Oasis en las afueras de la ciudad

Rostros satisfechos en medio del jardín de plantas ornamentales que posee la fincaLuego de divagar por un interminable arenal de insatisfacciones en la producción de alimentos, llegar a la finca de Lalo es como arribar a ese oasis necesario, donde las cosechas se logran a base de eso que necesitan muchos: sacrificio, entrega y gusto por la agricultura.

 

A unos kilómetros de Nueva Gerona en la Isla de la Juventud, una familia apuesta a que la autosuficiencia alimentaria es posible

El empleo de la tracción animal ha sido decisiva

Fotos: Gerardo Mayet Cruz

Aunque se ha hablado en otras ocasiones sobre la labor de esta familia de productores de vanguardia, siempre resulta provechoso intercambiar, ahondar sobre sus vidas, anhelos y ver cómo se entregan sin pedir nada a cambio en esta difícil, pero esencial labor que es la de garantizar alimentos para el pueblo.

De ahí que el diálogo con Manuel Sánchez Serrano (Lalo) y a intervalos con Ondina Abréu Izquierdo, su esposa, resulte sumamente agradable a la sombra de un árbol de mamoncillo que pronto tendrá sus primeras flores.

INTERCALAMIENTO COMO DIVISA

Nadie se imagina desde fuera que en un área de 3,8 hectáreas pudiera tener hasta 31 variedades de frutales, viandas, hortalizas y hasta un estanque lleno de biajacas y jicoteas.

“Aquí aprovechamos cada palmo de tierra, entre las plantaciones de anón tenemos sembrado maíz, calabaza, boniato y así en cada lugar que queda libre plantamos algo porque al final dará sus frutos”, dice con entusiasmo por lo logrado juntos a su familia, integrada, además, por su hijo Manuel Sánchez Abréu y la nieta de 6 años Leydis Sánchez Chala.

“Así podrás encontrar también ají, piña y unas 200 matas de aguacate, que por cierto recogimos las semillas en los basureros,” dice sin ocultar una ligera sonrisa.

CON MIS PROPIOS MEDIOS

Ni en la entrevista Lalo deja de cumplir su tarea diariaLlama la atención en esta familia de productores el propósito de no esperar a que le traigan recursos; tanto es así que hasta las herraduras de sus caballos fabrican.

Es verdaderamente un jardín su huerta y la vista no se cansa de recrearse apreciando cuando vienen creciendo los frutos de un esfuerzo de gigantes.

Allí lo mismo puedes ver una mata de guanábana con casi 100 frutos que los cocoteros al alcance de la mano, las piñas que ya van creciendo y el boniato verdecito.

“Aquí no hay magia y sí mucho trabajo e interés por hacer las cosas como son, ¡imagínate!, sembramos 25 libras de frijoles y obtuvimos una cosecha de cinco quintales y medio”.

TODO ORGANICO

Otro hecho que llama la atención es que en esta finca perteneciente a la Agricultura Suburbana no se emplean fertilizantes químicos sino orgánicos, todo es a base de ecología.

“Mira hasta un medicamento ideamos nosotros mismo con 51 variedades de hierbas, entre las que sobresalen cepa de plátano, cundeamor, albahaca, escobamarga, entre otras, que nos ha dado buenos resultados, pues la floración resulta excelente y del control a las plagas ni hablar”.

AHORRO EN TODOS LOS FRENTES

“También te puedo afirmar que no gastamos una gota de petróleo al  utilizar una yunta de buey para todas las labores y las producciones las distribuimos con el carretón”.

Sobresale, igualmente, en este incesante quehacer la fundición de sus propias herramientas, instrumentos de labranza y las herraduras para los caballos, a partir de la construcción de una fragua.

SOMOS MUY FELICES

Rostros satisfechos en medio del jardín de plantas ornamentales que posee la finca

Lalo se deleita en enseñarnos la siembra y muestra una satisfacción infinita por la confianza que todos han depositado en él.

De sus producciones conocen las placitas de los alrededores, el hogar de ancianos, el principal centro hospitalario de Nueva Gerona y el Mercado Agropecuario Estatal El Bosque.

Este hombre de piel curtida por las incidencias del sol acumula muchos reconocimientos de diversas instituciones y exhibe la condición de Referencia Nacional y la Excelencia que otorga la dirección nacional del movimiento popular y no dudan de alcanzar la Corona.

No hay dudas de que el territorio necesita más Lalos y Ondinas, quienes   apuestan todo al trabajo creador como requieren estos tiempos.

Y para sorpresa de muchos en el área no existe una mata de marabú, algo inusual debido a la elevada presencia de esta planta indeseada en el Municipio.

Los cultivos que en la finca crecen tienen el único fin de alimentar, una cuestión que alcanza la dimensión de seguridad nacional y que todos debemos abrazar, máxime cuando constituye piedra angular del modelo económico y social que construyen hoy los cubanos.

 

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