Panchita: 100 años sin soledad

Francisca, una de las 1 551 personas con más de 100 años en Cuba, recibe el agasajo de sus familiares, amigos y vecinos en Sierra Caballos Francisca Domínguez Rodríguez ha burlado el tiempo. Sin apenas arrugas, el cabello plateado, piel suave y memoria con destellos de lucidez, dejó atrás un siglo.

 

Francisca Domínguez Rodríguez ha burlado el tiempo en Isla de la Juventud. Ella, sin apenas arrugas, el cabello plateado, piel suave y memoria con destellos de lucidez, dejó atrás un siglo

Francisca, una de las 1 551 personas con más de 100 años en Cuba, recibe el agasajo de sus familiares, amigos y vecinos en Sierra Caballos

Fotos: Emilio Pérez Pérez

Francisca Domínguez Rodríguez ha burlado el tiempo. Sin apenas arrugas, el cabello plateado, piel suave y memoria con destellos de lucidez, dejó atrás un siglo.

Lo confirman su carné de identidad, la pancarta con el mensaje de felicitación por sumar 100 sonrisas, los cakes, serpentinas, globos multicolores y el agasajo de los vecinos en el CDR 11, de la zona 87, en Sierra Caballos, donde reside.

Cuando los besos estallan en su mejilla y la emocionan el canto de “¡cumpleaños feliz…!” y los aplausos, la centenaria expresa: “Estoy muy orgullosa de ustedes, ojalá duren mis mismos años. Gracias por la fiesta, nunca me he sentido sola”. Su familia, que la cuida con esmero, participa en la iniciativa comunitaria.

Marlén Borrego, la enfermera del consultorio, recién llegada de Haití, donde presta colaboración, asiste acompañada del esposo –también internacionalista– y lee una décima de la amiga Ana Gómez: “Hoy cumples años Panchita,/ te vine a felicitar/ y te voy a regalar, / esta décima bonita./ Eres persona exquisita,/ eres flor de mi cantero,/ brillas igual que un lucero,/ en el cielo azul celeste,/ te deseo mucha suerte,/ en los años venideros”.

Nancy Benito, la delegada de la circunscripción 40 del Poder Popular, significa que Francisca es una de las 1 551 personas con más de 100 años en Cuba, donde el Gobierno se ocupa del bienestar del pueblo y la longevidad satisfactoria –implícita en una esperanza de vida al nacer de 80,02 años en las mujeres y de 76 en los hombres–  representa un indicador de calidad de vida y conquista social.

La presidenta del CDR, Ángela Mora, explica que el padre de Panchita duró 108 años, fue mambí y peleó al mando de José Maceo Grajales. “Ella –precisa– se preocupa por su cotización en la FMC y el CDR, ama a Fidel y le agradece el título de propiedad de la casa en Santiago de Cuba, donde nació el dos de abril de 1912”.

A pesar de su limitada visión y debilidad en sus piernas, una vez en su apartamento, la bella ancianita revive un rasgo de su personalidad al declamar una extensa poesía alusiva a la controversia entre la caña de azúcar y la palma real.

La acompañan en la sala Edilberto Suárez, su único hijo vivo, de 83 años, quien presenta afectaciones de salud y los tres nietos que cuidan a los dos ancianos: Amada (profesora de Literatura), Nidia (ama de casa) y José (custodio).

Edilberto cuenta que su mamá siempre fue delgada, independiente, incansable, devota de la virgen de la Caridad del Cobre: “Lavaba y planchaba para garantizar el sustento de los cinco nietos que crió, hijos de mi hermana María Julia, ya fallecida. Jamás la vimos triste y mientras enfrentaba la batea, lo hacía cantando Lágrimas negra, Longina, Ausencia, Una rosa de Francia, sus melodías favoritas.

“Leía a diario el periódico, le gustaban los carnavales y bailar; sin embargo, rechazaba las bebidas alcohólicas, cigarrillo, no comía chivo, ni carnero ni pato, prefería el pollo, quimbombo, berenjena con carne, harina de maíz, prú, platanitos y mangos Biscochuelo y Toledo”.

Panchita nunca ha sido diabética ni hipertensa; y ahora come con poca sal, sin grasa y si le falta el pan no quiere tragar bocado. El defecto que más detesta es la mentira y de las virtudes su predilecta es la honradez.

Está muy contenta una de las diez centenarias pineras, con una descendencia de cuatro hijos, 14 nietos, 18 bisnietos y ocho tataranietos. No todos los días una muchacha cumple 100 años y se los celebran con tanto amor y acompañada.

Francisca, una de las 1 551 personas con más de 100 años en Cuba, recibe el agasajo de sus familiares, amigos y vecinos en Sierra Caballos

 

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