Michel, sinónimo de Isla

FOTO: Yuniesky La Rosa Pérez

No poco se ha escrito acerca de Michel Enríquez, ese hijo pródigo de esta ínsula, por ello fue difícil entrevistarlo sin repetirnos preguntas y respuestas, pero el Victoria salió en busca de develar al hombre detrás de la leyenda.

Si algo caracteriza al Súper 12 de la pelota cubana –además de sus imponentes números– es la humildad y disciplina que le acompañan dentro y fuera del diamante. De eso se confiesa orgulloso.

“Lo que soy y mis logros son resultado de la huella que me han dejado mis padres, su educación y enseñanzas, así como el legado que heredé de la Revolución, de nuestro Comandante en Jefe Fidel que es para toda Cuba un ejemplo y para mí fue un honor poder conocerlo”.

Desde pequeño su pasión por el béisbol lo hizo recorrer varias posiciones, tenía claro que lo suyo era estar dentro del terreno.

“Como a los siete años jugaba en los jardines, pero me movía por todo el cuadro porque era un muchacho bastante inquieto, me gustaba estar donde estuviera la acción, quería pichear, catchear…

“Al entrar en las categorías superiores de 15-16 años los entrenadores decidieron, por mis cualidades, ubicarme en el campo corto, pero cuando llegué al equipo de la Isla estaba el experimentado Juan Carlos Moreno en ese puesto. Me preguntaron si podía asumir otra posición y sin pensarlo les respondí que no había problemas, yo quería jugar, aportar y ayudar a mi equipo, así sucedió el cambio a tercera base hasta el año pasado en que me retiré de manera oficial”.

En varias entrevistas has dicho que Atenas 2004 está marcado como uno de los momentos cumbre de tu carrera y es comprensible, fueron tus primeros Juegos Olímpicos y alcanzaste la medalla de oro… ¿si pregunto qué significó el 2015 para ti, que me dirías?

Le gustó la pregunta, el nasobuco no dejó ver su sonrisa, sin embargo nada  pudo ocultar el brillo en sus ojos y la emoción en su voz.

“Haber alcanzado el subcampeonato de la Serie Nacional, la de mi país y con mi equipo de la Isla, al que me he dedicado por entero, es una de las mejores cosas que me han sucedido.

“Nadie esperaba que tuviéramos tan buenos resultados. Mientras íbamos salteando a Industriales, Matanzas, se nos fue uniendo el pueblo porque vieron nuestra combatividad. Sin menospreciar al plantel de Ciego de Ávila que jugó muy bien, creo que tuvimos a toda Cuba apoyándonos. Ese año el amor que sintió el pueblo pinero fue enorme, unió a muchas personas y esa es la magia del deporte”.

Para el Miche, como muchos le llaman, el 2017 fue complicado, se enfrentó al fallecimiento de su madre y su presencia en la Serie Nacional estuvo pendiendo de un hilo, no obstante se sobrepuso y en esa temporada rompió la barrera de los 2 000 hits.

“Lo primero que puedo decir es que les agradezco eternamente al equipo de Pinar del Río y a Pedro Luis Lazo, a la dirección de Deportes y a la comisión de béisbol de esa provincia por la oportunidad. Ese año la Isla no clasificó y cuando Lazo me llamó

–antes de hacer la reunión para escoger los refuerzos– y me preguntó si podía confiar en mí para esa etapa le dije que no lo iba a hacer quedar mal.

“Cuando me escogió sorprendió a muchos, fue una satisfacción enorme porque gracias a él jugué y logré llegar a esa marca tan anhelada por un pelotero. Se lo dediqué a mi madre, por todos los años que estuvo a mi lado, cuidándome”.

Hablemos un poco de tu experiencia en México, ¿qué te aportó?

“México me dio la posibilidad de conocer un nuevo béisbol, cómo se piensa y se trabaja este deporte en la actualidad, desde el punto de vista de un atleta y también de un entrenador, porque pude hacer las dos cosas. He aprendido mucho, ha sido una escuela”.

Además de colaborar con el telecentro Islavisión como analista deportivo, hoy trabajas con la reserva de la escuadra pinera y esperas apoyar en las categorías inferiores como el Sub 23, que es una buena cantera, pero ¿te es suficiente con esto o de vez en cuando añoras la adrenalina del juego?

“Me gusta lo que estoy haciendo ahora, pero es difícil estar del otro lado, me lo siento, a veces tengo deseos de estar en el campo, sobre todo cuando veo a figuras como Luis Felipe Rivera, Wílber Pérez o Danel Castro, que continúan en activo a pesar de no ser tan jóvenes y aún rinden y sienten amor por lo que hacen. Esos son los ejemplos en los que deben reflejarse las nuevas generaciones.

“En mi opinión, nadie debería pedirle a una persona que se retire por tener un poco más de años… Mientras uno quiera, ame lo que haga y le ponga empeño, merece estar ahí.

“Ahora estoy satisfecho porque la vida me ha enseñado que cuando te retiras debe haber una barrera entre el terreno y tus nuevas funciones”.

¿Has considerado en algún momento asumir la dirección de los Piratas?

“Eso ya se ha hablado en otros momentos, pero no quiero apresurarme y guiarme solo por los deseos de ser mánager, he preferido observar más, aprender de otros directores de la Isla, de la selección nacional y de México, seguir aprendiendo para, si algún día me toca, como mánager o entrenador, tratar de equivocarme lo menos posible, aunque en el deporte, y más en el béisbol, es imposible quedar bien con todo el mundo”.

Una última pregunta, ¿orgulloso Michel de ser un símbolo del béisbol, del Cristóbal Labra, de Los Piratas y de La Isla?

“Para mí es mi mayor logro. Yo cambio campeonatos y medallas por el cariño y el amor que recibo de mi pueblo, de la afición cubana. El respeto que recíprocamente nos hemos dado vale mucho, eso un atleta tiene que ganárselo y creo haberlo conseguido.  La Isla para mí es lo más grande”.

Arrancada 2020
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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