Margarita y el lápiz, cartilla y manual que no abandona

Foto: Yoandris Delgado Matos

De cuando la educación cubana se embarcaba en una de sus más grandes proezas es protagonista Margarita Perera Vargas, una mujer que prosiguió la hermosa labor de educar y enseñar.

A seis décadas del éxito de la Campaña de Alfabetización, Margarita nos acerca a sus vivencias y reflexiones de aquellos días de 1961.

“Tenía 14 años, me encontraba cursando el noveno grado en la secundaria básica Espino Fernández de Santiago de Cuba y aspiraba a hacer el preuniversitario cuando llegaron unos jóvenes a las aulas e hicieron el llamado para alfabetizar; inmediatamente las amiguitas del barrio y otros del grupo decidimos incorporarnos.

“Necesitábamos aprobación de los padres, yo llevé mi planilla y mi mamá me autorizó a ir. Me sentí orgullosa. ¡Imagínate! A la juventud le gusta experimentar y para allá nos fuimos”.

Antes de emprender el reto, nos prepararon 15 días en Varadero, de donde partimos al municipio de Songo, en Santiago de Cuba.

“Una vez allí llegó el presidente de la Asociación Campesina de la zona a recoger a los brigadistas; seleccionaron diez hembras y un varón, a quienes nos repartieron por distintas casas donde podían tenernos y otros a un albergue de una escuelita primaria chiquita. Y así transcurrieron los 11 meses de la campaña”.

Mas, la confianza en aquellos adolescentes por los campesinos no era total, sin embargo, fueron superiores las ansias de aprender y cumplir con el llamado de Fidel. “Uno de los momentos más significativos fue el censo que hicimos al llegar para saber quiénes se iban a alfabetizar, y algunos nos veían tan jóvenes que no querían, pero al ver a los demás en la noche reunirse con el brigadista, a la semana ya estaban allí.

Foto: Yoandris Delgado Matos

“¡Y vaya qué me gustó mucho aquello! Compartía con ellos las labores y hasta iba al campo; hicimos varios equipos para ir a las casas en diferentes horarios y en la noche me quedaba en la mía.

“Recuerdo el farol. ¡Lindísimo! Les encantaba aquella luz porque ellos se alumbraban con chismosita (quinqué). Allí alfabeticé a 11, aunque uno no continuó por su avanzada edad, no veía bien; pero los otros diez salieron muy bien y le hicieron su carta a Fidel, que era el compromiso para demostrarle al Comandante que ya sabían leer y escribir.

“Posteriormente fuimos realizando esa tarea en lugares cercanos, había que erradicar el analfabetismo. Al concluir nos hicieron una despedida muy bonita, los campesinos pusieron pañuelos blancos a lo largo del camino. Fue emocionante, y hasta se lloró…”.

Foto: Yoandris Delgado Matos

Margarita vive orgullosa de haber sido alfabetizadora, de aquel batallón que partió con lápiz, cartilla y manual, tal cual dicen las líneas del Himno de las Brigadas Conrado Benítez de las que formó parte para enseñar a leer y escribir. De aquel compromiso con Fidel dijo:

“Yo cumplí con una de las tareas más importantes que tenía la Revolución en aquellos momentos, enseñar a leer y a escribir, entre ellos muchos campesinos, y di el paso al frente y cumplí. Cuando la campaña concluyó, Fidel nos exhortó a estudiar.

“En el periódico Sierra Maestra una publicación decía que si usted había sido alfabetizador podía pedir una beca, yo puse magisterio…, me gradué y vine a la Isla a realizar el servicio social, justo en Juan Delio Chacón, donde vivo aún y trabajaba en un tecnológico”.

Maestra jubilada y reincorporada desde el año 2004, Margarita conserva como sus momentos más importantes el paso de los alumnos de un grado hacia otro y “me gusta mucho que los niños se inspiren y hacen carticas, escriben frases, te quieren como si fueras su mamá, son cositas que uno lleva por dentro y no olvida jamás”.

Ella ha merecido las medallas Rafael María de Mendive, José Tey por más de 25 años en la enseñanza, las conmemorativas de la Alfabetización y 40 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, así como la Distinción 23 de Agosto de la Federación de Mujeres Cubanas, entre otras.

En el resguardo de su hogar ante el primer y segundo rebrote de la covid 19 en la Isla de la Juventud, Margarita se mantuvo visualizando las teleclases y visitando a sus alumnos.

“Por pertenecer al grupo vulnerable me mantuve en casa, pero ya tengo puestas las tres dosis de la vacuna anticovid-19 y el refuerzo, por lo que he vuelto al aula con mayores motivaciones. El magisterio es algo muy grande, así como retornar con mi grupo del 4to. C de 22 alumnos, muy buenos, en la escuela primaria Enrique Hart Dávalos, donde en la reanudación del curso el ocho de noviembre me reconocieron como alfabetizadora y eso me alegró mucho…”.

La Campaña de Alfabetización comenzó a gestarse en 1960 y concluyó el 22 de diciembre de 1961, fecha en que cada año se celebra el Día del Educador en Cuba. Impulsada por el Comandante en Jefe, esa hazaña cumplió lo prometido en el programa del Moncada y fue más allá al sentar las bases del desarrollo en todos los frentes.

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Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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