DÍA DEL TRABAJADOR ELÉCTRICO

Orlando sigue dando pelea

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Llegamos y él “cogía un diez” durante el horario de almuerzo, el cual muchas veces ni tiene tiempo de disfrutar por la preocupación constante que le generan aquellas moles de hierro, de las que ya no puede desprenderse.

Esta vez no fue el desvelo por las máquinas las que interrumpieron su descanso, sino fuimos nosotros, los periodistas, quienes acudimos a la Empresa Eléctrica, cuando se acerca el 14 de enero: Día del Trabajador Eléctrico, en busca de Orlando Baños Hernández, mecánico A y jefe de brigada de mantenimiento de dicha entidad.

Por el área de generación el ruido suele ser más ensordecedor para quienes no están acostumbrados a lidiar con él a diario, por ello nos propuso trasladarnos hasta el salón de control de la MAN I (planta eléctrica) para conversar acerca de sus más de cuatro décadas entre metales, grasa, herramientas, tuercas y otras piezas que garantizan la vitalidad de las máquinas generadoras, al punto de asegurarles a los pineros un trascendente servicio, al igual que el desarrollo territorial.

Sus recuerdos viajan en el tiempo hasta remontarse a la etapa de estudiante, cuando fueron seleccionados unos 60 adolescentes para estudiar en el tecnológico de Ciudad Libertad, en La Habana.

“Allá nos preparamos como mecánico, electricista y operador de planta. De los 32 graduados el único que permanece en la empresa soy yo, algunos fueron para otros centros y otros fallecieron.”

Sus sesenta años vividos y los dedicados a la Eléctrica le resultan suficientes para rememorar el crecimiento de la entidad desde un poco antes de la puesta en marcha de la planta soviética, construida con el fin de dar respuesta al crecimiento económico y social de la Isla en la década de los 70, hasta la actualidad, con la entrada de nuevas tecnologías para la generación, incluidas las Fuentes de Energías Renovables.

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Para asumir la modernidad con el levantamiento primero de la MAN I y luego la MAN II recibió preparación en Dinamarca, luego lo seleccionaron para el montaje del parque eólico Los Canarreos, el cual incluyó seis aerogeneradores y donde permaneció cerca de ocho meses hasta luego regresar a la planta.

“Acá nos ocupamos del mantenimiento y funcionamiento de los ocho motores agrupados entre las dos MAN, de 3,6 y 3,8 MW. Este es el corazón no solo de la empresa, sino del Municipio porque de aquí depende su vida, su desarrollo. También nos encargamos del emplazamiento ubicado en el polo turístico Cayo Largo del Sur”.

Orlando, además de ser una persona locuaz es sencilla y modesta, pues al hablar prefiere hacerlo en plural y no en singular, por lo que le rectifico, pues sus años de experiencia le ha permitido desarrollar habilidades y preparar a numerosos muchachos como él mismo suele decirle a los que ha preparado.

“Hemos visto, bueno, he visto a tantos que eso me enorgullece, muchos vienen de la escuela, otros de la calle y se incorporan a nuestros cursos, aprenden rápido y los que se quedan son excelentes trabajadores.

“Y eso es importante porque este es un oficio de mucha responsabilidad y disciplina, además de la consagración, pues muchas veces se sabe la hora de llegada y no la de salida, sobre todo cuando se presenta alguna avería.

“Un ejemplo, el año pasado, luego del desfile por el Primero de Mayo nos llamaron porque se había detectado una falla y cuando muchos convierten ese día en una gran fiesta, nosotros nos fuimos para la planta y hasta que no lo resolvimos no viramos…”

“Verlos tan jóvenes y con ese nivel de compromiso me recuerda  mis primeros años, mis tropiezos, mi formación; en verdad me siento orgulloso y su desempeño me hace sentir que el relevo está garantizado.

“Ellos me hacen pensar en los veteranos que encontré al iniciar acá, quienes tuvieron que ver con mi formación, con lo que soy en la actualidad, pienso en Pepe y Juan Quesada, en Borrego el electricista, en Tonito… marcaron mi aprendizaje, a pesar de haber adquirido los conocimientos en tecnológico.

“Esta es una labor de muchos riesgos, no solo por el ruido, los equipos pesados, la electricidad, sino también por la nocturnidad porque la vigilia de las máquinas son las 24 horas, de ahí las guardias mecánicas, eléctricas…

“Es un trabajo anónimo, no se ve, pero es importante, tiene que ver con que los pineros no tengamos hoy apagones ni sea inestable el fluido eléctrico. Por lo general la disponibilidad de las máquinas sobrepasa el 96 por ciento y qué decir del consumo específico, mantiene un buen comportamiento, ello habla de eficiencia y les puedo garantizar que mostramos resultados distinguidos a nivel de país”.

La conversación transcurre en un ambiente coloquial, los rostros de los jóvenes operadores que se encontraban en el salón reflejan la admiración y el respeto por el formador exigente, amigo, Vanguardia Nacional en reiteradas ocasiones, que ha prestado servicios en diferentes provincias y en Venezuela, donde tuvo un accidente que casi le cuesta la vida; sin embargo, no se amilanó y continúa ahí, dando pelea y “vivo para seguir haciendo el cuento” por su familia que tanto ama y estas máquinas de las cuales no piensa desasirse.

– Queda poco para la jubilación, ¿te acogerás a ese derecho cuando llegue el momento?, le pregunto y confiado por la continuidad, responde: “Sí, pero si me necesitan, con gusto regresaré a la planta, esta, la mecánica y la electricidad, son mi vida”.

Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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