Mayoría demócrata se instala en la Cámara baja

El inicio hoy del 116 Congreso estadounidense impondrá un cambio de juego para el presidente Donald Trump, quien por primera vez en su administración deberá lidiar con una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes.

Desde este jueves y en los restantes dos años de su mandato iniciado en enero de 2017, el gobernante republicano deberá enfrentar un panorama político diferente al que vivió hasta ahora, ya que desde su llegada al poder era la fuerza roja la mayoritaria en ambas cámaras del legislativo.

La congresista de la formación azul Nancy Pelosi debe convertirse en la nueva presidenta de la Cámara baja luego de que su partido tuvo un gran resultado en las elecciones de medio término de noviembre pasado, cuando ganó 40 asientos en ese órgano.

Gracias a las ganancias en los comicios, la representante que ya fue titular de esa instancia del Congreso de 2007 a 2011 contará ahora con una mayoría de al menos 235 asientos demócratas frente a 199 republicanos, cuando aún falta por definir un distrito en Carolina del Norte afectado por denuncias de fraude.

El Senado, por su parte, continuará bajo control de los republicanos, quienes lograron ampliar su mayoría en esa instancia y ahora tendrán 53 escaños, frente a 47 de los demócratas.

Al día siguiente de las elecciones de medio término, Trump sugirió que tal vez podía llegar a acuerdos con la superioridad demócrata en la Cámara baja. ‘Realmente podría ser una hermosa situación bipartidista’, expresó entonces.

Pero los eventos que han tenido lugar a partir de ese momento, sobre todo desde mediados de diciembre, han evidenciado que no existe mucha voluntad de negociación entre las partes.

Desde el pasado 22 de diciembre el país vive un cierre parcial de Gobierno relacionado con las diferencias entre la Casa Blanca y los demócratas acerca del muro fronterizo que el mandatario quiere levantar en los límites con México.

Los legisladores de la fuerza azul se han negado a aprobar cinco mil millones de dólares demandados por Trump para esa obra, y el gobernante se opone a promulgar cualquier ley que no contenga tal suma, lo cual llevó a una situación de estancamiento que desde hace 13 días afecta a 800 mil empleados federales.

Dar luz verde a una iniciativa que ponga fin a esa paralización gubernamental será una prioridad de los demócratas desde este jueves.

Para ello quieren aprobar una ley que permita el funcionamiento del Departamento de Seguridad Nacional con el nivel actual de gastos hasta el 8 de febrero, y de ese modo dar más tiempo a las negociaciones sobre la frontera; y avalar otras seis normativas que financien las restantes agencias afectadas por el cierre hasta el fin del presente año fiscal.

Tal propuesta, sin embargo, ya ha sido rechazada por los republicanos del Senado y el jefe de la Casa Blanca, quien mantiene su postura de no promulgar ningún proyecto sin el dinero del muro.

Este panorama inicial debe ser solo el inicio de una legislatura que, sin dudas, estará marcada por el enfrentamiento continuo entre el partido azul y la Casa Blanca, y podría dar una medida de si el presidente está preparado para lidiar con el nuevo contexto político.

De acuerdo con la televisora CNN, a partir de hoy ‘los demócratas en la Cámara harán de la vida de Trump un infierno’.

‘Ya se están realizando esfuerzos para llevar a varios de los funcionarios de su gabinete ante el Congreso, para sacar sus declaraciones de impuestos de su control, y para investigar más a fondo sus negocios antes y durante su presidencia’, indicó la cadena en su página digital.

Nuevo Congreso, más diversidad

Más allá de los retos que tiene por delante, el nuevo Congreso que se instala hoy parte con la característica de contar con un número récord de mujeres, y de ser el más diverso en la historia del país.

De acuerdo con el Centro para Mujeres y Política de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, 127 féminas (106 demócratas y 21 republicanas) ocuparán un asiento en el 116 Congreso.

Serán 102 mujeres las que contarán con puestos en la Cámara de Representantes, casi una cuarta parte de sus 435 miembros, una cifra muy por encima de la marca anterior de 87 féminas en ese órgano; mientras en el Senado de 100 integrantes serán 25, dos más que el récord previo.

Como resultado del que fue llamado por medios y analistas el Año de la Mujer (algo que se concretó entre los demócratas, no así entre los republicanos), Rashida Tlaib e Ilhan Omar se convertirán en las primeras musulmanas en servir en el legislativo estadounidense.

Además, el Capitolio contará por vez inicial con dos mujeres nativas americanas, Debra Haaland y Sharice David; en tanto Massachusetts y Connecticut tendrán por primera ocasión a dos afronorteamericanas en el Congreso; y Arizona y Tennessee contarán con sus primeras senadoras.

Tales cambio representan un reflejo de la propia diversidad de la sociedad norteamericana, pero también recuerdan que aún falta mucho para contar con un Capitolio más equilibrado en temas de género, pues incluso después de esas ganancias las féminas solo representan poco menos de un cuarto del legislativo.

 

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