No basta con planificar, es necesario ejecutar

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

“El sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía, y debe transformarse en sus aspectos metodológicos, organizativos y de control…”

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

“El sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía, y debe transformarse en sus aspectos metodológicos, organizativos y de control…”

Así se lee en el Lineamiento 01 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso, sin embargo falta por andar para que sea una herramienta efectiva y eficaz del quehacer económico.

A mi modo de ver, es una cuestión indisolublemente ligada a los contratos, instrumento esencial en este tipo de asuntos.

Las incongruencias observadas en la planificación del 2012 es una muestra elocuente de la necesaria capacitación.

Basta señalar que afloraron cuestiones tales como la no discusión con los trabajadores, falta de garantías de las materias primas, estudio de mercados y la aprobación de planes sin la garantía de los recursos para la ejecución de los mismos.

Ejemplos sobran, sobre todo en las producciones agropecuarias, a merced del comportamiento climático; el abarrotamiento de los almacenes con cemento cola, por los excesivos precios, y en la transportación de mercancías con volúmenes muy superiores a las posibilidades reales.

El hecho cobra especial importancia desde el mismo concepto de que el plan es sagrado.

Para los cubanos de hoy y de mañana, bloqueados por la potencia imperial más prepotente y agresiva de la historia, resulta una cuestión de vida o muerte ejecutar una adecuada planificación si realmente queremos perfeccionar nuestro socialismo.

La experiencia de los últimos tiempos me ha llevado a afirmar que llevaremos a feliz término los objetivos propuestos, solo si hacemos con eficiencia lo pactado, con una evaluación sistemática y un control que evite el más mínimo desvío de los recursos asignados para la materialización de lo previsto.

No son tiempos de soñar sin tener bien los pies sobre la tierra, y en eso directivos y funcionarios tienen una alta responsabilidad.

Otro hecho que lastra la eficiencia y, por consiguiente, el control de la ejecución de los compromisos económicos y sociales, es la excesiva cantidad de reuniones, las cuales impiden a los directivos tocar en el terreno la marcha de la realización de las tareas y la comprobación de las potencialidades presentes en cada lugar.

Durante una de las visitas efectuadas por el Vicepresidente del Consejo de Ministros, Estaban Lazo Hernández, específicamente el 18 de febrero del actual año, señalaba:” El reunionismo es un mal que tenemos que erradicar, pues los cuadros deben tener tiempo para pensar” y añado yo, para proyectar, intercambiar con sus trabajadores, escuchar sus opiniones y buscar las soluciones más idóneas en aras de enfrentar cualquier dificultad surgida en el proceso productivo.

El diálogo constante con los verdaderos artífices de la producción y los servicios contribuiría, igualmente, al decir del miembro del Buró Político de Comité Central del Partido, a buscar el por qué de las cosas, la responsabilidad individual.

En esta misma dirección y a través de un somero estudio del plan territorial para el mes en curso, salta a la vista el número creciente de reuniones, baste señalar que de las 325 tareas previstas, solo 18 señala que los encuentros serán en el terreno, de lo que se infiere que solamente en el 5,5 por ciento se sabrá realmente los que se realiza en las entidades.

Reitero lo planteado en el titular, además de planificar bien es necesario ejecutar con organización y control.

 

 

 

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