Picheo y defensa no estuvieron a la altura

Foto: Yesmani Vega Ávalos

Como lo prometido es deuda, hoy comentaremos sobre los resultados del equipo de béisbol de la Isla de la Juventud en las áreas del picheo y la defensa, departamentos que concluyeron cargados de incertidumbre, con muchas penas y pocas glorias.

Sin duda el punto más flaco de los Piratas en este certamen fue el picheo, el cual para la mayoría de los entendidos representa el 70 por ciento de las posibilidades del triunfo.

Los lanzadores pineros concluyeron con un promedio de carreras limpias (PCL) de 5,70, a razón de 361 anotaciones limpias en 569,2 entradas de actuación.

En el caso de los abridores el más trabajador fue el talentoso Jonathan Carbó, quien merece elogios –18 partidos iniciados, 112,2 innings de labor, ocho éxitos y 46 ponches propinados–. Frankyn Quintana no pudo aportar desde el montículo cuanto se esperaba y en 16 salidas solo contribuyó con cuatro sonrisas.

El zurdo Yunier Gamboa no realizó una mala campaña, sin embargo no estuvo a la altura de sus mejores momentos y el descontrol constituyó el punto clave en sus nueve derrotas. Miguel Ángel Lastra continúa siendo un monticulista difícil para los contrarios, comenzó la contienda como relevista y ya en el choque 17, frente a los Cocodrilos de Matanzas, el estratega José Luis Rodríguez lo colocó como abridor ante la poca efectividad de algunos iniciadores.

Sin incluir a Carbó, Lastra y Padrino, el resto de los tiradores del conjunto regalaron más boletos que el número de ponches propinados por desafío; algo preocupante si a esto le sumamos un total de 51 pelotazos otorgados. Situar los envíos “donde le duele al bateador” no es cualidad que se adquiere con enseñanzas teóricas ni consejos de cómo agarrar o soltar la bola. Se debe lanzar con frecuencia y si es frente a bateadores mucho mejor.

Sin embargo, lo que más nos marcó de forma negativa fue la poca efectividad de los relevistas y no es fácil dirigir sin el respaldo del bullpen, pues ello obliga a extender la labor de los abridores hasta las últimas consecuencias, como ocurrió. Fue una tendencia esperar que el serpentinero explotara para extraerlo del box, cuando lo recomendable era simplificar las misiones en los relevos.

Asimismo, ante este problema de los pícher, el manejo de los recursos humanos no pudo ser mejor por parte del único entrenador de picheo del equipo, Jorge Smith, quien les dio confianza y oportunidades a todos.

Entre los relevistas el de guarismos sobresalientes fue Yeinier Alberto Zayas con una victoria, dos derrotas y siete salvamentos en 21 choques en los cuales tuvo acción. Al parecer el muchacho aún se recupera de la lesión que lo alejó del montículo, sus números así lo demuestran.

El veterano Wílber Pérez, pícher con exquisito control, en esta justa regaló 20 boletos en 29,1 de actuación; su trabajo no puede calificarse de malo si tenemos en cuenta que solo le batearon para 250 y concluyó con uno de los mejores promedios de carreras limpias dentro del staff con 3,99. En mi opinión mereció más oportunidades.

Luis Alberto Padrino, joven que mostró clase, tuvo salidas brillantes en momentos decisivos, así como Kendry Hernández, con cualidades que lo sitúan entre los talentos a seguir en el país.

En un deporte donde todo gira alrededor de la calidad de los envíos de los lanzadores, sería saludable un trabajo estratégico para consolidar mejores cuerpos de serpentineros. Las actuaciones de Maikel Martínez, Lázaro Guerrero, Yordanis García, Raúl Alejandro González y Damián Balón estuvieron por debajo de lo esperado, a todos les batearon por encima de los 400 y exhibieron PCL de más de 17,00.

Si se aspira a que el béisbol del territorio vuelva a darle alegría a la afición, es tiempo de pensar cómo esos lanzadores pudieran llegar mejor preparados a la competencia, incorporándolos quizás a un régimen de entrenamientos cuya principal tarea sea el trabajo sobre el control de los envíos, otro mal que hizo mucho daño.

A la defensa los números no reflejan por completo el quehacer  desempeñado por los muchachos en la preparación, pues la consolidación de la línea central que llenaba de esperanzas al conjunto se cometieron 35 errores, lo cual indica un resultado con serias dificultades en esta área; de los 71 juegos efectuados, en 43 de ellos se falló a la hora de fildear.

De forma colectiva, los Piratas en este apartado promediaron para 969 con 81 errores en 2 629 lances.

Por estos resultados apostaría más allá de la luz corta, por un trabajo en la base, donde se decide el futuro del béisbol del Municipio para lograr un resurgimiento en los años venideros, conducidos por una labor dedicada en las filas escolares y juveniles, donde contamos con excelentes preparadores y glorias con experiencia, conocimientos y deseos de hacer.

PICHEO COLECTIVO

JG JP AVE PCL WHIP SO BB HR
Abridores 23 36 278 5,18 1,60 182 215 39
Relevistas 4 8 321 6,86 2,02 79 131 13
General 27 44 292 5,70 1,73 261 346 52
PICHEO INDIVIDUAL

Lanzadores JL JI JR G P JS EL AVE PCL WHIP SO BB
Jonathan Carbó 19 18 1 8 9 0 112,2 261 4,47 1,39 46 44
Miguel Á. Lastra 20 13 7 5 6 1 106,1 273 4,23 1,47 57 48
Yunier Gamboa 17 16 1 5 9 0 79,2 282 5,87 1,78 26 55
Frankyn Quintana 16 16 0 4 10 0 83,0 300 5,96 1,83 43 58
Yeiniel A. Zayas 21 0 21 1 2 7 25,0 222 4,32 1,56 16 21
 

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