Nada de bañarse con el descuido

Cómo vivir la etapa estival en Cuba según las fases de recuperación de la COVID-19 seguramente ha sido una de las preocupaciones de la familia cubana en las últimas semanas. Los pineros, nada ajenos a esa inquietud, también valoramos las alternativas para disfrutar el verano.

Pero… ¿actuamos en correspondencia con las indicaciones sanitarias de las máximas autoridades del país y los especialistas? ¿Asume cada quien su rol de manera responsable? ¿Procedemos de forma correcta ante los desacertados comportamientos de otros?

Son interrogantes para hacernos mientras evaluamos las posibles variantes de distracción durante las próximas jornadas.

Foto: Martirena. Periódico Granma

Ya con el anuncio de la entrada del territorio en la fase uno, muchos “desesperados” salieron a las calles en pos de saciar deseos limitados por el aislamiento social y físico al cual la COVID-19 nos obligó por más de dos meses. Enseguida llegaron las visitas a familiares, amigos y los paseos a espacios abiertos como parques y playas.

Si bien ya todos conocemos de las bondades de la actual fase dos por la que transita el Municipio, ello no significa “lanzarse con la guagua andando”, como decimos en buen cubano, sino que las medidas orientadas deben cumplirse al pie de la letra y de forma segura.

Todavía la máxima protección es poca; este nuevo coronavirus deambula inadvertido entre nosotros y significa un peligro latente a la espera de cualquier descuido y negligencia; donde menos imaginemos nos puede tornar la diversión en incierto desenlace.

Sí, podemos disfrutar del sol y la brisa veraniega en piscinas, donde solo se ocupará el 60 por ciento de su capacidad con tiempo límite de cuatro horas, en tanto, el acceso a las playas se mantendrá evitando aglomeraciones.

A pesar del papel y las alertas de las autoridades pertinentes, cada persona es responsable de su salud y la de su familia, en especial cuando se trata de un entorno presto al roce (playas, ríos, lagos y piscinas) y donde –según advierten expertos– la principal vía de trasmisión del SARS-CoV-2 es a través de secreciones respiratorias generadas con la tos, los estornudos y el contacto de persona a persona.

La batalla no termina aún como algunos piensan; diría yo que la parte más compleja inicia en estos momentos cuando tratamos de mantenernos limpios de la COVID-19 y evitar un rebrote, por lo cual seguirán siendo nuestros mejores aliados las mascarillas faciales, los desinfectantes, la distancia requerida y la disciplina.

Llegó el verano para la familia, pero en condiciones especiales que nos obligan y retan a no abandonar la cultura de cuidado, la higiene y desinfección en lugares de esparcimiento.

En ese sentido la cooperación colectiva es vital, el pueblo, la Policía Nacional Revolucionaria, así como organismos y entidades que prestarán sus servicios durante julio y agosto.

Recuerdo ahora el estribillo de aquella canción de turno que decía: El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó/ Y la fiesta comenzó, comenzó, comenzó/ El verano ya está aquí para hacerte feliz/ Llénalo de colores, de sueños y amor.

Pensemos pues, en cómo inundar de alegría y salud esta etapa estival que en la Isla de la Juventud se ha vuelto un hervidero de almas trabajando a favor de un Verano por la vida. No tiremos por la borda el preciado botín alcanzado en la ardua lucha contra la pandemia por nadar –sin ser conscientes– en el desatino y la negligencia.

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Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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