Municipales en Brasil: derrotados Bolsonaro y la izquierda

Municipales en Brasil: derrotados Bolsonaro y la izquierda
Fueron elecciones donde perdió la izquierda, pero mucho más perdió la ultraderecha encarnada por los candidatos del presidente Bolsonaro. (SurySur)

Los resultados de la segunda vuelta para la elección de alcaldes en 57 municipios brasileños, entre capitales provinciales y ciudades con más de 200 mil electores no trajeron  sorpresas significativas: ganaron los candidatos de la derecha, fue un nuevo papelón para los del ultraderechista presidente Jair Bolsonaro y la izquierda mostró su desunión y debilidad.

Nuevamente fallaron las encuestas: la diferencia de votos entre electos y derrotados, que en casi todos los casos superó lo que preveían los sondeos de opinión realizados dos días antes. Jair Bolsonaro sufrió una derrota categórica en los balotajes celebrados en las dos principales ciudades del país, San Pablo y Río de Janeiro, entre otras capitales donde su imagen negativa creció de manera exponencial en las últimas semanas, de la que surge un cuadro político incierto.

Sus adversarios ganaron posiciones tácticas y en el largo plazo se percibe que su reelección en 2022 está más que en duda. El fantasma de «Jair el breve», comienza a sobrevolar Brasilia.

En cuanto a las capitales, siete tuvieron la elección decidida en primera vuelta con victorias de derecha y centro derecha: Belo Horizonte (MG), Curitiba (PR), Natal (RN), Palmas (TO), Florianópolis (SC), Salvador ( BA) y Campo Grande (MS). En las capitales brasileñas, los partidos tradicionales fueron los que más alcaldes eligieron en las dos vuelta: cinco el MDB, cuatro el DEM (4) e igual número el PSDB.

Rudá Ricci, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), relaciona los números con el antipetismo, fenómeno que se ha agravado desde 2014, con la operación Lava Jato.  “El votante votó, durante más de una década y principalmente a nivel nacional, por el PT. Nunca un partido había ganado cuatro elecciones en Brasil”, recuerda.

“Luego vino la campaña de desprestigio contra el PT, que confundió al votante, o lo dejó en duda. Luego, migra al otro lado, a lo totalmente nuevo, a lo apolítico y al emprendedor. En poco tiempo, el elector se dio cuenta de que fue un error, porque en esta elección el voto va para los partidos de centro y centro derecha. El votante parece haber emitido su voto en las candidaturas que ya conocía”, señaló a Brasil de Fato.

En la segunda vuelta, el campo progresista eligió 12 alcaldes el domingo 20:  sólo ganó en Belém (PA), con Edmilson Rodrigues (PSOL), en Aracaju (SE), con Edvaldo Nogueira (PDT); en Recife (PE), con Joao Campos (PSB); y en Maceió (AL), con João Henrique Caldas.

Bruno Covas del derechista -pero no fascista-, Partido de la Socialdemocracia Brasileña, fue reelecto en San Pablo y festejó junto al gobernador Joao Doria, precandidato a la presidencia en 2022. El candidato de Bolsonaro, Celso Russomano, ni siquiera había logrado pasar al balotaje.

Dos liderazgos jóvenes que en estas elecciones vieron sus imágenes extenderse mucho más allá de los límites de sus respectivas ciudades o provincias, para insertarse en el escenario nacional: Guilherme Boulos, del PSOL en sao Paulo, y de Manuela D’Ávila, del Partido Comunista do Brasil, en Porto Alegre.

Ninguno de los dos ganó la alcaldía, pero ganaron proyección nacional, pero especialmente el de Boulos, dirigente de los Sin Techo, deja la perspectiva de la apertura de una renovación en las corrientes progresistas en Brasil.

Pese a la derrota, la candidatura de Boulos representó un paso significativo hacia la unidad de la izquierda en el escenario nacional. Figuras destacadas que estuvieron en bandos opuestos en las últimas elecciones presidenciales, como Ciro Gomes (PDT), Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y Marina Silva (Rede) apoyaron al líder del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) en la segunda vuelta.

En Río, las abstenciones superaron los votos del ganador, el ex alcalde derechista Eduardo Paes, de Demócratas, superando al actual alcalde, el bolsonarista Marcelo Crivella, autonombrado obispo de una de las sectas evangélicas dedicadas a recaudar fondos explotando la fe ajena.

Derrotado en el balotaje, como en la primera rueda, Bolsonaro optó por una salida, imitando nuevamente a Donald Trump, denunciando un fraude y repitió sus dudas sobre las urnas electrónicas brasileñas: sembró dudas sobre los comicios municipales de este domingo y anticipó lo que puede ser su guerra jurídica, a la Trump, si no lograra ser reelecto en 2022.

El neofascista Bolsonaro, sin partido desde hace un año, apoyó a 13 candidatos, de los cuales sólo dos ganaron. En la segunda vuelta, aparte de Crivella, su última esperanza era Wagner Sousa Gomes, quien fue derrotado en Fortaleza por el candidato del centroizquierdista Partido Democrático Laborista, José Sarto.

Por primera vez, el PT no eligió a ningún alcalde en las capitales. La caída respecto a 2016 no fue significativa. En esa ocasión, PT compitió en la 2da ronda en siete de las ciudades más grandes del país y solo ganó en Río Branco (AC), con Marcus Alexandre, quien renunció en 2018.

La presidenta nacional del PT, la diputada federal Gleisi Hoffmann señala que el partido «obtuvo el 40% de los votos o más en la mayoría de las ciudades en las que nos postulamos para la alcaldía, lo que demuestra que la izquierda sigue siendo competitiva». El próximo desafío, dijo, es construir un camino de unidad y diálogo, que “resultó viable en las elecciones municipales”.

La politóloga Maria do Socorro Sousa Braga señala que “la tendencia es una oxigenación del campo de la izquierda. El PT seguirá siendo el partido más importante de la izquierda, pero sin la misma hegemonía de antes. El PSOL emerge con líderes importantes, como Boulos, mientras que el PT todavía tiene mucha mayor capilaridad”.

João Paulo Rodrigues, líder nacional del Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST), pondera que el bolsonarismo sigue siendo una amenaza constante, incluso cuando está “escondido” en los partidos tradicionales.

“No se puede subestimar la fuerza del bolsonarismo. Las elecciones mostraron la fuerza del agronegocio en las candidaturas de las regiones del oeste medio, a veces utilizando partidos del centro, pero con contenido bolsonarista. Para el 2022, veremos una migración de Bolsonaro a los partidos del famoso ‘centão’, que es su reserva política para hacer un segundo mandato y atacarnos”, pronosticó.

“En un contexto de pandemia, la gente quiere resolver el problema del hambre y el desempleo. Veo que nuestra ‘burbuja’ de izquierda, con la agenda contra Bolsonaro, no ha logrado dialogar con estos problemas centrales del pueblo brasileño”, lamentó.

La falta de propuestas concretas y de acciones efectivas para formar un frente amplio de izquierda y centro-izquierda tuvo efectos contundentes. El Partido de los Trabajadores (PT) de los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff, no logró elegir ni un alcalde de capital provincial.

Mientras, la derecha trató de rechazar con vehemencia el desequilibrio y el radicalismo de Bolsonaro y sus seguidores más fieles y fanáticos, presentándose como un factor de moderación en un país que asiste al crecimiento desenfrenado del extremismo.

Fueron elecciones donde perdió la izquierda, pero mucho más perdió la ultraderecha encarnada por los candidatos del presidente Bolsonaro. Flávia Biroli, politóloga de la Universidad de Brasilia, señaló que los resultados privan a Bolsonaro de base electoral en esos distritos, pero eso no significa que en las elecciones presidenciales de 2022 no vaya en coalición con partidos derechistas.

Lo cierto es que la centroizquierda, el progresismo y la izquierda siguen distanciados por su lucha por la hegemonía y la ausencia de un programa común para salir del gobierno ultraderechista, neoliberal, racista, xenófobo y misógeno de Bolsonaro, las elites empresariales, los grandes medios de comunicación … y su pata militar.

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