Navarro: revolucionario y poeta excepcional

navarro-lunaHoy la literatura cubana y de Iberoamérica está de luto como 45 años atrás, desde entonces un poeta excepcional le falta al mundo de las letras. Pero Manuel Navarro Luna es y será recordado por las generaciones venideras como lo que fue, un excelente poeta a quien por sus aportes en la poesía se le considera como el iniciador del vanguardismo lírico en Cuba y revolucionario con una relevante labor política.

 

navarro-luna-2Hoy la literatura cubana y de Iberoamérica está de luto como 45 años atrás, desde entonces un poeta excepcional le falta al mundo de las letras. Pero Manuel Navarro Luna es y será recordado por las generaciones venideras como lo que fue, un excelente poeta a quien por sus aportes en la poesía se le considera como el iniciador del vanguardismo lírico en Cuba y revolucionario con una relevante labor política. 

La provincia de Matanzas lo vio nacer en Jovellanos el 29 de agosto de 1894. Después del fallecimiento de su padre lo trasladaron a Manzanillo donde transcurrió su infancia y vivió por muchos años de su vida.

De pequeño estudió música y fue uno de los fundadores de la Banda Infantil de Música de Manzanillo. Ya de joven realizó humildes trabajos en lo fundamental el de barbero. Se dio a conocer como poeta y se reconoció su obra cuando publicó en 1915 sus primeros versos en las revistas manzanilleras Penachos y Orto.

Destacado revolucionario, desde su juventud Navarro Luna tenía ideas antimperialistas que lo llevaron a ingresar en Defensa Obrera Internacional en 1929 y el próximo año en el Partido Comunista de Cuba, razón por la cual fue perseguido y encarcelado. No obstante, nunca cejó en su accionar político. Formó parte, también, del Comité de Auxilio del Pueblo Español, de las Milicias Nacionales Revolucionarias y

estuvo en la clandestinidad.

Publicó una buena cantidad de libros, todos con muy buena acogida. Sobresalen Corazón Abierto, en 1922; Refugio, en 1927; Surco, en 1928; Siluetas Aldeanas, en 1929; Cartas de la Ciénaga, en 1932; Pulso y Onda, en 1936; La Tierra Herida, en 1943.

Fue director de La Defensa y La Montaña, fundador de una filial de la Asociación de la Prensa y de la Biblioteca Pública José Martí. Colaboró de forma activa en la prensa radial y la escrita y en publicaciones nacionales como Renacimiento, Letras, Revista de Avance, Verde Olivo, Social, Hoy, Bohemia, La Gaceta de Cuba y Unión.

De su intelecto brotó una rica obra poética con gran variedad temática, intimista, vanguardista, patriótica y revolucionaria. Sobresale por cultivar la poesía social junto a Nicolás Guillén y Regino Pedroso.

En su quehacer literario resaltó los valores de la cubanía, las tradiciones combativas del pueblo y exaltó importantes hechos y figuras de la historia de la nación.

Ya con la salud deteriorada continuó trabajando y un día como hoy de 1966, cerca de sus 72 años falleció en La Habana. Así perdieron Cuba y la literatura a uno de los poetas más prolíferos y revolucionarios de todos los tiempos.  

 

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