¡Merecidas vacaciones!

Foto: Internet

Por Iris González (*)

Después de un enorme esfuerzo, lleno de sorpresas, aciertos y desaciertos, termina el curso escolar.

Para muchos fue un período cargado de alegrías y emociones, mientras para otros, por fortuna la minoría, quizás estuvo matizado por la tristeza ante el hecho de no haber alcanzado los objetivos propuestos.

Lo cierto es que pequeños y adultos aguardamos con ansias las vacaciones, pero antes, año tras año, llegan las mismas interrogantes a cada educando: “¿Cómo saliste?ˮ “¿Cuánto sacaste en Matemática?ˮ “¿Qué te pasó en Lengua Española?ˮ Y no falta el padre o tutor que acota: “Esperaba más de ti… ˮ

Más allá de la exigencia obligada hacia los hijos como estudiantes, en ocasiones los mayores no perciben los errores que atentan contra el proceso de enseñanza aprendizaje ni la importancia de la interacción constante familia-escuela hasta que concluye el curso.

Este se va y solo hacen una o dos visitas al centro, no conversan con los maestros, desconocen cómo marchan en las distintas asignaturas los pequeños, qué tal es su comportamiento en el aula…; luego reclaman excelentes notas o le achacan la culpa a… cualquiera.

Pero bueno, hablemos mejor de aquellos que sí ponen todo su empeño en salir bien porque esa es su meta, tienen el apoyo de mamá, papá, tía, abuelos, parientes, conocidos y hasta de los vecinos, pues en el barrio también están atentos al desarrollo y los resultados de los “fiñesˮ de la cuadra.

Cristian y Kevin son un ejemplo de lo que queremos ilustrar con este trabajo, aunque nos consta que son muchísimos los estudiantes que disfrutan orgullosos sus vacaciones porque en cada etapa la integralidad los acompaña.

Para ellos su mami puede parecer estricta en demasía cuando de estudio se trata, ya que vela por la limpieza al escribir, caligrafía, ortografía, el cuidado de la base material de estudio, les recalca prestar atención al profe, no arrastrar dudas, portarse bien, ayudar a sus compañeros, estudiar…

Y de ahí salen los resultados que todos en el barrio comparten. El esfuerzo, la dedicación y constancia tienen que ser de inicio a fin de curso. No se puede ir a la escuela solo a dar quejas, ni cambiar a nuestros hijos de maestro porque este es muy joven.

Como asegurara Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros: “Tenemos confianza en nuestros docentes, y en la nueva hornada de maestros que se han incorporado a las aulas, quienes muestran preparación y talento para imponerse ante los enormes retos educativos del presente y el futuroˮ.

Por eso, sin querer tapar los problemas existentes, lo vital es el ánimo de colaboración conjunta, el diálogo asertivo y el respeto hacia quienes intervienen de manera directa en el proceso educativo.

Reconocer tanto a estos profesionales que con paciencia hacen de la enseñanza algo más que un oficio, como a niños, niñas, adolescentes y jóvenes que al concluir cada etapa sobresalen de manera positiva es parte del estímulo para disfrutar sin preocupaciones de las merecidas vacaciones. ¡Así que, felicidades!

(*) Colaboradora

Educación Isla de la Juventud Opinion

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *