Merecedores del cuidado mayor

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet (*)

Prolongar la esperanza de vida de las personas con más de 60 años mediante las acciones brindadas por el Sistema Nacional de Salud Pública, en coordinación con otras entidades y organizaciones, la familia y la comunidad, es objetivo esencial de la Revolución.

Según lo planteado por el Director Nacional de Epidemiología, Doctor Francisco Durán García, en la Conferencia de Prensa del Ministerio de Salud Pública, este grupo poblacional tiene mayores riesgos a la infección causada por el coronavirus, considerándose el más vulnerable. Por ello es necesario extremar las precauciones y prestar especial atención a las personas de la tercera edad.

En el Municipio, principalmente en el poblado La Demajagua, de los 5 421 habitantes, 1 043 son ancianos. Debido al reforzamiento de las medidas sanitarias orientadas por Salud Pública y el aislamiento preventivo obligatorio a causa de la covid 19 se ha logrado la menor interacción social de este grupo.

PRIORIDAD DE LA SALUD PÚBLICA

Salvaguardar el bienestar de los adultos mayores ante la propagación del coronavirus ha sido un reto para los profesionales responsabilizados con la salud. “Las personas de la tercera edad siempre han sido una prioridad. Con la pandemia aumentaron las atenciones y se sumaron a estas los estudiantes de Medicina, quienes han demostrado gran disposición en el cumplimiento de las tareas en ese sentido”, afirmó Olga Lidia De Bardet Portuondo, representante del sector en La Demajagua.

Dayani Bencosme Castillo, estudiante de tercer año de Medicina, comentó haber vivido una experiencia inolvidable. Durante las pesquisas diarias se contabilizan las personas con más de 60 años y de ellos cuántos viven solos. Se les pregunta cómo se sienten, se conversa con ellos y se les recuerdan las medidas sanitarias. “Muchos  nos esperan contentos y confiados…”; precisa Dayani.

Luego se da el parte al consultorio médico. “Esto, además de un compromiso con la Patria, es hacer realidad el sueño de crecer como profesionales de la salud”, agrega.

Los consultorios del médico y la enfermera de la familia son el primer sitio donde se atiende a la población. “La atención primaria siempre ha sido una de las funciones primordiales. Médicos y enfermeras tienen la tarea de ir por los barrios ofreciendo debates de diversos temas; en este caso sobre la covid 19 y velan por el estado de salud de cada anciano.

“Estas visitas son los llamados terrenos, tarea programada semanalmente, aun sin la situación epidemiológica actual. En el Consultorio 24, por ejemplo, el médico los realiza martes y jueves y la enfermera el resto de los días”, aseguró Mariela Santos Palenzuela, enfermera de ahí, quien apenas lleva un año de graduada y con su buen trato y atención se ha ganado el afecto de los pacientes.

Según De Bardet Portuondo, los consultorios, además de brindar atención médica en esta etapa de pandemia, sirven de farmacia para aquellos pacientes con medicamentos controlados por el hospital general docente Héroes del Baire.

“El papel de Salud Pública es destacado, no tengo queja de los servicios brindados. Sus estudiantes son una dulzura. Médicos, enfermeras y demás trabajadores son el sostén durante la covid”, añadió Virginia Díaz Calzadilla, jubilada y brigadista sanitaria del Consultorio 22.

LA ASISTENCIA SOCIAL NO FALTA

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet (*)

La sociedad también ha jugado un papel fundamental en la protección de sus ancianos. Según  la Trabajadora Social de la zona, Yusmisleydis Despaigne Moreno, con esta situación se ha aumentado la frecuencia de visitas a los adultos mayores, en especial a los 29 que viven solos. “La mayoría de las veces iba acompañada de algún personal de la salud.

Iván Boza Moret, director del combinado deportivo del Consejo Popular La Demajagua-Atanagildo y representante de la dirección Municipal del sector en zona, afirmó: “Del total de ancianos en el poblado, 167 reciben el servicio de mensajería y 31 los del Sistema de Atención a la Familia (Saf). La ayuda se realiza para evitar su presencia en lugares concurridos como centros comerciales”.

“Les llevamos alimentos, medicamentos u otros productos”, refirió Juan Manuel Guisado Sánchez, trabajador del Turismo y uno de los 31 mensajeros asignados para la atención de la tercera edad.

“Vivo solo y tengo 64 años, sin embargo, me siento con la disposición y la energía suficientes para ayudar y aportar mi granito de arena”, aseguró el también donante de sangre por más de 30 años.

Según Dioscórides Nariño Castillo, de 77 años y combatiente internacionalista de la guerrilla del Che en el Congo, la actitud tomada por los vecinos y las iniciativas del Puesto de Mando son de admirar. “La mensajera es muy buena. Cuando no puede venir  manda a su mamá o hermana para que no me falte nada. Además, me dejó su número de teléfono por si necesito algo fuera del horario de servicio. Si nuestro país está haciendo lo posible por cuidarnos, lo mejor es cumplir con las disposiciones y mantenernos en casa”.

“No todos los ancianos se acogieron fácilmente a las medidas orientadas, señaló Fausto Naranjo López, jefe del Sector de la Policía del referido Consejo Popular. Algunos, a pesar de los servicios brindados, continúan en la calle…”.

“He virado a muchos para sus casas y tomado acciones ante el incumplimiento de lo establecido”.

“El personal policial no solo ha velado por el orden interior, también ha demostrado altruismo en medio de la pandemia. Cuando hubo problemas con las ambulancias el patrullero se ofreció a trasladar a los pacientes hacia el centro hospitalario. Por esa sensibilidad hemos podido salir adelante”, declaró Sara Portuondo Rodríguez, jubilada de 68 años.

EL ÁMBITO FAMILIAR

También la familia ha hecho un esfuerzo muy grande para cuidar y proteger a los ancianos desde sus casas. Ana Verena y Magdalena Alarcón Mora, hermanas de 67 y 59 años, respectivamente, se las han arreglado muy bien para proteger a su padre Juan Pablo Alarcón, de 92. “Lo cuidamos con dificultades porque él no come de todo. Sin embargo, hemos logrado convencerlo de no salir; él respeta a esta enfermedad; nunca había vivido una pandemia.

“Aquí en la Isla somos tres hermanos, mi hermana y yo lo atendemos seis meses cada una y el varón se encarga de buscar los medicamentos y los alimentos”, confesó Ana Verena, jubilada de la universidad.

“Papi ahora está conmigo y coopera con el lavado de las manos varias veces al día, el uso del nasobuco y demás acciones sanitarias”, afirmó Magdalena:

Las personas mayores siempre han cuidado de sus hijos y nietos; hoy nos corresponde protegerlos y hacer todo por su salud y seguridad.

(*) Estudiante de Periodismo

 

Isla de la Juventud Salud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *