Mi nieto y Martí

Marcos Daniel: no hallé mejor tesoro para regalarte al cumplir dos añitos. Es un texto acerca de José Martí. Tengo la certeza de que mamá y papá te lo leerán y así desde pequeño aprenderás a amar a ese gran cubano. Lo que no entiendas ahora, lo sabrás después; lo importante es tu relación con los libros. Cuídalo, por favor.Esta dedicatoria la escribí a mi nieto en el volumen José Martí, sus padres y las siete hermanas, del escritor Ramiro Valdés Galarraga. Actué así con la intención de abrir las puertas al conocimiento, y quién sabe si con el tiempo él se convierta en un ferviente martiano como su abuela.

Ya tiene siete años y no pude ocultar mi dicha ante una de sus ocurrencias: “Mami Mayra, Martí tuvo la misma cantidad de hermanas que mi edad  y la ilustró con los dedos de sus manos”.

Entonces aproveché para ganar al niño, a su intelecto, a la esperanza. Le expliqué: “Fue el primer hijo y único varón de Doña Leonor Pérez Cabrera y Don Mariano Martí Navarro, quería por igual a sus hermanas y sufrió mucho cuando perdió tres de ellas: Dolores Eustaquia –le decían Lolita– y María del Pilar Eduarda, aún siendo niñas, y en plena flor de la juventud a Mariana Matilde –conocida por Ana–, aunque en su partida bautismal (de nacimiento) aparecía como María Salustiana”.

Marquito curioso se percata de un detalle y pregunta: ¿Martí le puso Pilar a la niña de la poesía Los zapaticos de rosa por una de sus hermanas muertas?

–Creo que sí, le contesté.

–¿Cuéntame de las otras?

“El resto de las muchachas eran María del Carmen, Rita Amelia, Antonia Bruna y Leonor Petrona, la mayor de las hembras, a la que dieron el sobrenombre de la Chata con el fin de diferenciarla del nombre de la madre.

“Para la mayoría de las personas la más conocida es Amelia, quizá por la hermosa carta que le escribiera desde Nueva York en los primeros momentos de su estancia en aquella ciudad”.

Busco un artículo y le leo un fragmento de la misiva; le recomiendo a mi nieto que no olvide sus enseñanzas.

“(…) ¿Tú ves un árbol? ¿Tú ves cuánto tarda en colgar la naranja dorada, o la granada roja, de la rama gruesa? Pues, ahondando en la vida, se ve que todo sigue el mismo proceso. El amor, como el árbol, ha de pasar de semilla a arbolillo, a flor, y a fruto. Cuéntame Amelia mía, cuanto pase en tu alma. Y dime de todos los lobos que pasen a tu puerta; y de todos los vientos que anden en busca de perfume. Y ayúdate de mí para ser venturosa, que yo no puedo ser feliz, pero sé la manera de hacer feliz a los otros (…)”.

Tocaron en la ventana. Sus amiguitos lo buscaban para jugar. Tomó el tablet y fue a su encuentro. De pronto se detuvo y expresó: “Mi mamá Elizabeth nació un 19 de mayo y en esa fecha en otro siglo cayó en combate en Dos Ríos José Julián Martí Pérez de cara al sol. Esa usted no se la sabía, Mami Mayra”. Risas y más risas.

Rincón del Redactor
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *