Más allá del “Canciller de la Dignidad”

Raul-Roa-2Resulta común que se catalogue la figura de Raúl Roa García como político potente e incansable delegado y quijote de la Revolución. No es de extrañar después de analizar su basta y exquisita obra.

 

RaulRoaGarciaResulta común que se catalogue la figura de Raúl Roa García como político potente e incansable delegado y quijote de la Revolución. No es de extrañar después de analizar su basta y exquisita obra.

Pese a ello se ha develado mucho más que eso, alzándose como un pensador cuya visión totalizadora, unida a un análisis coherente de la realidad cotidiana, trasciende e impregna casi todas las esferas de la sociedad cubana.

Profesor titular de Historia de las Doctrinas Sociales y de Filosofía Social en la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho público de la Universidad de la Habana, de la que fue vicedecano y con posterioridad decano.

La puntería insoslayable de su recia pluma apuntó y disparó certera, hiriendo con la severidad, honestidad e ironía que describían su prosa cada hecho, fenómeno o situación que se presentó ante él como un problema.

Su discurso tiene un matiz eminentemente sociológico por el carácter revolucionario y relacional que ilustra en sus análisis. La importancia que le concede al estudio de la historia, los métodos y conceptos que usa para explicar la realidad social; el someter a estudios y cuestionamientos críticos a pensadores y corrientes teóricas que hicieron aportes importantes a la Sociología.

Adquiere una fuerza exterminadora y cáustica al abordar el análisis y emprender la denuncia de los males de la sociedad, lo cual lo convierte en el autor que más flageló la patraña que era la política en Cuba. Tenía, también, especial talento para manifestar la cubanía en la creación literaria y el lenguaje, representado por ocurrentes y juveniles imágenes y vocablos populares que lo identifican con nuestra más fidedigna identidad.

Roa contaba con un solido andamiaje cultural que empleaba como herramientas para el pensamiento y la comunicación, donde la diversidad y la riqueza cultural son elementos que manifiestan el imposible que resulta encasillar su obra dentro de una temática específica.

Eventualmente se cree que le quedaran aún muchas cosas por hacer. Se especula acerca de lo que pudiera haber aportado a la etapa actual, a la situación propiciada por el derrumbe del Socialismo real. Pero fue un hombre auténtico. Muchas de sus ideas mantienen su vigencia en el pensamiento social y revolucionario.

Dejó de si una definición que lo retrata tal cual fue: “Soy criollo de sepa y, por eso, escribo tan espontáneamente como hablo, saliéndoseme las expresiones populares y las palabrotas sin que intervenga mi sistema nervioso central. Mi estilo se parece a mi como yo a el.”

 

 

 

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