“Pesando” la calidad

– ¿Dónde echará el arroz?, ahí no va a caber, recuerdelas dos libras adicionales; ahora los frijoles y chícharos, dice mientras la dependienta  sigue despachándole los productos solicitados.

–Qué bueno se cocina ese arroz, parece brasileño, acota la consumidora, gracias a estas libritas de más, porque ante la inestabilidad de viandas casi no me alcanza.

Maidolis Noa Fernández, dependienta de la bodega Guisa. Foto: Yoandris Delgado Matos

–¿Ligará la azúcar blanca con la prieta?, mire que el café queda mejor con la oscura. Este mes no toca sal, pero sí los fideos. ¿Algo más? Son entonces 9,60, subraya Maidolis Noa Fernández, dependienta de la bodega Guisa, con 32 años de experiencia en el sector del Comercio.

Con su habitual sonrisa continúa su labor. Una y otra vez la veo secarse el sudor del rostro, abre sacos, limpia el mostrador constantemente, recoge residuos del piso, muestrea el torpedo para comprobar la cantidad de libretas de abastecimiento pasadas por sus manos.

Aprovecho la ausencia de clientes por unos minutos; son cerca de las 11 de la mañana, desde hace unos días quería entrevistarla después de la instalación de pesas digitales en esa unidad.

Las pesas digitales son un equipamiento más seguro. Foto: Yoandris Delgado Matos

–Así estamos cumpliendo con la política de Protección al Consumidor, a diario se cuestiona a los bodegueros de estar robando, ahora ven el pesaje como está establecido y se marchan satisfechos, destaca.

Un joven higieniza sus zapatos en los pasos podálicos ubicados en la entrada del establecimiento y solicita cuota de tres personas.

–Amor, arréglese el nasobuco, le orienta Maidolis, además de echarles en sus manos hipoclorito antes de comenzar a hacer las anotaciones en la libreta de abastecimiento.

Aún no termino con mi entrevistada, espero con paciencia realice con calidad su quehacer; quiero conocer su parecer acerca del tema de las violaciones en el pesaje, problemática cotidiana y presente en la mayoría de los productos, incluso con el pan.

Razón por la cual la metrología debe ser una asignatura constante en cuantos espacios se hable de la necesidad de revitalizar las básculas y otros instrumentos que garanticen el pesaje veraz, pues se trata de la Protección al Consumidor tanto en la red minorista como mayorista.

El nuevo equipo, al decir de Maidolis su “confidente”, ha llamado la atención de la población ante ese mito con los problemas del peso de los productos en bodegas, carnicerías, mercados ideales, tiendas de materiales de la construcción…
Cumplimos un principio básico del Comercio: complacer con placer. Nos sentimos cómodos, ahora con un solo pesaje despachamos hasta tres personas de arroz, antes debíamos pesar hasta tres veces un pedido para completar el monto establecido, expresa.

Luego de trabajar en el mercado Abel Santamaría vine para aquí (Guisa), donde llevo casi una década; comencé en Comercio con 17 años en el antiguo 13 de Marzo, hoy Camaraco, y puedo asegurar que en el sector no había visto tanto empeño y proyecciones para cumplir lo legislado en Protección al Consumidor, estas pesas son una muestra. Hoy el servicio tiene más calidad, los cuatro equipos existentes en la unidad son digitales, incluso uno destinado a la comprobación de los productos.

Sin duda este equipamiento será bienvenido en cada barrio, más si de acuerdo con la Resolución # 54, en vigor desde el tres de junio del 2018, actualmente Decreto Ley 54, el usuario tiene derecho a comprobar en el área destinada al respecto cuanto adquiere, máxime si tenemos en cuenta la cantidad de productos a granel comercializados en el país.

Se instalaron pesas digitales de comprobación en establecimientos con grandes demandas y amplia cantidad de consumidores, afirma Alietys Miranda Valdés, normalizadora de la Empresa Municipal de Comercio (EMC).

Ver a Maidolis detrás del mostrador con nuevo “inquilino” confirma cómo la obsolescencia de los medios empleados en la red de bodegas va abriendo paso a un equipamiento más seguro, como establece el Sistema Internacional de Unidades y desde septiembre pasado se emplea el kilogramo como lo dispone la Oficina Nacional de Normalización.

El tema del pesaje y las reiteradas violaciones cometidas, en ocasiones guardan relación con el actuar de los dependientes, apunta.

Sus palabras se grafican cuando los clientes no observan lo pesado porque el brazo de la balanza de las conocidas Yara está inclinado hacia dentro del local, impidiéndoles visibilidad o al emplear ponderales adulterados y platos rotos con remaches y a veces sin el rango.

Para regocijo de todos ya se está “pesando” la calidad, una muestra de respeto hacia los derechos y deberes del pueblo, lo cual constituye una ecuación: Metrología + Normalización+ Control de la Calidad = Protección al Consumidor.

Según Jesús Rodríguez Jiménez, director técnico de la EMC, la entidad ha  priorizado esta problemática; para el quinquenio 2018-2022 planificaron instalar 365 pesas digitales y hoy solo rebasan el 39,7 por ciento.

De esa solicitud recibimos145 de 15 kilogramos (kg), (115 hace dos años y 30 el pasado), con ello priorizamos tres programas: mercados ideales, tiendas de materiales de la construcción y bodegas, explica el directivo.

Ya distribuimos 84, para el comercio 69 y el resto entre la red de Alojamiento y la de Gastronomía; están verificadas, calibradas y certificadas por la Unidad Territorial de Normalización, y cuentan con su sello de Apto con vigencia hasta el 2021. Faltan202, las cuales incluimos en la demanda, recalca.

En lo que va de año recibieron 18 de 60 kg, cuya distribución la harán según las necesidades.

Otro aire se respira con las básculas digitales, ellas ofrecen confianza, transparencia y seguridad si las utilizan como está establecido; ah…, pero si las ponen debajo de los ventiladores, las manipulan con la energía de su batería sin estar conectadas a la corriente o les tapan su pizarra informativa externa, entonces el esfuerzo habrá sido en vano.

Debemos sustituir todas las Yara, con más de 50 años de explotación, no hay ponderales para ellas ni piezas de repuesto; las cambiaremos de forma gradual como parte de un programa hasta el 2030, acota Hermis Hernández Río, jefe de Departamento de Protección al Consumidor de la EMC.

Los clientes deben ganar en cultura de mirar la pizarra informativa. Foto: Yoandris Delgado Matos

Y si queremos seguir “pesando” la calidad es necesario llevar de la mano, además, la pizarra informativa para mayor comunicación con el cliente acerca de lo ofertado, precio y gramaje establecidos, aunque no existe una cultura de mirarla al desconocer sus derechos, alega la bodeguera.

Isla de la Juventud
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