Ninguno de los periodistas asesinados era cubano

Foto: Internet

Este ocho de septiembre, Día Internacional del Periodista, los profesionales del sector en la Isla de la Juventud recuerdan, reflexionan y alertan

En el mundo actual nada es tan “peligroso” y temido como la verdad. Por eso este año es uno de los más violentos de la última década contra los periodistas en América Latina y el Caribe, donde han sido asesinados unos 25 profesionales del sector en lo que va del 2017.

Del tema y del contraste con Cuba hablamos este 8 de septiembre los periodistas de la Isla de la Juventud en ocasión del Día Internacional del Periodista, en que a la vez que recordar al reportero checoslovaco Julius Fucik, asesinado por la Alemania nazi ese día de 1943, aquí condena las amenazas y crímenes a colegas y denuncia el secuestro de la verdad y el atropello del derecho de los pueblos a la información.

Un reporte de la Comisión Investigadora de Atentados a esos profesionales (CIAP), perteneciente a la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) revela que esas víctimas han sido en cinco países de América Latina: México, con unos 15, dos en Perú, Guatemala, Honduras y República Dominicana; y uno en Venezuela, como consecuencia de la violencia de la oposición traidora apoyada por el gobierno estadounidense.

A estos más de 20 periodistas, ninguno en la calumniada Cuba, se les deben añadir otros 387 que, desde 2006 hasta el primero de enero de este año (en total más de 410), fueron igualmente asesinados en América Latina y el Caribe.

Mas, no nos quedamos en la recordación del valiente reportero que nos legó junto a su firmeza, el acusador Reportaje al Pie de la Horca, un viril testimonio de las torturas sufridas, en el que dejó escrito para todos los tiempos: “Hombres os he amado, estad alertas”.

Mientras en otras latitudes los periodistas son centro de dramáticas noticias relacionadas con tiroteos, matanzas y sus cadáveres hallados cerca de las redacciones…, los profesionales cubanos podemos hablar de cómo perfeccionar la labor informativa, ser más oportunos y ágiles en la crítica pública y constructiva ante lo mal hecho y de otras insatisfacciones que parten del alto reconocimiento de la sociedad a nuestra labor, entre otros privilegios.

Como ya dije, no era cubano ninguno de los cientos de informadores muertos mientras realizaban sus labores en las últimas décadas en todo el mundo, pero esas noticias están prohibidas a los grandes medios por sus dueños al servicio del imperio, la mentira y la fuerza brutal.

Por eso adquiere más valor lo dicho por Martí de que tiene tanto el periodista de soldado, cual gladiador de las ideas y de la ética, las mejores armas de los periodistas revolucionarios que con la misma objetividad con que rechazamos las mentiras difundidas acerca de Cuba, defendemos los derechos y la dignidad conquistados aquí, así como nuestro invariable compromiso del lado del pueblo, de la verdad y de los mayores periodistas cubanos: Martí y Fidel.

Ellos aún después de muertos siguen escribiendo historia con su legado inmortal a favor de la justicia en el orbe.

 

Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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