Pami, la vida como prioridad

“La natalidad en la Isla, al igual que en el resto del país, en medio de la pandemia ha experimentado una reducción significativa, registrándose hasta el cierre de agosto un total de 40 nacimientos menos que en igual período del año anterior”.

Con esta poco halagüeña información inició el reciente balance de trabajo del Programa de Atención Materno Infantil (Pami), un encuentro que, dada su importancia, contó en esta ocasión con la presencia de la máxima dirección del territorio, directivos de Salud Pública y factores de organizaciones políticas y de masa.

Y es que el impacto de la covid 19, presente en todos los sectores, no dejó exento al Pami. Como ya se ha vuelto regular en los últimos años, el Municipio no llegará a los 1 000 nacimientos, de hecho, se prevé que para el cierre del 2021 la cifra esté sobre los 850.

Otro indicador que no ha presentado un comportamiento favorable es el de la tasa de mortalidad infantil, en un elevado hasta el momento de 9,2 muertes de menores de un año por cada mil nacidos vivos, tras el fallecimiento –por causas como infecciones y afecciones perinatales–  de cinco bebés.

Tal insatisfacción es en comparación con el favorable resultado de años anteriores, aunque es destacado a nivel internacional donde  países como Guatemala y Colombia muestran una tasa superior a 20.

De acuerdo con el jefe del Programa aquí, Edilberto Morales, otro de los indicadores preocupantes es el incremento del bajo peso, con 33 casos en lo que va de año, de ellos 22 nacidos en el Municipio; este cuadro, unido al aumento del riesgo e inminencia de prematuridad pone en alerta a todo el sistema de Salud.

Ante esta situación la dirección del Pami no se ha quedado de brazos cruzados y como medidas preventivas se coordinó, junto a la dirección del Gobierno, la venta de un módulo alimenticio reforzado a las embarazadas, iniciativa muy bien acogida por las gestantes pineras y sus familias.

Igualmente, según informó Morales, esta misma semana se concretó una consulta municipal de clasificación para la prevención de la prematuridad, a la que son remitidas las pacientes para una mejor evaluación de sus casos.

Un elemento a analizar –según el galeno– quien recalcó que aunque “no es generalizado”, está presente en algunos casos: la falta de seguimiento por la Atención Primaria de Salud a las embarazadas de riesgo, así como las indisciplinas de las gestantes, quienes en ocasiones se rehúsan a los ingresos y faltan a consultas.

Hasta aquí pudiera parecer que todo marcha mal en el Municipio con respecto a este importante programa, pero, lo cierto es que no todo es negativo. Entre los buenos resultados destacan por 18 años consecutivos la mortalidad materna en cero en nuestro territorio y el completamiento en la actualidad casi al ciento por ciento de los grupos básicos de trabajo de las tres áreas de salud, lo que representa una fortaleza para la mejor atención no solo de las embarazadas, sino también de los menores y propicia, además, un mejor aprovechamiento de instituciones sociales como los hogares maternos.

Otro elemento a destacar es que, a pesar de la escasez de insumos, la consulta de Atención a la Pareja Infértil no ha dejado de prestar servicios y labora de forma estable para garantizar la incorporación de nuevas parejas, que ven en este programa la vía para concretar el sueño de convertirse en padres.

Resumiendo, queda trabajo por hacer, sí, y hay que hacerlo desde ahora en aras de no cargar al 2022 con resultados negativos. La confianza de mejorar está puesta en profesionales de alta calidad y un sistema de Salud que tiene la vida como máxima prioridad.

Isla de la Juventud Opinión Salud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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