POR EL ANIVERSARIO 60 DEL RECICLAJE EN CUBA

Materias Primas reorienta su rumbo (+Fotos)

Alcanzaba la altura de un edificio de tres pisos la montaña de hierros, más de 600 toneladas (t) de chatarra ferrosa, una riqueza en inventario viejo estancada por la covid, pero tal añejamiento acrecentó su valor: subieron los precios con el ordenamiento monetario; más todavía, mejoraron las condiciones en el transporte marítimo y la enviaron al cirujano que les dibuja un nuevo rostro, Antillana de Acero.

La Empresa de Materias Primas aquí estabiliza y sanea su economía cuando el reciclaje de desechos sólidos arriba a 60 años; un sistema para el rescate de recursos materiales creado el siete de noviembre de 1961 por Ernesto Guevara, entonces Ministro de Industrias.

ALGO DE SU HISTORIA

A finales de los años ’70, un poco tardíamente respecto al resto del país, aparece esa rama en esta Isla con apenas siete trabajadores, quienes recuperaban solo chatarra no ferrosa, cartón y envases de cristal.

Aquellos iniciadores no tardan en alcanzar la adultez y maduran de tal forma que ya en el 2000 son una empresa consistente con más de 80 trabajadores y una recuperación superior a los dos millones de pesos.

Sus herederos, el colectivo actual, trabaja para sobrecumplir los 17 millones de pesos, recicla 18 surtidos y por la calidad de sus productos sustituye importaciones y contribuye a la exportación. Tiene, además, contrato con más de 120 entidades y se propone ampliar la producción de elementos plásticos con destino al mercado local.

COMENTAN LOS PROTAGONISTAS

Los libros viejos que perdieron actualidad o se dañaron constituyen una fuente primordial de materia prima para la elaboración del papel. Antes se deshacían a mano, luego de retirarles el lomo, pero Osmary Frómeta Castañeda, encabezando los innovadores, puso a punto una cortadora eléctrica que sustituye el trabajo de siete operarios.

Foto: Yoandris Delgado Matos

“Este logro técnico no afecta el bolsillo de los trabajadores –asegura–, el salario medio iba de 280 a 315 pesos. Hoy está en el orden de los
2 800-3 000, un beneficio increíble”.

Alexis Peña Céspedes lleva cuatro años en el taller de chapistería y se desempeña como soldador, pero en cualquier momento, según lo requiera el trabajo, embraza la mecha de oxicorte “y me vez cortando hierros…, pues hay que hacer lo que haga falta, rápido y bien. Ahí está, a mi entender, la relevancia de hacer más con menos”.

Marino Castillo Estrada desarrolla una labor meticulosa en el área de papel y cartón: descontamina el cartón para después introducirlo en la prensa. “Descontaminar –explica– es quitarle todo cuanto no sea cartón: precintas, papel extraño, presillas, cualquier cosa ajena”. Su faena requiere, además, buena preparación física, concentración y mucha habilidad. “Cada paca, cuando sale de la prensa, pesa de 300 a 400 kilogramos; manipularla, aun con la técnica, no es cosa de juego”.

La manzanillera Elsa Mariño Montero dirige una brigada compuesta por siete hombres y está a cargo de la producción de elementos plásticos. No se preparó en una escuela, “miraba, preguntaba y aprendía el buen hacer de los experimentados”. Hoy es una especialista autodidacta y sus consideraciones son a tener en cuenta, “los plásticos tienen densidades diferentes –ilustra ella– y su correcta clasificación es lo principal para llevar a cabo producciones con calidad. Hay que saber mezclarlos para que tal conexión no se raje o aquella manguera salga flexible y no quebradiza o porosa”.

Foto: Yoandris Delgado Matos

A ella corresponde también el control de la electricidad: “La máquina de mangueras consume mucho, tiene numerosas resistencias y el proceso de fundir plástico es continuo, pero le damos prioridad porque este producto tiene gran demanda. Y no es el único, solo el programa de viviendas demanda dos toneladas de tuberías y conexiones; hay que procesar mucho plástico para que no se detengan esos surtidos”.

Foto: Yoandris Delgado Matos

RESULTADOS DE UNA NUEVA GESTIÒN

La montaña de hierros viejos descendió y sigue bajando, “en noviembre nos propusimos vender unas 400 toneladas de acero –adelanta Alcides Betancourt Tor, director de la empresa–; de ellas, aquí nos restan 150 y 250 se encuentran en el puerto, listas para embarcar”.

Foto: Yoandris Delgado Matos

Sus cuatro Casas de Compra continúan siendo las mismas, pero montaron un sistema para incrementar el acopio “porque las fuentes generadoras de desechos se debilitan, tienden a agotarse” debido a la recogida constante. Coordinan primero con los factores del barrio y luego se trasladan hasta allí, recogen, pesan y pagan al momento, “así le evitamos tener que moverse fuera de la comunidad con una carga para la cual muchas veces carecen de transporte”.

En lo que va de año son 19 las acciones realizadas de este tipo, denominadas Tiendas Móviles en los barrios. En La Reforma “recuperamos alrededor de ocho toneladas”. En La Victoria fueron más, y en La Fe “aparte de los otros, dos personas aportaron unas nueve toneladas de chatarra. ¿Funciona o no esta gestión de compra?”

SUBIR LOS PRECIOS NO FUE OPCIÓN

Como cualquier entidad empresarial cubana, la pinera de Materias Primas también está involucrada en la Tarea Ordenamiento. Todos los precios subieron. La Resolución 324 norma cómo hacerlo, sin caer en arbitrariedades. “En los primeros seis meses –explicó su director–, podías incrementar el costo de un producto hasta seis veces. Nosotros nunca aumentamos eso. Los productos que vendemos a la Mayorista crecieron solo en 1,20; y en 1,8 a la Minorista”.

“Dicha Resolución indicaba que a partir del segundo semestre de su aplicación, o sea, de julio en adelante, se podía aumentar hasta nueve veces el valor de cualquier producto. Cuando analizamos nos dimos cuenta de que no era necesario porque caeríamos en precios no estimulantes para la población; decidimos mantener la variante más baja. Así funciona perfectamente: eliminamos subsidios, no tenemos pérdidas y generamos utilidad económica”.

Cumplieron lo que les toca, dicho en buen cubano, según las recomendaciones del 8vo. Congreso del Partido, la Resolución 13 que norma la política de cuadros y el Lineamiento 193 sobre el manejo del reciclaje. En otras palabras, la empresa aquí armonizó su instrumento económico –como requieren los reajustes actuales– para que en el concierto de la economía no sonara otra nota discordante.

ESCOLLOS Y ACICATES

La nueva normalidad implicará varios saltos adelante, los aportarán los convenios para la recuperación firmados con la Organización de Pioneros José Martí, los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas.

Hoy la chatarra ferrosa es casi inexistente; circula muy poco el envase de rones, vinos y cervezas, por ello la demanda es muy superior a sus posibilidades de oferta. En las exportaciones “tenemos un atraso significativo de 40 t –argumenta– debido a que las fuentes de no ferrosos se han debilitado; y cito un ejemplo, las latas de cervezas y refrescos, proveedoras del aluminio, disminuyeron en más de 20 t”.

¿HACIA DÓNDE VOLVERSE?

Cuando una puerta se cierra, otra se abre; sentencia el antiguo refrán. Y más cuando se busca una salida.

“Éramos recicladores de plásticos –concluye el director–; lo clasificábamos y ni se trituraba, se hacían pacas y vendía crudo a diferentes productores. Ahora vendemos poco plástico, casi todo lo recuperado va directo a la producción: conexiones hidrosanitarias y varios calibres de mangueras y tuberías. ¡Más de 20 kilómetros de estas últimas vendimos en lo que va de año!”

Para 2022 comprarán una moderna inyectora destinada a producir en gran escala cubos, palanganas, cestos, tazas, jarras, pozuelos y platos.

“Muchos de los elementos que hacemos se venden a la población, en las casas de compra. Tienen demanda. Solo en la primera semana de este mes vendimos más de 100 000 pesos y con precios asequibles”.

Isla de la Juventud

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