Ortográficamente hablando

gloriaPor Gloria Morales Campanioni

¿Qué oídos y ojos no han sido lastimados al ver cambios ortográficos en una declamación amorosa o en las líneas de tiernos versos enviados por algún enamorado?

 

gloriaPor Gloria Morales Campanioni

¿Qué oídos y ojos no han sido lastimados al ver cambios ortográficos en una declamación amorosa o en las líneas de tiernos versos enviados por algún enamorado?

No…, no se ría, seguro los suyos fueron víctimas de esas permutas de la consonante S por la C en “deceo verte mi amor”, o de la V por la B o viceversa: “Nene extraño esos vesos que solo tus lavios pueden darme, boy a rendirme a tus pies mi prinsesa si no bienes hoy”…

Ante tan exorbitantes transformaciones, fuertes emociones bloquean el cerebelo y en lugar de hincharse las venas, aumentar el palpitar del corazón, brillar más las pupilas y otros secretos propios de los discípulos de Cupido, aparecen entonces las desilusiones porque las palabras no cumplieron su encomienda al no vestirlas de forma adecuada, aunque algunos consideran que el traje no lo es todo, pero sí influye en que te reciban cual te presentes.

Tal vez coincida conmigo en que si bueno es hablar bien, mejor resulta poner en la misma balanza diálogo y escritura para poder expresarte más coherente y que mientras escribas y hables dejes una impresión agradable al receptor del mensaje.

La ortografía castellana no necesita esfuerzos sobrehumanos para dominarla, solo requiere de interés y constancia, elementos que bien se pueden alcanzar leyendo cuanto le caiga en sus manos, disfrutar de un clásico audiovisual o intercambiar con especialistas en busca de saciar inquietudes.

Martín Rodríguez Rodríguez, profesor de Estudios Lingüísticos del Español de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Carlos Manuel de Céspedes, considera esencial el papel de la escuela en esa impronta lingüística que todo estudiante debe llevar tras cada palabra.

En ese sentido realizó la investigación La acentuación gráfica del español: un análisis crítico y actualizado, a dos manos con la máster en Ciencias de la  Educación Daisy Gotay López, con la cual propone herramientas didácticas metodológicas para comprender mejor los fundamentos de la acentuación gráfica del español.

Con este trabajo, basado en la Ley de la letra final, enseñan a identificar las palabras según su prosodia, habilidad que debe ser instruida desde los primeros grados, así el alumno adquirirá conciencia del valor de la tilde y aplicará de forma correcta las reglas.

Y sí que merece tener en cuenta la forma de expresarse. No es escribir palabras bonitas sino vestirlas ortográficamente bien.

 

 

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