Para que prevalezca el buen recuerdo

Foto: Marianela Bretau Cabrera

Por Yunieski La Rosa Pérez

Como suele ocurrir solo cuando de estas fiestas se trata, el movimiento de personas en la Isla se incrementa sobremanera. Un ir y venir incesante de personas de todas las edades inundan cada espacio de la ciudad y otros poblados con la intención de disfrutar de las opciones de las festividades, en este caso las esperadas Fiestas Pineras.

Son tres días o cuatro, si contamos el precarnaval, de parranda sin límites para muchos, mientras para otros que permanecen en el anonimato el sacrificio de garantizar todo para que la diversión fluya de la mejor manera con un final feliz para todos.

Música, bebida, comida, diversiones, rebullicio, constituyen el aderezo fundamental y denominador común en estas jornadas en las cuales a pesar del relajamiento característico del momento, hay que tener orden, corduray respeto para evitar infortunios e imprevistos que terminen en desagradables desenlaces.

Tradicionalmente las fiestas de la Isla no se caracterizan por la proliferación de eventos desafortunados de magnitud. Por supuesto que al calor de todo lo que genera una festividad de esta dimensión se suceden sus rifirrafes, no obstante son resueltos con el concurso de las fuerzas de orden público dispuestas para la ocasión y a la vez el accionar de los ciudadanos en defensa de su tranquilidady de la armonía en los festejos.

En este sentido se ha llamado a la población al deleite con disciplina y responsabilidad.

Claro que el dispositivo de seguridad está listo para garantizar la calma sin limitar la alegría ni la diversión en familia, pero considero que una cuota elevada de responsabilidad parte de nosotros mismos; de la conciencia de cada quien, del respeto, de poner en práctica los valores que atesora nuestra sociedad, forjada por hombres y mujeres de bien.

Todos tenemos los ojos bien abiertosy muy oportunamente los choferes que deberán estar bien atentos detrás del volante a los muchos que deambularán con la vista nublada y caminar con tumbos como resultado de unas cervezas, tragos de ron de máso quizás vencidos por el sueño y el cansancio del ajetreo.

Ojo también con los indolentes y malhechores que intentan aprovecharse del momento para cometer sus fechorías, aquí todos debemos cerrarle el paso y no permitir la impunidad ante esas indisciplinas sociales, por ello de igual manera es preciso reforzar la vigilancia en centros de trabajo, organismos, entidades e instituciones durante estos días.

Disfrutamos de un fin de semana diferente como merece el pueblo pinero, con derroche de alegría, júbilo e iniciativas, para que como siempre al cabo de la semana o al mes siguiente, sean los buenos recuerdos los que prevalezcan en la memoria de este momento inolvidable.

 

Fiestas Pineras 2018 Opinion
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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