Oportunidades a flor de tierra

Increíble como en Australia, Dinamarca, Noruega y otros países del primer mundo desperdician cada año de 560 a 760 kilogramos de alimento por persona; según refirió en el diario Juventud Rebelde la periodista Juana Carrasco Martín, quien cataloga el hecho como “pandemia inaceptable” cuando en naciones pobres millones de niños sufren la desnutrición por su limitado acceso al vital sustento.

Para Cuba la situación está alejada de esa realidad; la cuestión aquí está en cómo producir los altos volúmenes de comida necesarios para alcanzar la tan ansiada soberanía alimentaria, máxime si tenemos en cuenta las millonarias sumas de dinero invertidas año tras año para importar los víveres requeridos.

El arroz, por ejemplo, producto insigne de la cocina cubana, solo el 22 por ciento del total del consumo anual se produce en la nación, así precisó Vladimir Regueiro Ale, viceministro primero de Finanzas y Precios, en el seminario de actualizaciones sobre tarifas, precios y tributos para el sector agropecuario en el Ordenamiento Monetario.

Ello evidencia que el resto, mucho más de la mitad, llega a la mesa del pueblo por vía de las costosas importaciones; de ahí la imperiosa tarea de producir alimentos desde dentro, un tema de alta prioridad debido también al difícil contexto en el cual se desarrolla, con los impactos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno estadounidense, la crisis mundial provocada por la pandemia de la covid-19 y en no pocas ocasiones, la poca ayuda de la madre naturaleza.

Frente a ese panorama los hombres y mujeres del sector a todos los niveles mantienen una postura intachable, no descansar en la búsqueda de estrategias y soluciones ante cada obstáculo que aparece en el camino es primordial para alcanzar el propósito.

No obstante, se precisa una mayor articulación entre los actores que conforman el sistema. La política orientada por la máxima dirección del país va encaminada a desarrollar y dinamizar la gestión del ramo; por supuesto, a pesar de los análisis y estudios previos a dicha implementación, todo lo nuevo necesita ajustes porque la vida es más rica y las complejidades de hoy intervienen.

Los más incrédulos opinarán que permanecemos inertes al no percibir resultados más concretos y visibles en el plato; mas sí avanzamos, un paso a la vez, porque los frutos no se cosechan al instante, sino que llevan su tiempo y por ello hemos de ser pacientes, aunque no tolerantes ante lo mal hecho o pasos mal dados.

Constituye imperativo entonces avanzar juntos desde la base hasta el escalón más alto en este proceso dialéctico y transformador. El entendimiento e intercambio de criterios, conocimientos, experiencias y buenas prácticas siempre aportarán.

Nos caracteriza la voluntad de enfrentar los retos con arrojo por muy espinoso que se presente el trayecto. Son innumerables las oportunidades en las cuales contra todo pronóstico y adversidad hemos emergido triunfantes, claudicar jamás ante los desafíos.

La tarea que hoy nos ocupa podremos cumplirla en la medida que seamos capaces de explotar nuestras fortalezas: las extensas y fértiles tierras, la voluntad de salir adelante y la firme convicción de construir una sociedad justa y equitativa; oportunidades listas para cosechar porque brotan a flor de tierra.

Isla de la Juventud Opinión
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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