Medicina con vocación humanista

Foto: ACN

Ser médico no es para cualquiera. Tener pocas horas de sueño, estudiar constantemente, pasar más tiempo en una institución médica que en tu propia casa, velar por la salud de personas que no conoces, percibir siempre el riesgo de infestarse como sucede ahora con la covid-19… Ser un profesional de la Salud requiere mucho más que conocimientos y disposición, se necesita una profunda convicción humana.

En la Isla tenemos grandes médicos, enfermeras, especialistas y trabajadores de la Medicina que son inolvidables para muchísimos pacientes. Mujeres y hombres que aportaron y lo siguen haciendo a diario, al desarrollo de la Salud pinera y cubana, que honran con su profesionalidad la mejor de las acciones: salvar vidas.

Son varios a los que admiro sobremanera, algunos, incluso, son rostros anónimos para mí, y a los cuales agradezco infinitamente por la atención y hospitalidad recibidas cuando de enfermedades, ingresos en el hospital y análisis en el Laboratorio se trató. A todos los felicito en este Día de la Medicina Latinoamericana, jornada que homenajea al eminente científico cubano descubridor del mosquito agente trasmisor de la fiebre amarilla, Carlos Juan Finlay.

Precisamente en este año, en la situación actual que vivimos a nivel internacional, se comprobó que este sector es vital para el funcionamiento de un país. Y Cuba demostró al mundo entero las potencialidades de su Medicina y sus especialistas, capaces de minimizar las consecuencias de la pandemia dentro y fuera de nuestro país, incluso, de elaborar vacunas para combatirla.

Estos últimos meses han sido de gran trascendencia, donde el altruismo y el humanismo de los profesionales de la Salud de la Isla y de todas las provincias del país calaron en los corazones de cada cubano, por su labor aquí en la Patria o en instituciones de Salud en Italia, España, África, islas caribeñas, entre otras naciones que solicitaron la colaboración médica cubana.

Sí, Cuba es una hermosa potencia médica, y este tres de diciembre tiene motivos suficientes para festejarlo. La medicina cubana se multiplicó y se hizo inmensa en una región latinoamericana con sistemas de salud insuficientes y privatizados de una élite y ante países europeos con grandes instituciones y modernas tecnologías.

Nuestro país es inmenso por los principios humanistas que caracterizan a sus profesionales de la Salud. A todos, el eterno agradecimiento, sin ellos el país no pudiera avanzar como sucede ahora.

 

 

Isla de la Juventud
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