Más combustible al control

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El gato sigue sin cascabel, suelto, afirman algunos en el argot popular, y yo agregaría que igualmente sin vacunar, refiriéndonos a lo que ocurre con el combustible, más específicamente con el desvío y robo en las entidades de este recurso que mucho le cuesta a la nación en tiempos de contingencia energética.

No exagero. Un simple dato ayuda a despejar las dudas. El comportamiento de las ventas de gasolina a privados en los servicentros de la Isla disminuyó en el mes de febrero considerablemente respecto al mes de enero, de 2.07 a 1.80 litros, pero los movimientos de estos no solo se mantienen, sino que en ocasiones se incrementan.

¿De dónde sacan entonces esos porteadores el combustible? Pero hay más. Durante el análisis realizado en cada uno de los servicentros por tipo de portador se pudo apreciar que se redujo las ventas en efectivo de combustibles para igual período del año anterior.

A pesar del incremento de las acciones de control, no logra detenerse este negativo fenómeno que esconde lo más preocupante. ¿Cómo siguen transitando los vehículos particulares con menos de dos litros de diésel diario por cada uno, sino adquiriéndolo en el mercado negro?

Pero si se cierra “la llave” y se atajan los litros de diésel y gasolina desviados de entidades estatales, los receptadores no tendrían más opción que comprar en los servicentros como está establecido.

Podría afirmarse que la principal causa para el robo de este importante recurso es el descontrol, en una economía donde al manejo de portadores energéticos le sobran regulaciones, pero coincido con los especialistas en que si las direcciones administrativas se apegaran, estrictamente, a la letra escrita, los volúmenes de diésel en el mercado negro disminuirían.

Una reciente reunión del Gobierno local con los directores de empresas y unidades presupuestadas ponía el dedo sobre una llaga que no sana, por más curitas que se le apliquen y requiere sobre todo extirpar las actitudes pasivas y contemplativas en cada lugar, exigir y controlar con mayor participación de los trabajadores y menos enfoques burocráticos.

Se habló de extremar medidas, de retirar licencias a porteadores que tratan de resolver petróleo “por la izquierda” y otras acciones, pero urge mayor enfrentamiento a quienes propician el desvío.

Los representantes aquí de la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía (ONURE) realizan visitas de seguimiento al Sistema de autoinspección de las entidades con el Manual de Portadores Energéticos (MPE), despachos –a los cuales varias entidades son señaladas por no asistir a estos– e inspecciones que encuentran entre las deficiencias la no ejecución del autocontrol a través de la guía de auto inspección establecida en el MPE, la no correspondencia entre el combustible consumido y lagestión por vehículo y actividad, incorrecto llenado de las hojas de rutas, inadecuado empleo de tarjetas magnéticas y los índices de consumo sin las debidas normas y cálculos.

Para colmo cuando vuelven a comprobar la solución, encuentran lo contrario: la no evolución por dejar atrás las deficiencias señaladas ni la adopción de medidas con los violadores.

Los que prefieren agente externo que detecte un fenómeno, no olviden que, como en casa, es insustituible la obligación de sus factores internos con dominio de lo que pasa con su combustible.

Del tema hay que seguir hablando, es cierto, pero sobre todo, hacer en todas partes echándole más combustible al control efectivo en lo técnico y lo moral.

 

Opinion
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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