Los gigantes de un eterno joven

Foto: Archivo del autor

Enigmas, curiosidades y contradicciones de una pequeña ínsula que se lanzó a la conquista de lo grande

 

Para los que les parezca pequeña la Isla de la Juventud, la segunda del archipiélago cubano, con sus apenas 2 200 km. cuadrados de superficie, sepan que, no obstante, 216 estados soberanos tienen un área todavía inferior, independientemente de que algunos de la referida lista poseen una población que supera en varias veces sus más de 80 mil habitantes.

Así y todo –como para darle más valía a lo relativo– el mencionado territorio tiene el más alto índice de urbanización, después de la capital del país, nada menos que el 92, 9 por ciento, muy por encima del 75, 5 nacionalmente.

Este municipio especial llegó a tener la mayor tasa de crecimiento poblacional del país, 9,7 por cada mil habitantes, entre otros indicadores en que parece competir en las estadísticas, para aventajar no sólo en la pelota de esta temporada en que los muchachos del equipo Sub Sub 23 fueron campeones, sino también en otros muchos terrenos, desde las curiosidades de la naturaleza y la historia, hasta las singularidades de la cotidianeidad.

Hasta los contrastes aquí tienen su encanto y misterio. ¿Qué una de las regiones más antigua de Cuba, nacida nada menos que en el Jurásico, atesorara por años la población más joven?, es como para profundizar sin demoras en la causa del enigma que mucho ayuda a descifrar la actual celebración por los 40 años del nuevo nombre.

Pero aún más, que en la ínsula donde España emprendió la última empresa colonizadora, nada menos que en el tardío 1830, cuando nació esta capital de la Colonia Reina Amalia y la bautizara como Nueva Gerona, fuera uno de los primeros territorios libres de la nación en las primeras horas de aquel Primero de Enero de 1959, al influjo de los revolucionarios presos junto al pueblo, es como para intensificar incógnitas, que uno finalmente descubre que no son tales, sino resultados incubados por el abandono de explotadores y acelerados por la voluntad de navegantes de su propia Historia, que convirtieron la gran cárcel en tecnológico primero y luego museo y palacio de pioneros para aventurarse con Fidel a asaltar el futuro y a emprender nuevos renglones económicos.

Entre estos últimos están desde el procesamiento del caolín que sustituye importaciones al país, y la cerámicahasta el turismo, la producción millonaria de huevos y los cultivos de arroz y tabaco, por solo mencionar algunos, y no pocos de ellos con niveles capaces de autoabastecer a su población y aportar a varias provincias.

Los noveles conquistadores que se niegan a dejar de llamarse pineros tampoco creyeron en los pesimistas criterios tecnócratas que con aire doctoral afirmaban que como el territorio no tenía agua tampoco tendría desarrollo y con la Revolución Hidráulica emprendida en los años sesenta bajo la dirección del propio Fidel demostraron cuánto se podía hacer, en un verdadero movimiento que contribuyó a salir del atraso heredado e irrigar futuro con las 14 presas construidas y demás obras de infraestructura, a la par del primer acueducto y la electrificación hasta el más apartado paraje.

Otra revolución, la educacional, puso al servicio del tercer mundo decenas de escuelas y erigió una obra solidaria sin precedentes que trascendió fronteras.

Menos se amedrentaron aquellos muchachos con el enemigo poderoso que pretendió invadir en 1961 a la ínsula, con los “fatalismos geográficos”y con los frecuentes huracanes, llámese Alma, el cual que devino finalmente acicate para una transformación indetenible, o Gustav hace 10 años, que igualmente generó un anticiclón en la reconstrucción encabezada por jóvenes que tampoco se dieron por vencidos y demostraron que siguen siendo los gigantes del eterno joven rebelde–de cumpleaños 92 este 13 de agosto– y que siempre van a la conquista de lo grande con su Comandante en Jefe.

Foto: Archivo del autor
Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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