno de los historiadores destacados por escritos de su autoría que aparecieron en el archivo del periódico.

“Redacté crónicas sobre personalidades del deporte, en aquel entonces la Isla había ocupado excelentes lugares en ese ámbito, un ejemplo de esto fue el tiro con arco y flecha, que desapareció, tema que me motivó a redactar un comentario titulado La flecha perdida, debido a la utilización de estas para las antenas de las casas”.

Jubilado del Minint como primer teniente, Raúl Cárdenas no abandona su deseo de escribir ni de luchar: “Estoy en el taller literario El Barón Herrera, donde nos reunimos el primer sábado de cada mes en la Biblioteca Municipal, gané premio con el cuento Primer amor en homenaje a la Campaña de Alfabetización”.

Además, guarda un libro testimonial que comenzó a escribir sobre ese tema, “para concluirlo solo necesito testimonios de personas que al igual que yo colaboraron con el importante suceso”, que fue antecedente de la Isla de la Juventud.

Raúl desea que a través de sus palabras llegue un mensaje a las futuras generaciones: “Quisiera que me vean como el joven que fui, trabajador incansable y comprometido, atemperado a su tiempo, las nuevas generaciones deben ser igual o mejores que las personas de mi época, quienes hicimos crecer este terruño piedra a piedra”.

Al culminar la Campaña de Alfabetización se sintió satisfecho por la labor desempeñada. Foto: Cortesía del Entrevistado
Cárdenas aún conserva el carnet que lo acredita como miembro de la Brigada Cristóbal Labra. Foto: Cortesía del Entrevistado
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