Mario Casas, “Las niñas” y Antonio Banderas triunfan en Premios Goya

En lo positivo, la 35ª gala de los Goya fue la del aumento más significativo de la cuota femenina en los últimos tiempos. Foto: La Vanguardia

Las niñas, opera prima con tintes autobiográficos de Pilar Palomero que cuenta las peripecias de una niña de 12 años y sus compañeras de colegio de monjas en la España de 1992, ganó el Goya a la mejor película en la gala más aciaga y valiente de estos premios. Por su parte Adú, Salvador Calvo se hizo con el premio al mejor director por Adú, su potente historia de inmigración. La ceremonia se celebró en formato mixto –presencial y online– desde el teatro Soho Caixabank. Su fundador y dueño, el actor Antonio Banderas, hizo una sobria y realista presentación con apoyo de la periodista María Casado.

En el terreno interpretativo, Mario Casas conquistó su primer Goya como mejor actor con No matarás.  Y Patricia López Arnaiz, el suyo como mejor actriz por su aplauddo trabajo en Ane. Era lo previsto. Y tampoco pilló por sorpresa a nadie que Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) conquistara también el Goya a la mejor dirección novel por Las niñas. Pues la realizadora aragonesa es la gran triunfadora de la temporada en cuestión de premios.

Antes de hacer este primer y exitoso largometraje, precedido por media docena de cortos, Palomero se formó como fotógrafa en la Escuela de Cine de Madrid y después trabajó en distintos oficios cinematográficos, incluido el de cámara.

Nathalie Poza consiguió el cabezón a mejor actriz de reparto por su participación en La boda de Rosa, la comedia de Icíar Bollaín. Y el galardón al mejor intérprete secundario se lo llevó Alberto San Juan en su retorno al cine comercial con Sentimental , la adaptación de Cesc Gay a partir de su propia e hilarante obra teatral Los vecinos de arriba.

Fernando Trueba ganó el premio al mejor filme iberoamericano por El olvido que seremos, basado en el libro homónimo de Héctor Abad Faciolince. Rozalén se alzó con el Goya a la mejor canción original por Que no, que no, el tema de La boda de Rosa. Y el galardón a la mejor música original fue para Aránzazu Calleja y Maite Arroitajáuregi por Akelarre, la historia de caza de brujas en el Euskadi medieval que, dirigida por Pablo Agüero, se llevó además el reconocimiento a la mejor dirección artística y un puñado de premios técnicos como los de maquillaje, vestuario o efectos especiales.

La gala arrancó triste, como están el cine español y todas las demás cosas. Antonio Banderas salió solo. Se volvió y ante él se iluminó un enorme panel con decenas de pantallas desde las que, silentes, otros tantos nominados a los premios le saludaron con la mano. El actor malagueño habló de añoranza por la presencia en vivo de “la familia” del sector; de “la pesadilla de las salas vacías”; de “mirar las cosas cara a cara” y seguir hacia adelante. Salió entonces la periodista Maria Casado, y casi se echó a llorar mientras abría una tímida sonrisa y pronunciaba la palabra esperanza. Los presentadores dieron la bienvenida a los primeros entregadores , entre ellos Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, Alejandro Amenábar y Juan Antonio Bayona, y empezó la función.

La primera sorpresa la dio Jone Laspiur como ganadora del Goya a la mejor actriz revelación por su papel de Aneen la película del mismo nombre, opera prima de David Pérez Sañudo que también recibió el galardón al mejor guión adaptado. Menos inesperado fue el premio a mejor actor revelación para el francés Adam Nourou por su interpretación de Massar, el chico de 16 años que cruza el continente africano para llegar a España junto a Adú (Moustapha Oumarou) en la cinta de Salvador Calvo.

Daniela Cajías (Bolivia, 1981) se convirtió en la primera mujer en ganar en solitario el Goya a la mejor fotografía, por Las niñas , el filme sobre la rebelión social en Cartagena en 1992 dirigido por Luis López Carrasco, se impuso en la categoría de documental y montaje. Y La gallina Turuleca, que no tenía competencia, se llevó el premio a mejor cinta de animación.

Los protagonistas de ‘Sentimental’. Foto: Vas a ver / LV

Ángela Molina fue, como estaba previsto, la única de los premiados que pudo recoger en vivo su galardón: el Goya de honor 2021, que la Academia le otorgó por “su talento excepcional y trayectoria excepcional” a lo largo de casi medio siglo de carrera a las órdenes de directores como Luis Buñuel, Pedro Almodóvar, Ridley Scott, Jaime Chávarri, Bigas Luna o Isaki Lacuesta. El jurado también subrayó la autenticidad y especial sensibilidad” de Molina, que hizo un poético y emotivo discurso. La actriz plantó un beso en la boca a su estauilla, y aseguró: “Le he dicho que es mi amor. Para todos vosotros, gracias”.

Por obvia mediación de Banderas, los convocados recibieron por vídeo el apoyo de unas cuantas estrellas de Hollywood, como Robert De Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman, Charlize Theron, Salma Hayek, Sylvester Stallone, Benicio del Toro o Emma Thompson.

Pese al esfuerzo de Banderas y Casado por centrarse en la esperanza, todo el tiempo se notó la sombra del desastre que la pandemia ha ocasionado a la industria del cine. Las taquillas del país registraron el año pasado unas pérdidas de 445 millones: una caída del 72% respecto al 2019. De ese montante, 42 millones de merma correspondieron a las películas españolas: una recaudación inferior a la mitad de la del año anterior (94,1 millones).

En lo positivo, la 35ª gala de los Goya fue la del aumento más significativo de la cuota femenina en los últimos tiempos. Frente a índices de menos del 30% en las ediciones anteriores, esta vez la proporción de nominadas sobre el total de aspirantes ascendió al 41%. El cine español sigue librando sus batallas.

En video, Antonio Banderas abre la gala

(Tomado de La Vanguardia)

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