Lourdes, Leydis, Annyy y el sueño fidelista

El clúster implementado por Anny posibilita el pronóstico meteorológico. Foto: Yesmani Vega Ávalos

El 15 de enero de 1960 el Comandante en Jefe advirtió que el futuro de la patria sería de hombres y mujeres de ciencia por eso ese día la Isla de la Juventud también celebra el Día de la Ciencia Cubana con el protagonismo de los jóvenes

 

En medios de las dificultades tras el triunfo revolucionario de 1959 y el aislamiento hacia nuestro país, orquestado desde los círculos de poder anticubanos radicados en Estados Unidos, parecían utópicas las palabras de Fidel en la Academia de Ciencias de Cuba cuando vaticinó que nuestro destino lo fraguaría el desarrollo de las ciencias.

Entonces, nadie imaginaba la fortaleza que exhibiese sector, hoy más que nunca, estratégico para el país. El líder emprendió la ardua tarea que nos dotó de centros tecnológicos de alta valía y de profesionales, aquilatados con el primer mundo.

No solo en la capital se desplegó un polo científico, devenido Grupo Empresarial BioCubaFarma, sino que hasta lo más recóndito de la geografía ha llegado el desarrollo tecnológico asociado a la rama.

La Isla de la Juventud concluyó el 2018 con resultados positivos en los indicadores del sector. Así lo afirmó la ingeniera Lourdes Fernández Ramírez, jefa de la Unidad de Ciencia y Tecnología (UCT) de la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) aquí.

La UCT, entre otras funciones, es responsable de la introducción de los logros que puedan dar solución a las principales problemáticas y asegurar la producción de alimentos, el ahorro de energía y agua, disminución de la contaminación ambiental, la reducción de importaciones y la aplicación de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI).

“Dentro de nuestros objetivos de trabajo se encuentra el incremento del impacto de la CTI, de ahí que hagamos un seguimiento a las entidades asociadas y acompañemos al Gobierno en la implementación del Plan de Desarrollo Integral”, explicó Fernández Ramírez.

Resultados como el adecuado tratamiento de los residuales sólidos y líquidos, la bioseguridad de la masa porcina, así como la actualización de los programas de manejo integrado de plagas que afectan al tabaco, las hortalizas, los cítricos, el plátano, los granos y el café, son fruto del esfuerzo cotidiano de quienes han escogido las ciencias como brújula en sus vidas.

Los proyectos de las entidades de ciencias del territorio se vinculan con la política trazada por el país para ponderar el papel rector del Citma en la actividad de la CTI.

El Grupo de Difusión Tecnológica, cuenta con 5, y por su importancia trabaja en el desarrollo del cultivo del mamey, maracuyá y guanábana, frutales de poca presencia en la fruticultura cubana; mientras que el Centro Meteorológico Municipal investiga las inundaciones costeras, en concordancia con la Tarea Vida, además de otros dos proyectos.

En cuanto a los servicios científico-técnicos que se ofrecen, la Empresa de Gestión de Conocimiento y la Tecnología (GECYT) implementa asesorías para la gestión ambiental empresarial, sobre el proceso inversionista, entre otros asuntos, así como los servicios económico-financieros y la difusión del conocimiento.

De igual forma, la Delegación del Citma, en cumplimiento de la política antes mencionada, controla la reorganización del sistema de ciencia, tecnología e innovación en 53 entidades lo que asegura la su contribución a la proyección estratégica para el desarrollo.

JÓVENES SEGUROS DEL PORVENIR

Como ya nos tiene acostumbrados, el ideario fidelista no pierde vigencia, y eso lo saben de sobra las nuevas generaciones que a menudo recurren a las frases del líder y encuentran allí ideas claves para la solución a problemas del cotidiano.

Los estudiantes del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) América Labadí llevan implícitas en su formación las palabras pronunciadas aquel 15 de enero. Ven en el Comandante en Jefe a su mayor maestro, quien les reclama el esforzado estudio porque el futuro de la patria está en sus manos.

Una de las más consagradas estudiantes del IPVCE es sin dudas Leydis Laura Hernández Martínez, quien ya en duodécimo grado aspira obtener la licenciatura en ciencias de la computación, carrera que incluye desde la investigación básica hasta el desarrollo de software para la industria.

Leydis ha participado en eventos científicos, concursos nacionales, copas de conocimiento y admite que todo estudio es poco, por lo que la primera vez que entró al centro todos le apodaron “la niña de la tabla periódica” por su memorización de la tabla de Mendeleiev.

Asegura que las sociedades científicas y los cursos optativos son el mejor acicate para los futuros científicos que en esas aulas se forman, sus programas incluyen la resolución de problemas medioambientales y el aprendizaje de técnicas matemáticas, físicas, químicas y biológicas.

En el siglo XXI la informática se ha vuelto imprescindible para lograr grandes resultados en todos los ámbitos. Sino pregúntenle al colectivo de meteorólogos pineros, a los cuales Anny Sosa Leyet, ingeniera en ciencias informáticas ha apoyado con sus prácticas soluciones.

Con pericia Anny burla las restricciones económicas impuestas a Cuba, cuando resuelve problemas tecnológicos, brinda mantenimiento y reparación a equipos y logra la emigración de la mayoría de los servicios a software libre.

De igual forma humaniza el trabajo de sus compañeros al participar en la instalación de tres estaciones automáticas, trasmitiendo la información al Centro Municipal y al Instituto de Meteorología a través de la web.

Pero sus mayores logros, que le han otorgado la condición de relevante en los fórums de ciencia y técnica, son la creación de un clúster de alta disponibilidad para la virtualización de los servicios informáticos y la implementación del software TITAN que permite elevar la calidad de las observaciones y el seguimiento a las tormentas en el radar.

Sosa Leyet fue propuesta el pasado octubre al premio “Joven Investigador” en la categoría de Ciencias de la Computación por sus resultados, a los que se suma su actual participación en un proyecto asociado a la meteorología y la creación de un hardware para la adquisición de información en estaciones remotas.

Leydis y Anny, son solo una muestra de la solidificación de un sueño fidelista que en 60 años ha podido concretarse, porque como dijo aquel viernes de 1960 “lo que más estamos formando son oportunidades para la inteligencia”.

(*) Colaborador

Isla de la Juventud
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