Ni impunidad ni tolerancia

Los días finales del 2017 e inicios del actual año pudimos pasarlo tranquilos en sentido general y en un ambiente familiar en el más amplio sentido de la palabra a pesar de la intensa actividad y diversas opciones en alegres jornadas.

Las acciones preventivas de la Policía Nacional Revolucionaria y demás efectivos, así como el reforzamiento de la protección en entidades impidieron fechorías de quienes siempre están al acecho y las alteraciones del orden a que suele llevar en algunos el exceso de tragos.

Así empezamos a remontar un año lleno de motivaciones y nuevos planes a los que se suman las alentadoras noticias de que a la par de la reducción del delito respecto a etapas anteriores se mejora en el esclarecimiento, de alrededor del 50 por ciento, de los hechos reportados, lo cual sitúa al territorio entre los mejores del país en ese importante indicador social.

Lo logrado, aun cuando pueda estar lejos de lo que aspiramos, es resultado innegable del empeño de las fuerzas populares y profesionales de cerrar filas en la batalla contra la impunidad y a favor de la tranquilidad ciudadana que sigue caracterizando nuestros barrios en comparación con otros países atrapados en la violencia y la inseguridad fuera de todo control.

El reforzamiento de la vigilancia y el patrullaje conjunto entre efectivos del Ministerio del Interior y de los Consejos Populares como sistema muestra efectividad frente a las ilegalidades.

Sin embargo, a decir verdad, no podemos estar totalmente tranquilos al saber que ocurren desvíos de recursos, robos y otras fechorías que pudieran ser evitados con un mayor control en algunas entidades con vulnerabilidades que tampoco hacen lo suficiente para sellarlas, mientras en las cuadras llegan ofertas de medios de dudosa procedencia sin que siempre se actúe de forma rápida y enérgica para cortar esa sucia cadena que termina corrompiendo a familias y “buenos” vecinos cuando se hacen cómplices ante la ingenuidad de otros.

Aunque la tendencia del año es a la reducción, los delitos ocurridos en diciembre en el autoconsumo de la UBE Camilo Cienfuegos, por la no existencia de custodio, demuestra las insuficiencias de las que se aprovechan los malhechores, al igual que la falta de seguridad en un almacén en Suministro Agropecuario (GELMA) y descuidos en el Centro de Capacitación de la Agricultura, que conllevaron a otras ilegalidades.

Intensa es la batida que se da a las violaciones en la vía pública, sobre todo de vehículos de tracción animal, de los cuales fueron ocupados 11 de estos, además de siete bicitaxis y tres bicicletas por incumplir con lo regulado en el Código de Seguridad Vial, Ley 109. Junto a la retención de esos medios hasta seis meses y otras medidas a los infractores, se evalúa el decomiso de un equino y un carretón por la reincidencia.

En recorridos de la PNR y control pecuario (CENCOP) se recogieron 13 animales (equinos y vacunos) por estar en la vía, pero tales medidas no tendrán el alcance esperado si desde el barrio no se exige la disciplina con propietarios que, para colmo, ponen a pastar esos animales en jardines.

Varios detenidos e instruidos de cargo por Tráfico de Drogas, junto a otras acciones como el decomiso de los medios empleados, también encienden la alarma a estar más vigilantes frente a ese grave delito y sus dañinas consecuencias.

Ante un escenario internacional de incremento de las producciones, oferta y consumo de esas sustancias, se impone la tolerancia cero al tráfico, la prevención hacia la ciudadanía e integración mayor en el enfrentamiento al peligroso flagelo.

Opinion
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *