Los Pérez de la Isla

En Cuba existe una larga tradición de familias dedicadas a la práctica del béisbol al más alto nivel. En el territorio la historia de los jimaguas Pablo y Pedro Pérez, participantes en Series Nacionales, comienza en la génesis de la pelota revolucionaria, cuando Isla de Pinos participa por primera vez en nuestro clásico nacional (SN XVII 1977-78).

Pablo y Pedro Pérez con el traje de Isla de Pinos. Foto: Archivo

Llegaron al territorio muy pequeños, procedentes de Puerto Padre, provincia Las Tunas, de donde son oriundos.

Fueron 18 los novatos presentados por aquel primer equipo, donde solo los que venían de refuerzo de La Habana tenían alguna experiencia: el receptor Jorge Tamayo; los jugadores de cuadro Reinaldo Herrera, Silvio Montes y Jesús Barrero, así como los lanzadores Francisco Labrada, Miguel Ángel Alfonso y el “Boricua” Jiménez.

Algunos no tenían ni siquiera la experiencia de haber jugado la serie especial. Por eso fue reveladora y significativa la actuación de los hermanos Pablo y Pedro, quienes el pasado siete de junio celebraron su cumpleaños 63.

Desde el inicio ellos resultaron los más destacados en esta etapa. Solo una temporada fue suficiente para que uno de ellos, Pablo, comenzara a brillar como lanzador.

Un hecho curioso se dio al siguiente año, en la XVIII Serie Nacional, al debutar el lanzador Félix, otro de los hermanos, así como el padre de estos, Norey Pérez, que actúa de coach en una de las líneas, convirtiéndose en los primeros tres hermanos que junto al padre integran un equipo en una Serie Nacional. Más tarde llega otro de los hermanos, Yoanis, y seguido un sobrino, Félix Pérez Cardoso, la familia más beisbolera en el Municipio.

Otro dato significativo fue el hecho de que se convirtieron en los primeros jimaguas en participar juntos en un Juego de las Estrellas, ambos militaron por varios años en los equipos de la Isla, y con La Habana y Agropecuarios en las Series Selectivas.

El primero de los dos fue pieza elemental en la maquinaria ofensiva que muy pronto llegó a integrar la preselección nacional, primero como lanzador y más tarde como jardinero.

Probada quedó la calidad de ambos en los circuitos nacionales, pues llevaban la pelota en la sangre como los Sánchez de Matanzas o los Castro de Pinar del Río.

La tropa del poblado La Victoria es, dentro de los núcleos más prominentes, la de mayor número de hermanos actuantes en Series Nacionales en la Isla. Tuvieron en su padre Norey el horcón alentador de los jóvenes en su despliegue infatigable por los estadios del archipiélago. Pablo, Pedro, Félix (fallecido) y Yoanis sobresalieron por su calidad en tiempos donde la referida disciplina era más arte, inteligencia y pasión que ejercicios físicos.

De sus maderos y aluminios, a la izquierda del rectángulo de bateo, salieron 2 850 incogibles, 1 348 anotadas, 399 dobles, 62 triples, 124 jonrones y 934 impulsadas, a lo cual hay que añadir varios récord. Pablo, el inigualable número 16, fue el primer jugador del Municipio en lograr batear por encima de los 300 en una temporada, un liderato en hits conectados en la XX SN, en dobles en la XXV, primero en integrar una preselección nacional y primer pelotero en participar en unos Juegos Olímpicos como invitado.

Los hermanos Pérez nunca resultaron expulsados de un juego, se prepararon en escuelas especializadas, pero muy lejos estaban sus padres de imaginar que tantos integrantes de la familia desfilarían por los clásicos nacionales.

Sus hazañas no aparecen en publicaciones referentes al deporte nacional, pero sí se mantienen en la memoria de quienes llevamos la pelota en el corazón y los vimos jugar con ese amor que siempre los caracterizó.

Desde que debutaron conectando indiscutibles ante los lanzadores más feroces del montículo en aquella época, la afición comprendió que se trataba de peloteros convertidos en la sensación de su público.

Verlos en su cumpleaños, rodeados de tantos amantes al béisbol, fue el detonante que me transportó al pasado, en una travesía fantástica enriquecida con las meditaciones brotadas en esta familia que escaló con desvelo esa época.

Deporte Historia Isla de la Juventud
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