Los vivos que no pudieron matar

A casi seis décadas de haberse declarado Cuba libre de analfabetismo, el Presidente de la República Miguel Díaz-Canel recordó en estos días que también somos ¡…territorio libre de neoliberalismo!

Es cierto, los cubanos hemos desterrado, bloqueado y denunciado ese ruin pensamiento y práctica con envoltura de modernidad que subordina todo al mercado, pisotea la justicia, humilla a la dignidad humana, anula naciones enteras, borra la historia e identidad de sus pueblos, convierte las personas en baratijas y reduce su inteligencia a las habilidades de negociantes y sobrevivir en la enmarañada jungla del consumo.

“Cuando se mira afuera se da cuenta del por qué hay que mantener el socialismo, hay un mundo donde se profundizan las desigualdades. El neoliberalismo empobrece naciones”, dijo Díaz-Canel en la clausura de la última sesión parlamentaria del año en Cuba este 21 de diciembre y que el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, de forma acertada propusiera debatir en todo el país.

Así cada núcleo de la organización política, colectivo laboral y barriada tendrá la oportunidad de analizar las palabras finales del mandatario en el IV período ordinario de la IX Legislatura ante los diputados, reunidos en el capitalino Palacio de Convenciones, en que destacó la capacidad de resistencia del pueblo y el Gobierno ante el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.

Por eso felicitó a sus compatriotas por los nuevos triunfos y continuó previniendo de los retos inmensos que nos impone un imperio que combina en su gastada política el garrote y la zanahoria para sus nefastos fines.

No hay término medio en las agresiones, como tampoco cabe tercera vía en la respuesta: resistimos o se claudica, pero esa palabra está abolida aquí, aunque hayan algunos que jueguen con el enemigo y nada hablen de las realidades que nos rodean.

Este miércoles el cineasta y activista estadounidense Michael Moore denunciaba que “el capitalismo y la forma codiciosa del capitalismo, especialmente la que tenemos ahora –neoliberalismo en crisis–, es el núcleo de muchos de los problemas de los que estamos hablando”.

En la referida intervención que los pineros seguimos por la televisión y comenzamos a debatir desde los hogares, el Presidente de la República dijo, además, que el país apuesta por la decencia y la cultura del detalle, por exigir comportamientos cívicos como obligación, generalizar la sanción moral, la denuncia, la negativa a ser sobornados o a sobornar, y desterrar el paternalismo como otro de los vicios que debilitan la velocidad y profundidad de nuestros avances.

De igual trató la situación energética desde el 15 de septiembre último, coyuntura que fue una pelea más que ganamos, pero no totalmente, alertó que si bien “nos obligó a buscar soluciones de tiempos peores,…algunos choferes han vuelto a subir los cristales y olvidarse de la realidad”, lo cual criticó entre otras insensibilidades, dobleces e ingenuidades llamadas a enfrentar.

En ese sentido son muy claras las pautas que estamos obligados a compartir y defender en el nuevo año para ser consecuentes con la convocatoria hecha por el eterno Comandante en Jefe Fidel contra todo lo que debilite desde dentro la Revolución, erosione su moral e intente coquetear con el enemigo.

No podemos olvidar ninguna de las lecciones dejadas en este 2019, en que como consecuencia de la intensificación del cerco económico prácticamente todos los sectores tuvieron interrupciones o atrasos en sus producciones, aunque se logró espantar –y en esos términos lo subrayó el Presidente– “los incómodos apagones y soportar las restricciones con medidas ajustadas a la situación particular por territorio y por organismo. Todo el país volvió a ‘apretarse el cinturón’, pero no se implantó ninguna medida de ajuste que descargara sobre el pueblo el costo del criminal bloqueo”.

La unidad, resistencia, lucha y emancipación son las claves de la victoria, afirma el gobernante, quien también agradece la solidaridad internacional en un discurso que concluye con prolongados aplausos al convocar a nuestras plazas urbanas y rurales a llenarse de música y alegría para seguidamente expresar con palabras de pueblo:

“Hay todas las razones para festejar. En el año 61 de la Revolución, nos tiraron a matar y estamos vivos. Vivos, celebrando y empeñados en seguir ganando”.

Isla de la Juventud Opinion
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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