Maracuyá, precoz y abundante cosecha

El maracuyá o pasiflora –también Parchita en Venezuela–, está de moda, pero los interesados en su cultivo tienen poca o ninguna información sobre los requerimientos para su fomento. Es un frutal con ocho o nueve meses de producción al año y lleno de bondades que a los seis meses comienza su primera cosecha, si se plantó en verano.

En Cuba existen unos diez tipos endémicos de esta familia.

El 60 por ciento de sus raíces se encuentran a 30 cm de profundidad y a 50 alrededor del tronco, por ello es importante que el suelo para su cultivo sea profundo, son ideales aquellos con más de 60 cm de capa vegetal. Como estos no abundan, aunque prospera inicialmente en cualquiera de ellos, excave un hueco y rellénelo con un compuesto fértil areno-arcilloso, de PH entre 5,5 y 7,0 para nutrirla bien según sus requerimientos. Tenga en cuenta, además, que no tolera la salinidad.

El maracuyá requiere de humedad constante y demanda de mucha luz. Su propagación puede ser por semillas, las cuales si son frescas germinan entre los ocho y 15 días.

La reproducción asexual se realiza mediante estacas semileñosas. Estas deben ser de tres nudos, el corte superior a un centímetro por encima del último; la parte inferior en bisel, con una yema al lado opuesto del corte. Se deben plantar de forma inclinada, recibir poca iluminación y abundante riego para su enraizamiento. La vida útil de la planta es de tres a cuatro años.

El maracuyá se desarrolla mejor en espalderas verticales –cerca con postes a dos metros de altura–, a dos alambres; uno al tope y otro 60 cm más abajo, a una distancia de tres a cuatro metros entre hileras e igual distancia entre plantas de una misma hilera.

A la plantación se le hace dos tipos de poda: de formación y de mantenimiento. La primera comienza con el corte de brotes laterales; se deja la rama más vigorosa para conducirla hasta el primer o segundo alambre. La de mantenimiento contrarresta el hábito de crecimiento continuo. Nunca debe hacerse al iniciar la brotación de yemas. Para altos rendimientos es necesario podar anualmente.

Debe cosecharse cuando comienza a amarillar, y resiste varios días a la sombra, a temperatura ambiente y lugar fresco. Contiene vitaminas A y C, y minerales; como jugo natural o refresco se puede adicionar grandes cantidades de agua sin perder aroma, sabor y color.

Las hojas secas preparadas como té o infusión son más sedantes que el tilo, no crean hábito y resultan ideales para combatir el estrés y bajar la hipertensión arterial.

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