Pascuas sangrientas

Una de las páginas más horripilantes de la historia de Cuba ocurre entre el 23 y 25 de diciembre de 1956, hace 65 años, en la zona norte de la antigua provincia de Oriente.

Antecedentes: en los días posteriores a la dramática circunstancia de los tripulantes del yate Granma, dirigidos por el joven líder Fidel, al desembarcar el dos de diciembre de ese año, por Los Cayuelos, en Las Coloradas, y del combate librado por los 82 expedicionarios contra las fuerzas de la tiranía de Fulgencio Batista en Alegría de Pío, sus esbirros comienzan una feroz cacería por todo el país.

Los hechos: mediante la operación Regalo de Navidad, iniciada el 23 de diciembre, el coronel Fermín Cowley Gallegos y sus secuaces quitan la vida a 23 habitantes de las actuales provincias Holguín y Las Tunas; sin vacilar los sacan de sus hogares, los torturan salvajemente y tiran sus cadáveres en carreteras, el campo, debajo de un puente o los cuelgan de un árbol, solo por “cometer el delito de oponerse a la dictadura batistiana”.

Entre las víctimas están Pedro Miguel Díaz Coello, máximo dirigente del Movimiento 26 de Julio en Holguín, otras figuras del M-26-7 y del Partido Socialista Popular, trabajadores, líderes sindicales, junto a los de otros partidos o sin filiación política.

Ejecutan a Rafael Orejón Forment, jefe de Acción y Sabotaje del M-26-7 Julio en Nicaro, pero no pueden impedir que lleve a Holguín un importantísimo mensaje desde Santiago de Cuba: que Fidel estaba vivo y había llegado a la Sierra Maestra.

Las macabras escenas conmocionan al pueblo que bautiza los crímenes como las Pascuas Sangrientas, al estar enmarcados en las festividades de Pascuas y tener el deliberado propósito de sembrar terror y apagar la llama insurrecta que ya ardía en la Sierra Maestra, lo cual jamás consigue Fulgencio Batista.

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Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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