MIPYME, impulso necesario a la economía

Cuba vive momentos tensos, por un lado los estragos que la covid 19 deja a su paso tanto en la esfera social como en la económica y por otro el incremento de los intentos de desestabilización; sin embargo, en medio de ese complejo escenario el país se encuentra sumido en un proceso de dinamización de la economía.

Desde el pasado 26 de mayo, con este objetivo en mente, el Consejo de Ministros aprobó la creación de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME), estrategia para el perfeccionamiento de los actores de la economía que fomentará el impulso –desde su ámbito– al desarrollo de la nación.

Con la luz verde a esta nueva forma de gestión resultó imperante regular las normativas de su creación y extinción, plan que quedó recientemente instituido tras la aprobación –por el Consejo de Estado– del Decreto Ley número 46 “sobre las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas”, donde se estipulan, además, los criterios de clasificación y funcionamiento, entre otras cuestiones.

De acuerdo con esta norma, “se entiende como micro, pequeñas y medianas empresas a las unidades económicas con personalidad jurídica que poseen dimensiones y características propias, y que tienen como objeto desarrollar la producción de bienes y la prestación de servicios que satisfagan necesidades de la sociedad”.

Igualmente se estableció que las MIPYME pueden ser de propiedad estatal, privada o mixta y se clasificarán de acuerdo con el número de personas empleadas –incluidos los socios–.

De esta forma se delimita como microempresa a la que ocupe de una a diez personas; pequeña, de 11 a 35 y mediana empresa de 36 hasta 100.

Las MIPYME tendrán poder para exportar e importar, gestionar y administrar sus bienes, así como definir los productos y servicios a comercializar y fijar sus precios, excepto aquellos que sean de aprobación centralizada.

Sin embargo, vale la pena aclarar un punto. Si bien, como explicara la viceministra del Ministerio de Economía y Planificación, Johana Odriozola Guitart, con esta iniciativa se busca potenciar el desarrollo de la economía del país, diversificar la producción a través de una mayor participación de los diferentes actores de la economía, propiciar encadenamientos productivos y fomentar nuevos empleos y bienes; esto no significa que vayamos camino a la privatización, pues como dijo el primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, “hay límites que no se pueden rebasar”.

Para poner un ejemplo más claro, las primeras fuentes de creación de las MIPYME privadas serán los actuales negocios de trabajadores por cuenta propia que tienen una amplia contratación de personal, mientras que para las estatales se labora en identificar aquellas instituciones que pueden incorporarse a la experiencia –siempre enfocadas en las prioridades del país–, pero… hay actividades profesionales como la Salud que continuarán estando limitadas para estas nuevas formas de gestión.

Uno de los principales puntos de mira es impulsar la economía y la producción, pero a la par fomentar la responsabilidad social de los actores económicos y ello es un trabajo que avanza, aunque obliga al análisis constante y la sistematicidad.

Isla de la Juventud Opinión
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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