Militantes sin edad

Uno cree no sorprenderse con los años, pero la vida te pone delante sucesos dignos de exclamar y llevarte las manos a la boca como símbolo de asombro, así me ocurrió en el acto en recordación de los sucesos del Moncada en Isla dela Juventud.

Para Ricardo el Partido exige de uno consagración. Foto: Gerardo Mayet Cruz

Entre los 65 que formarían fila en la militancia del Partido Comunista de Cuba y su organización juvenil sobresalía un longevo de piel blanca y curtida, lo cual delataba su exposición al sol; en su cabellera apenas asomaba un pelo negro, pensé que trabajaba ahí en el organopónico Las Celias, lugar donde ocurrió el homenaje.

¿A aquel hombre mayor le entregarán el carné del Partido?, pregunté al funcionario encargado del tema.

Sí, tiene 79 años, es asociado a una Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) y lo solicitó de forma personal, me respondió orgulloso. Igual sentimiento albergaba en mí al ver a ese “abuelo” bien erguido y con deseos de seguir dándolo todo en el surco ante el llamado del alcanzar la soberanía alimentaria y nutricional.

Pertenezco a la CCS Abel Santamaría, somos más de 160. Vivo en Los Colonos, lo mío es el trabajo duro y sacarle alimentos a la tierra. No sabía nada de militar en el Partido hasta vincularme a la Cooperativa; aunque, a decir verdad, mi hija Margarita siempre estaba: ‟Pipo, …sigue mi ejemplo”, evoca Ricardo Castillo García.

LO MÁS GRANDE PARA RICARDO

Para Ricardo el Partido exige de uno consagración. Foto: Gerardo Mayet Cruz

En un encuentro en la CCS solicitaban disposición, levanté mi mano y me autopropuse. Se imponía ayudar y dar el paso al frente, no podía darles la espalda a la Revolución ni a mis hijos.

Hablar con él es “inyectarse” de deseos de hacer.

Termino casi todos los días tarde; mi hijo Carlos me ayuda. La vida en el campo no es fácil, imagínese, estoy vinculado al campo desde joven. Hace seis meses me dediqué al cuidado de mi esposa, ya fallecida y ahora quiero dar cuantas fuerzas tenga para contribuir a las demandas de viandas del pueblo, expresa el veterano con un optimismo radiante. En el audio se escucha: Atrévete a ser más, lema del movimiento pinero para avanzar en diferentes sectores.

Militar en el Partido es lo más grande, te dan tareas y exigen su cumplimiento, eso fortalece, reclama de uno consagración, esfuerzo y redoblar compromisos con la Revolución, sin importar la edad. Es hacer a diario las cosas bien. Somos responsables de mantener con buena “salud” los colectivos laborales. Mis tres hijos están felices de la decisión, apunta y sus ojos hablan de orgullo.

A mí se me va el tiempo en mis nueve hectáreas dedicadas a los frutales y cultivos varios. La siembra no espera por fumigación, cuando llega la cosecha se impone recoger rápido.

Entregué nueve toneladas de mango −prosigue− y doné plátanos al Hogar Materno. Los boniatos casi no se me dan, ni las calabazas, pero poco o mucho, lo que sea, lo aportaré, concluye, incorpora al lugar asignado en el acto donde recibió el carné y se suma emocionado a los vítores del discurso de la presidenta del Consejo de Defensa Municipal, Zunilda García Garcés.

EL DE MENOS EDAD…

Juan Ernesto el de menos edad de la nueva hornada de la UJC. Foto: Gerardo Mayet Cruz

Cerca de él otro rostro llamó mi atención por su candidez. Juan Ernesto Rodríguez Hernández era el de menos edad y estatura de quienes ingresarían a la Unión de Jóvenes Comunistas.

Estudio el segundo año de Técnico Medio en Agronomía, en el Instituto Politécnico Agropecuario (Ipa) Amistad Cuba-Corea. Al terminar la Secundaria Básica solicité esta especialidad porque quería ser Ingeniero Agrónomo como mi mamá y aprender del proceso productivo agropecuario, utilizar abonos orgánicos como el compost para el aprovechamiento de los suelos y también del manejo de los animales, confiesa con apenas 16 años.

Su grandeza no solo está en encabezar la vanguardia, sino en ser parte de ese pelotón estudiantil interesado por la rama, la cual tiende a ser cada día más integral, diversa y adoptar diferentes formas organizativas en busca del autoabastecimiento en viandas, hortalizas, granos, leche y carne.

La tierra es la única fuente de riquezas, si en realidad le entramos con amor y deseos de trabajar, el panorama de la alimentación cambiará. Nosotros podemos hacer mucho al graduarnos, no en oficinas sino pegados al surco, sentencia el muchacho.

Sé cuánto el país necesita de manos jóvenes y las mías están dispuestas desde ya. He crecido viendo a mi mamá en su labor de cuadro de la UJC y ahora en el Partido. Esperé rebasar los 15 para manifestar en la Asamblea de Ejemplares mi compromiso y deseo de ser parte de la avanzada juvenil, destaca Juan Ernesto.

En las prácticas en la Empresa Agroindustrial he aprendido mucho; hasta he sembrado guayaba, limón, coco… en el patio de la casa, afirma el pequeño antes de incorporarse al acto municipal en ocasión del aniversario 67 de la epopeya del Moncada.

Ricardo y Juan Ernesto son tan solo dos de esos continuadores de Fidel y demás de la Generación del Centenario martiano.

26 de Julio 2020 Isla de la Juventud
Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *