La vida sigue

Aún recuerdo las clases de Damaris Castillo Cruz, mi profesora de Química del preuniversitario, donde repetía una y otra vez la importancia de conocer aquellos alcoholes dañinos para la salud humana.

“El metanol (CH3OH), más conocido como alcohol de madera o metílico, es un producto inflamable. Su nombre proviene de un procedimiento realizado a través de la destilación de la madera seca. Es uno de los disolventes más universales y aplicables en diferentes industrias; se utiliza en solventes para barnices, tinturas de zapato, limpiavidrios, productos fotográficos y otros. Consumirlo de forma ocasional, habitual o adictiva puede originar intoxicaciones graves y hasta mortales”, aseguró Castillo Cruz, Licenciada en Química y Máster en Ciencias de la Educación.

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet (*)

Miguel Blanco Rives es un hombre de alta estatura, piel blanca y ojos claros. Quien ve a este pinero, capaz de contagiar a todos con su alegría y optimismo, no imagina el drama vivido hace 38 años, cuando perdió la vista y se vio al borde de la muerte a causa de la ingestión accidental de alcohol de madera. “Esta ceguera irreversible fue la secuela por haber tomado ese tipo de alcohol aquel jueves, cuando salí a pescar con unos amigos y en una casa nos dieron una botella con eso adentro.

“Al otro día empecé a sentirme mal, se me nublaba la vista, el abdomen se me endureció y no respiraba bien. Me llevaron para el hospital, pero en aquel momento no se sabían las causas de mi estado, por los síntomas y algunos datos ofrecidos por mí dieron con el problema. Estuve grave, me dio un paro respiratorio y fui sometido a una intervención quirúrgica para extraer toda la sangre coagulada dejada por la sustancia ingerida. Los médicos actuaron rápido y gracias a eso estoy vivo”.

Miguel se vio obligado a abandonar su trabajo como chofer de ómnibus escolares, sin embargo, esto no le afectó tanto como lo otro: “Mi mayor sufrimiento fue cuando mi esposa me abandonó por este motivo y me vi obligado a cuidar a mi niña de tres meses. En mi estado creí imposible hacerlo, pero gracias a la ayuda de mi familia pude salir adelante y criar a mi hija hasta los 17 años, cuando su madre vino a buscarla y se la llevó para España”.

A pesar de esta situación no se siente solo: “Siempre estoy acompañado, cuando no es por mi mamá o cualquiera de mis nueve hermanos, es por mis amistades; tengo muchísimas.

Blanco Rives cuenta, además, con el acompañamiento y la atención de la filial pinera de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales y de los demás integrantes, siempre pendientes de cuanto pueda necesitar.

“Ahora vivo en una casa más pequeña y acogedora, aunque a veces extraño mi hogar anterior; aquella vivienda la ponía a disposición del Centro Mixto Rodolfo Carballosa Gutiérrez o de la Asociación de Combatientes para realizar sus actividades, así me divertía un poco.

“Eso no es todo, cuando tengo pareja salgo a pasear y busco la manera de pasarla bien, porque nunca dejaré de ser yo; fiestero, enamorado y amistoso”.

Confiesa haberse aburrido un poco durante la pandemia porque no podía salir ni recibir visitas. “Mi única compañía en esos meses era Digna Almeida Rodríguez, compañera asignada por la Trabajadora Social hace más de un año para atenderme. Ella viene a diario, de ocho de la mañana a cuatro de la tarde; ayuda con los mandados, las labores de la casa u otras necesidades. Me siento muy contento con ella y con nuestra Revolución, la cual no desampara a quien lo necesite”.

Este hombre lleno de energía tiene 69 años de edad y vive satisfecho de aprovecharlos al máximo. Le gusta conversar, darse unos traguitos de vez en vez y escuchar canciones del ayer.

Perder la vista no ha sido una limitante en su vida, ni siquiera le molesta el seudónimo de “El Ciego”, como le dice la mayoría de las personas de La Demajagua, donde reside.

“Mi realidad no va a cambiar, como tampoco mi forma de ver la vida. Como bien dice el dicho, lo importante no es caer, sino saber levantarse con más fuerzas que antes”.

(*) Estudiante de Periodismo

 

Isla de la Juventud

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