Los frutos de una flor que burló el bloqueo

pedagogico-2012-109Una verdadera Flor de la Solidaridad pudiera calificarse todavía en toda su lozanía aquella primera e histórica graduación de 342 estudiantes de Zimbabwe, Angola y Cuba, que recibieron el título de licenciados en Educación luego de culminar su etapa de preparación en la Filial Pedagógica Carlos Manual de Céspedes, en Isla de la Juventud, y abrieron un camino sin precedentes.

A 20 años de la primera e histórica graduación de estudiantes de Zimbabwe, Angola y Cuba, que recibieron en Isla de la Juventud el título de licenciados en Educación

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En la Universidad Pedagógica Carlos Manuel de Céspedes, en la comunidad de La Demajagua, llegaron a graduarse en los primeros lustros del programa 1 687 estudiantes de Zimbabwe y de Angola, y con el devenir de los años han estudiado pedagogía aquí alumnos de El Salvador, Honduras, Cabo Verde, Uganda y Guatemala, entre otos países

 

Una verdadera Flor de la Solidaridad pudiera calificarse todavía en toda su lozanía aquella primera e histórica graduación de 342 estudiantes de Zimbabwe, Angola y Cuba, que recibieron el título de licenciados en Educación luego de culminar su etapa de preparación en la Filial Pedagógica Carlos Manual de Céspedes, en Isla de la Juventud, y abrieron un camino sin precedentes.

Tras recuerdos inolvidables y la significación de un hecho agigantado por el tiempo, volvieron el pasado año algunos de los egresados, educadores de la singular experiencia, autoridades y diplomáticos de las naciones beneficiadas, para compartir vivencias, emociones y sueños en el terruño que fue escuela y hogar.

De aquí salieron aquellos jóvenes a sumarse al desarrollo de sus respectivas naciones, ya formados en las especialidades de Matemática, Física, Química, Biología y Geografía, sin dejar de recibir un currículo de asignaturas de humanidades, para multiplicar muchos de ellos la enseñanza en el continente africano, sumido en el atraso y la ignorancia dejados por siglos de coloniaje.

Pero aquel acontecimiento que tenía lugar el último día de junio de 1991, en un engalanado y alegre cine Caribe, en el centro de la capital pinera, apenas fue el paso inicial de un programa que dos años después, en 1993, en una Cuba con el bloqueo de EE.UU. recrudecido y un tenso período especial por la brusca desaparición de la URSS y demás países socialistas en Europa, graduaba 7 143 estudiantes de más de 20 países, de ellos más de mil universitarios y 6 127 como técnicos medio en ramas agropecuaria, economía y otros importantes sectores.

Desde los años 60 a la fecha se graduaron en Cuba de las Enseñanzas Media y Superior más de 56 mil adolescentes y jóvenes de unos 120 países, fundamentalmente del Tercer Mundo, confirmó el Ministerio de la Educación Superior cubano.

Provenientes de 42 países del África subsahariana fueron titulados en Cuba no menos de 30 719 alumnos, 17 906 de ellos en niveles medio de enseñanza, y 12 813 en niveles de la educación superior, entre 1961 y 2007, gran parte de ellos en Isla de la Juventud, donde a partir de 1978 generaliza una singular experiencia internacionalista, justo en el año en que se proclama aquel 2 de agosto la Isla de la Juventud, y en la cual al cabo de una década ascendían a más de 18 mil los becarios extranjeros, de 37 naciones.
Otros 5 850 africanos recibieron adiestramiento de especialistas cubanos, entre otras modalidades de la amplia cooperación, que hoy continúa ampliándose y revirtiéndose en resultados económicos y sociales que van dejando atrás centurias de saqueo y humillación de las potencias coloniales e imperialistas.

En la Universidad de Ciencias Pedagógicas Carlos Manuel de Céspedes, ubicada en la comunidad de La Demajagua, llegaron a graduarse en esos primeros lustros del programa 1 687 estudiantes de Zimbabwe y de Angola, y con el devenir de los años han estudiado pedagogía aquí alumnos llegados de El Salvador, Honduras, Cabo Verde, Uganda, Guatemala, México, Belice, Bolivia, Colombia, Ecuador, Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía, Barbados, Gabón, Vietnam, Mongolia, Mozambique, Haití, Lesotto, San Kiss y Nevis, Palestina y del Sahara Occidental.

Son los frutos de una flor de Solidaridad que en esta parte de Cuba se sembró e irrigó durante décadas y en las más diversas latitudes multiplica obras y sueños.

 

 

 

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