Otra epidemia que golpeó al béisbol

El coronavirus ha paralizado nuestro deporte nacional y el país sufre los peores momentos desde que el 11 de marzo del pasado año se detectara el primer caso, el cual de forma gigantesca ha ido incrementando el número de contagiados tanto en Cuba como en el resto del orbe.

Pero la afectación de la covid 19 sobre el béisbol en general está muy distante de una enfermedad que, convertida en epidemia, no tuvo compasión con miles de cubanos, entre ellos peloteros, además de ensañarse con uno de los equipos más famosos e importantes que existieron en la década de los ’40 y ’50, el Almendares.

Se trata de la tuberculosis, la cual tuvo entre sus momentos pico el cierre de la década del ’20, cuando golpeó con fuerza a la sociedad cubana y varios de los integrantes de dicho equipo contrajeron una grave afección pulmonar que destrozaba el sistema respiratorio, con una situación nefasta en lo deportivo, económico y social.

La tisis mató a un aproximado de 50 peloteros antillanos que jugaron en el máximo nivel, entre ellos se encontraban los jardineros Cristóbal Torriente y Alejandro Oms.

Por lo general esta bacteria se aprovechó de quienes poseían un nivel de vida humilde, lo que explica que muchos de los contagiados en nuestro país fueran negros. No obstante, los ricos también fallecieron debido al contacto con infectados y un ejemplo claro está en el caso de Abel Linares, principal empresario del béisbol cubano que no le bastó su dinero para evitar la tuberculosis.

Fue precisamente este apoderado quien llevó a las primeras escuadras del patio a ligas de Estados Unidos y quien trajo a Cuba a elencos de Grandes Ligas.

Otros grandes, víctimas de la epidemia, fueron los matanceros Valentín Dreke y Bernardo Baró. El primero fue un guardabosques que estaba en su mejor momento y uno de los más destacados, con resultados que lo llevaron al Salón de la Fama nacional.

El segundo,también miembro de esa emblemática institución, estuvo entre los más sobresalientes de las Ligas Negras y al contraer la enfermedad estaba en la élite de los jardineros cubanos.

Ni hablar de José de la Caridad Méndez, miembro fundador del Salón de la Fama cubano y elegido al de Estados Unidos en 2006, su pérdida fue sumamente sentida por ser uno de los peloteros más queridos entre los fanáticos.

Producto de la tuberculosis otros grandes que perdieron la vida fueron Esteban “Mayari” Montalvo, que tuvo el talento para mantenerse como regular la mayor parte del tiempo y viajar con los elencos que se insertaban en los circuitos independientes norteamericanos, y Marcelino “Cuco” Guerra cuya versatilidad le abrió oportunidades en campañas de las Ligas Independientes.

Pero esta pandemia dejó sin vida en plena madurez deportiva y social a más de una decena de beisbolistas de otros conjuntos en esa etapa, entre los que resaltaron el tercera base Ángel Alfonso y el jardinero Pablo Mesa, famoso éste último por conformar en 1923-1924 el mejor trío ofensivo de jardineros en la extinta liga de Cuba.

Ernesto Reinoso. Foto: Gerardo Mayet Cruz

Ojalá la covid 19 no cause peores daños, no solo para el béisbol, como ya lo fue la perdida de Ernesto Reinoso e Higinio Veliz, sino para nuestra humanidad en sentido general.

Por eso no resulta ocioso enfatizar en la necesidad de alimentar conciencias, potenciar la cordura, rechazar toda manifestación de negligencia y fundamentalmente otorgarle importancia al cumplimiento de las medidas higiénico sanitarias sin perder la brújula, con responsabilidad y sin olvidar que el peligro continúa, por lo que no debemos echar por tierra lo logrado hasta la fecha.

Deporte Isla de la Juventud Opinión
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