Pelados en el estrado

Pelados-Foto-2Antes de salir a la calle Yoendris tiene un ritual, endurecerse el pelo y amoldarlo en forma de cresta que corona su cabeza y le hace ganar algunos centímetros al más puro estilo de David Beckham o Cristiano Ronaldo.

 

Pelados-Foto-1

Fotos Arturo Enamorado López y Alexis Rúa Pérez

Antes de salir a la calle Yoendris tiene un ritual, endurecerse el pelo y amoldarlo en forma de cresta que corona su cabeza y le hace ganar algunos centímetros al más puro estilo de David Beckham o Cristiano Ronaldo.

Para Mario el procedimiento es otro, él prefiere tapar uno de sus ojos con un mechón a base de gel o laca que, unido a sus ropas ajustadas de tonos negros y rosados, le dan una apariencia de personaje “manga” de series animadas japonesas.

Salidos de la creatividad de diestros barberos, construidos a imagen y semejanza de cantantes, deportistas y celebridades del momento, símbolos de la aceptación, rebeldía o extravagancia propias de la adolescencia, las diversas formas y estilos de cortarse y llevar el cabello hoy, constituyen una de las tendencias más arraigadas en nuestra juventud.

Unos aplauden, otros miran con recelo al Yonky, el Mawa, el tiburón, el bistéc, el dominicano, el Yakarta, por solo mencionar varios de los pelados que han tomado la ciudad.

Eddy Cacheiro Moreira, estudiante de la enseñanza Técnica Profesional, es uno de los que disfrutan estar a la moda y por eso lleva un bien logrado “tiburón”: “Es el que mejor me queda, se usa y a la mayoría de las muchachas les llama la atención”.

“No me gustan las exageraciones en la moda, afirma Laura Espinosa de 22 años. No critico a quien tiene preferencias por ese tipo de peinados, pero no les encuentro atractivo alguno; me resulta agradable ver cortes más serios, pienso que no les quedan bien a todo el mundo”.

“Si uno no se lo hace está fuera de tiempo”, sentencia el líder de un grupo de adolescentes mientras caminaba por calle Martí exhibiendo su Yonky: “No le veo nada de malo, antes se usaban los pantalones bombache y la ropa de eláster que da tremendo calor, es cuestión de preferencias”.

Tan diversas y controvertidas como cada uno de los estilos asumidos por el sector juvenil, son las opiniones que hacen de este un tema recurrente en la sociedad.

FAMA Y TIJERAS

Cada día las estrellas mediáticas, figuras políticas, televisivas, aumentan su reinado en las masas, sus costumbres, apariencias, maneras de actuar y vestir, convirtiéndose para quienes les admiran, en elementos imprescindibles en su cotidianeidad.

Ídolos como Mario Balotelli o Neymar, han logrado, además de divertir a quienes siguen su desempeño, cambiarle el menú a los barberos. Pedro Vale Selier es uno de los más prestigiosos de Nueva Gerona, adonde acuden a diario muchos en busca de ponerle “swing” a su cabello.

“Me piden hacerles el Mawa, el tiburón y el Yonky; no hago dibujos, también bastante preferidos, pero aún así la demanda es grande.

“Es una explosión producto de la moda, van y vienen; llevo 37 años como barbero y por ejemplo, puedo asegurarte que el Yakarta, es el mismo de la década del ’70, solo que un poco más alto ahora.

“Soy cuidadoso, cuando se acerca el inicio de curso estoy atento a la radio para ver cómo puede llevarse el pelo y así se lo hago saber a los muchachos antes de que los regañen en sus respectivos centros”.

Pelados-Foto-2

EN LA ESCUELA…

En torno a este singular tema el sistema educacional marca sus pautas; las normas de conducta y reglamentos disciplinarios internos de los centros de enseñanza, no establecen la utilización de estas tendencias por considerarlo inadecuado en la correcta apariencia de los estudiantes.

Mucho puede decirse: en algunos casos la falta de exigencia ha dado lugar a la proliferación de semejantes cortes de cabello, sin embargo, en otros como en el centro mixto José Rafael Varona se toma el toro por los cuernos y hoy no tiene cabos sueltos entre tijeras y modas.

Así lo asegura su directora Liuba Cárdenas Jiménez: “Nuestros profesores trabajaron sobre las bases del Reglamento Escolar el pasado curso, se discutió en todos los grupos y en las reuniones de padres para buscar su apoyo.

“En este período hemos tenido un solo caso, el cual se presentó el primer día con un pelado inadecuado, pero fue resuelto con prontitud y el estudiante no perdió clases por esta causa.

“A quienes incumplan con lo estipulado en el reglamento, donde se aclara que los educandos deben estar correctamente pelados, sin dibujos ni figuras, se les hace un llamado de atención con la obligación de eliminar la indisciplina, de no ser así la dirección del centro puede presentar una demanda por ausentismo y esta iría a los padres por la condición de menor de edad”, señaló.

PERSPECTIVA PATERNAL

Miguel Cabrera Steward es el padre de Daniel, quien exhibe un “tiburón”, y asevera:

“A él le gusta, cada etapa tiene sus particularidades, cuando yo era joven también existían preferencias raras y mis padres a veces no coincidían, mientras sea algo que no ponga en riesgo su salud, como tatuajes o pierci n gs, se lo permito.

“Él sabe que a la escuela no puede ir así y por eso aprovechó el verano para hacerse todas esas cosas, siempre le he puesto los estudios por encima de todo, y la disciplina debe practicarla en cualquier lugar y época”.

MÁS ALLÁ DE LA MODA

La moda es cambiante y fugaz, tanto así que lo que hoy es su último grito mañana yacerá olvidado en un rincón para dar paso a nuevas tendencias. Quizá dentro de algunos años ya nadie se acuerde del Yonky ni del Mawa, o tal vez los hijos de los jóvenes actuales califiquen de cheos y anticuados esos cortes que hoy son sensación.

Por eso, más allá del pelado que luzcamos, de la tendencia que elijamos para vestirnos o asumir la vida, lo más importante será siempre preservar aquellas cosas que perduran en el tiempo y que nunca pasan de moda: los valores humanos, las buenas costumbres y la educación.

Como fenómeno social que se anida en las multitudes del futuro, considero que la tendencia a cortarse o peinarse el pelo de manera extravagante, no pasa de ser una de tantas modas capaces de incidir en la autoestima y la imagen de quienes la practican.

Ello constituye una forma de ver la vida, muestra el desenfado propio de la adolescencia o la juventud, sin embargo nuestra sociedad, la que día a día construimos en pos de hacerla más justa, deberá en todo momento guardar la sobriedad de sus cimientos.

Por ello el respeto al rol desempeñado en su entorno, a base de valores como la educación, la responsabilidad, la humildad, será siempre el camino, la ley, la razón.

 

 


Comparte esta noticia:

{loadposition botonessociales}

 

{loadposition tabfinal}