No se dan por vencidos

A pesar de las limitaciones el sistema de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar transforma sus áreas y resultados

El Sistema de Granja Urbana, Suburbana y Familiar (Ausuf) abarca más de dos millones de hectáreas en Cuba, y se estima que unas 500 000 familias aportan a ella mediante la producción de patios y parcelas.

En el Municipio, la Ausuf presenta el escenario menos favorable del país. El más reciente recorrido efectuado por los rectores nacionales de este programa abarcó los diez consejos populares y detectó que el 70% de las unidades hortícolas presentan deficiencias. Hay problemas en la producción y el uso de los abonos orgánicos, las plantas medicinales, las fincas suburbanas, la siembra de alimento animal, el manejo agroecológico de plagas, así como deficiente atención a los productores por parte de la entidad encargada: la UEB Granja Urbana.

Detallar las medidas adoptadas para contrarrestar tal situación resultaría demasiado extenso, por eso iniciamos nuestra indagación periodística con un recorrido por esas áreas en compañía de Tomás Betancourt López, director de la Empresa Agroindustrial.

CONDICIONES EN QUE SE DESARROLLA EL PROGRAMA

Este Programa, como en el resto del país, se desarrolla frente a un bloqueo recrudecido, una pandemia que agarrota los brazos y una larga etapa de lluvias, responsable de la entrada tardía a las áreas de siembra. Pero no es todo, equiparado a los productores del sector campesino o la propia agricultura convencional, también con limitantes en combustible, afectaciones capitales en los sistemas de riego o su ausencia total, demora en la entrada de semillas, falta de abonos químicos y plaguicidas, recursos financieros e insumos.

Tomás Betancourt, director de la Empresa Agroindustrial. Foto: Yesmani Vega Ávalos

“Sin embargo –expresa Tomás Betancourt– nada nos limita para disponer de abonos orgánicos y estamos muy por debajo de lo que pudiéramos. O del control de plagas. Sin plantas medicinales, por ejemplo… no hay tinturas ni jarabes. Eso va a nuestra cuenta. Y no por falta de exigencia sobre los factores que debieran tener resuelto estos y otros problemas. De ahí los cambios realizados en las respectivas direcciones”.

Las semillas, esta vez con precios altísimos, entraron a finales de septiembre, cuando debieron hacerlo a principios del mes anterior. Ahora, buscando abaratar costos y cumplir con el plan de entrega según el listado oficial de precios, esta Empresa intensifica la producción local de semillas para depender lo menos posible de las contingencias nacionales.

Producción de semillas en Las Celias para alcanzar la soberanía al sembrar.Foto: Yesmani Vega Ávalos

ESLABONES DISPERSOS AÚN

La respuesta al abasto de hortalizas está encaminada, pero debe incrementarse y sumar a más fuerzas. Foto: Yesmani Vega Ávalos

“Tenemos una agricultura convencional concentrada en los principales polos productivos, con objetivos específicos –concreta el directivo–. Ahí entra el autoabastecimiento al hospital, círculos infantiles, escuelas, el turismo, la producción para la exportación, entre otros.

Delegado del Inre. Foto: Jorge Chales Urquiza

“En lo referente a la Granja Urbana, Suburbana y Familiar participa toda la sociedad con sus patios y parcelas: Educación con sus huertos escolares, las empresas y sus áreas de autoabastecimiento, Salud Pública, Planificación Física, el Instituto Nacional de Reserva Estatal (Inre), Agropecuaria del Minint, cederistas, federadas…, pero ninguno subordinado a nosotros. Desafortunadamente estamos funcionando como eslabones dispersos, en una cadena donde algunos como el Inre o el Minint tienen buenos resultados cuando otros van muy a la zaga”.

SOBERANÍA ALIMENTARIA

“Hemos alcanzado una producción muy favorable, sobre todo en la producción de viandas, hortalizas, vegetales, huevos y carne de cerdo  –sostiene Valentín Gor Rodríguez, delegado territorial del Inre en la Isla de la Juventud–. Además, nos autoabastecemos de granos para los comedores propios, los trabajadores y las ventas por cafetería.

“Somos presupuestados y la tarea es lograr el autoabastecimiento, evitar que la alimentación de nuestros trabajadores sea una carga para la economía del territorio. Y lo estamos logrando. La producción actual es suficiente para el marco diseñado: las necesidades de la entidad –precisa–. No obstante, incursionamos en el cultivo de plantas proteicas para incrementar el rendimiento con piensos y alimentación directa a peces, cerdos, ovino-caprino y conejos”.

PUNTOS DE VENTA

Presidente del Consejo Popular La Fe exige precios justos. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Varios puntos de venta vinculados a la Granja Urbana fueron cerrados en La Fe a comienzos de enero. Para conocer los motivos buscamos a Danilo Abreu Ortiz, presidente del Consejo Popular.

“Yo los visité uno por uno, hablé con los vendedores, los alerté, les hice un llamado a bajar los precios y no fueron receptivos. Dos días después pasaron los inspectores, acompañados por la PNR y tomaron las medidas pertinentes. En algunos casos fue cerrar el punto o la aplicación de multas, en tanto otros recibieron solo una advertencia. Quienes no habían intentado aprovecharse de la situación y mantenían precios razonables fueron felicitados y continúan sin problema.

“Los organopónicos de acá, La Cascada y El Rodeo, están muy bien
–destaca Danilo–, con bastante oferta y vendiendo en sus propios puntos de acuerdo al listado oficial de precios.

“Los productos del agro que salían por los puntos de venta de la Granja Urbana se sitúan en el mercado agropecuario El Laurel. Este centro hace las funciones propias y las de acopiar y comerciar lo que antes salía por los puntos ahora cerrados, pero sin el incremento de precios impuesto por los revendedores”, concluye.

HASTA EL ÚLTIMO CANTERO

Rafael Lay, director de la Granja Urbana. Foto: Yesmani Vega Ávalos

La situación de la Ausuf en el territorio es ahora muy diferente a la encontrada por la última visita nacional de control, según Rafael Lay Tamayo, director de la Granja Urbana, a quien están subordinadas las entidades de esa rama pertenecientes a la Empresa Agroindustrial.

“Hemos rescatado los organopónicos La Feria y El Sueño, ambos en Nueva Gerona, y el gigante local Las Celias, del cual está sembrado hasta su último cantero y mantiene un ritmo constante de entregas.

“En La Fe –señaló– tenemos a los de La Cascada y El Rodeo, ambos con muy buen trabajo y oferta sostenida. Además, en diferentes lugares del Municipio contratamos a varios cosecheros particulares, quienes ya aportan volúmenes importantes y contribuyen a diversificar las ofertas”.

 

Manos jóvenes y laboriosas hacen despertar El Sueño. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

DONDE VENCE LA PERSISTENCIA

“Nuestro fuerte en esta primera etapa –concluyó Lay Tamayo– fueron las hortalizas de hojas, pero ya estamos sacando las denominadas de raíz: pepinos, zanahorias, remolachas y dos tipos de rábano; todavía en pequeñas cantidades porque tienen un ciclo más largo y las lluvias destruyeron tres veces los semilleros. Al final, venció la persistencia y al cuarto intento lo logramos”.

Los esfuerzos por transformar la situación muestran ya resultados.Foto: Yesmani Vega Ávalos

Y como en la unión está la fuerza y en la constancia el triunfo, resulta imprescindible retomar el chequeo territorial e impulsar el aporte de cada área no de manera formal sino de acuerdo a sus potencialidades y avanzar en el autoabastecimiento.

Así lo exigen las dificultades por el despiadado bloqueo estadounidense y las consecuencias de la pandemia, que impiden el suministro estable de fertilizantes, combustibles e insumos, ante lo cual buscan alternativas, se sobreponen a las dificultades e imponen la vergüenza y el trabajo.

Por fortuna el movimiento nunca perdió sus objetivos: el máximo aprovechamiento de cada espacio, con sus modalidades de organopónicos, huertos intensivos y sistemas de cultivo semiprotegidos, el mínimo costo económico y ambiental y vegetales más cerca de los vecinos todo el año.

Isla de la Juventud

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