Mirada clara a la Óptica

“Ir allí es hacer cola por gusto porque nunca hay arreglo”, “de Pascuas a San Juan sacan un modelo bonito, el resto parece de los años 50”, “cuando tienen una cosa falta la otra”. Estas frases pueden ser acomodadas a varios servicios en la Isla y fuera de ella pero entender que no es problema de mala gestión o desinterés es más complicado de soltarlas sin miramientos.

En este caso son una muestra de las escuchadas tras indagar sobre uno de los establecimientos más visitados a diario, la Óptica Juventud.

Las quejas de la población respecto a la falta de recursos que desde 2017 venía arrastrando este centro y sus repercusiones llevaron al Victoria a echar, sin complementos visuales, una mirada a la situación.

Lo primero que nos informan al llegar son las modalidades de servicio. Lentes monofocales –los más habituales confeccionados a partir de los datos que proporciona el paciente–; los galenos, que son los que vienen ya montados con una graduación específica; los lentes de contacto (rígido, de gas permeable y blando); el de reparación, el de tallas especiales, bifocales y lentes progresivas.

Sin embargo, lejos de contar con el beneplácito del pueblo por la variedad de procedimientos que están programados para realizarse en la Óptica, la opinión del público se conduele ante la carencia de materiales para en efecto, ofrecer todas las prestaciones.

Licenciado Mario Miguel, director de la Óptica
Foto:Yenisé Pérez Ramírez

Según el licenciado Miguel Mario Cruz Sosa, director de la Unidad Básica Empresarial de Óptica, desde noviembre del pasado año la entrada de insumos, especialmente armaduras, fue pésima, lo que limitó la prestación de asistencia y provocó el no cumplimiento de los planes mensuales desde esa fecha hasta junio de 2018, cuando la situación comenzó a estabilizarse.

“Hoy contamos con buena disponibilidad de material para realizar los lentes monofocales, que han sido siempre de los más estables, pero por ejemplo de los galenos estábamos casi en cero, de hecho en la actualidad solo tenemos cuatro graduaciones de las 14 existentes y no en grandes volúmenes”, explicó.

“El caso de los lentes de contacto también es bastante engorroso pues al no existir en la Isla de una consulta de este tipo los pacientes tienen que atenderse en la Habana, traer de allí la receta para nosotros hacer la solicitud a la capital y demoran en llegar un mes aproximadamente. “También con las reparaciones nos vimos muy flojos porque la realidad es que para este servicio desde la década del noventa no se reciben insumos. Con seguridad solo contamos con la soldadura de metal y para no detenerlo usualmente trabajamos armaduras viejas que van dejando los pacientes y algunas recibidas no comercializables por presentar desperfectos, de las cuales se aprovechan tornillos, plaquetas y patas, aunque no siempre coinciden con los modelos ofertados. A inicios de este año solo estábamos trabajando con las armaduras que trajeran los pacientes…”, acotó.

“En estos casos cuando la situación de país es mala, repercute muchísimo en la nuestra pues la Isla no constituye realmente una prioridad a nivel nacional cuando entran materiales debido a nuestros bajos indicadores y no siempre mandan lo pedido. Aquí cabe recordarle a la población que todo el sistema de trabajo se lleva a cabo con plástico orgánico, ya no se emplea el vidrio, además en el país no se fabrica nada para el trabajo de óptica, todo es importado de China en un 80 por ciento y de Italia y Japón en menor medida”.

La panorámica general resulta un poco austera pero desde mayo que comenzó a entrar material de forma más regular, aunque bien adelantado el mes por causas de transportación desde la capital hacia aquí, se ha notado la mejoría en el rendimiento y satisfacción popular.

“En este momento se tiene para hacer hasta el 97 por ciento de los lentes que la población necesita, al menos los monofocales que representan la gran mayoría, además la Dirección Municipal de Salud prevé un proceso de capacitación de personal para brindar la consulta de lentes de contacto aquí y agilizar ese proceso. Puede que a los pacientes no les gusten los modelos, pero eso depende de lo que el país adquiera y aunque no coincidan del todo con el gusto estético personal, sirven para resolver las necesidades”.

Para conocer también del trabajo directo en los talleres conversamos con el licenciado en Óptica y Optometría Karel Hidalgo quien, con sus 15 años de experiencia en el centro, explicó que no siempre han contado con todo lo necesario para satisfacer la demanda.

“Ha ocurrido que a las personas que se les rompe la armadura y vienen con el cristal para buscar una solución pero eso no obliga a buscar armaduras más pequeñas que el cristal que presentan en orden de poder adaptarlos, pero la entrada de este insumo no es suficiente. Se da también el caso de quienes prefieren estar a la moda con armaduras grandes estilo gafas, que no son recomendables por su fragilidad ni por su difícil adaptación ya que aquí trabajamos con lentes de 65 milímetros de diámetro y este modelo necesita de 75 ó 80 ml para poder desplazarlas a la distancia ocular del paciente, de lo contrario causaría más daño que beneficio”, dijo.

Un trabajador usando el lensometro digital nuevo
Foto: Yenisé Pérez Ramírez

“Aquí contamos con equipos buenos, de gran calidad pero que ya tienen mucho tiempo. Hace poco nos entró un lensómetro digital porque los nuestros ya no servían y eso hace más cómodo el trabajo. “Lo que sí resulta destacable es la preparación integral de nuestros técnicos. Aunque en su mayoría son jóvenes, lo pequeño de la isla nos da la posibilidad de que todas las dependencias queden cerca y los muchachos que comienzan a estudiar esta especialidad pueden a la par del estudio acercarse al trabajo. Hemos desarrollado un sistema que permite que cada uno de los técnicos tenga conocimientos y pueda desempeñarse en la óptica y en el taller. Aquí todos marcan, saben leer una lente y tienen formación práctica y teórica”, agregó.

En un punto en que los trabajadores del centro coincidieron es en que no siempre la población conoce las diferentes opciones que tiene pues, en el caso de las lentes progresivas que incorporan las distancias de lejos, cerca e intermedia en una sola, en lo que va de año solo se han hecho 65, y por lo general las personas solo se enteran de su existencia cuando se acercan a la Óptica.

Al concluir la visita pudimos constatar que si bien la falta de recursos golpea, en esta dependencia el interés de los trabajadores por garantizar la pronta solución a los problemas tiene prioridad.

Isla de la Juventud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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