Los Caneyes y el menú de casa

Foto: Karelia Álvarez Rosell

“Esto es una farsa, decían que iba a pertenecer al EJT y no es así, los precios andan por las nubes”, dice una mujer mientras le da la mano a su pequeña para salir del mercado agropecuario Los Caneyes.

Este establecimiento, luego de aproximadamente un año de permanecer cerrado debido a una necesaria reconstrucción, reabre sus puertas el cinco del mes en curso, en el ámbito de las actividades realizadas por los 40 años de este territorio llevar por nombre Isla de la Juventud.

Desde la entrada se perciben las transformaciones: nuevas áreas para la venta, carpas, pizarras que anuncian los productos…hasta un remozado parque infantil, el cual invita a los pequeños a su disfrute mientras la familia satisface necesidades y adquiere aquellos cultivos destinados a mejorar el abasto en el viandero de  casa.

El día de nuestra visita por el lugar no había mucha afluencia de pobladores; no obstante, varios salían con frijones, calabaza, plátanos, ajo, malanga, pepinos o aguacates; otros degustaban un refrescante guarapo o simplemente merendaban en la cafetería.

Desde una cabina una música alta anima tanto a clientes como vendedores y al contagioso ritmo se suma una voz que invita a los transeúntes a concurrir para llevarse al hogar cualquiera de las ofertas.

Dora Matos, usuaria, planteó: “No está mal, quedó bien construido, me llevo una calabacita que costó 12 pesos. Algunas cosas te las encuentras caras, pero al menos están ahí, a disposición de la gente porque en el otro mercado, El Bosque, casi nunca hayas nada”.

En busca del administrativo recorro el sitio hasta detener los pasos en la juguera, donde se vendían tan solo enlatados como: pulpa de mango (40.00 pesos), mermelada de mango (50.00) y puré de tomate (90.00), pues todavía no está listo el frizzer y el dispensador para la venta de los refrescantes y tan demandados jugos naturales en tiempos de intenso calor.

Diversos criterios generan la reapertura de Los Caneyes, un mercado de oferta y demanda perteneciente a la Empresa Agroindustrial, que según el administrador Asmil Rosabal Ramírez, muchos “no confiaron en su terminación, pero gracias a la empresa, GELMA, la Delegación de la Agricultura, el Gobierno y el propio personal de la unidad se concluyó.

El administrador habla de la posibilidad de más carpas. Foto: Karelia Álvarez Rosell

“Ahora contamos con 25 áreas, entre las cuales sobresalen la guarapera, el parqueo de bicicletas, la de productos cárnicos y una destinada a la protección al consumidor, donde verificamos el pesaje en caso de que algún cliente quede insatisfecho, que, por cierto, hasta ahora no hemos tenido ninguna queja.

“Pensamos incrementar las tarimas, son muchos quienes llegan hasta acá para solicitar espacio, ello a pesar del impuesto por el local (5 pesos cada dos metros cuadrados) y sobre las ventas (el 11 por ciento)”.

Al respecto dialogamos con Ana Elia Martínez, una de las dependientas, quien manifestó: “Antes estábamos en El Bosque, pero allá presentamos problemas y nos tuvimos que retirar. Yo participé de manera voluntaria los dos últimos meses en la construcción aquí. Ahora tenemos mejores condiciones de trabajo, es preferible vender acá, no importan los impuestos.

“Es verdad, hay personas que se quejan de algunos precios, pero ustedes mismos lo han explicado por los diferentes medios de comunicación, este es un mercado de oferta y demanda; sin embargo, tampoco vendemos así, por así, aquí existen sus regulaciones”.

PRECIOS CON ROSCA

Cuando indagamos acerca de los precios, una de las insatisfacciones de no pocos pineros, conocimos por Rosabal Ramírez que estos en cierta medida tienen “rosca”, esa que les pone freno al desenfreno de algunos vendedores con vista a que llegue más ganancias a sus bolsillos exprimiendo el de los pobladores.

“Por ejemplo el plátano vianda tiene un tope de hasta cuatro pesos la libra, este puede bajar, pero no subir; el plátano burro hasta 2.50 pesos, la malanga a siete, los frijoles negros a 10 y los colorados a 11.

“Por su parte la yuca y el boniato a dos pesos la libra, mientras la carne de cerdo a 18 pesos, esta es una manera de proteger también a los consumidores, quienes pueden realizar sus compras o disfrutar de nuestros servicios en el horario comprendido de ocho de la mañana a cinco de la tarde”.

Siguen llegando personas a Los Caneyes, que este día (miércoles 8 de agosto) oferta casi una veintena de productos. Unos clientes esperan por el pedido solicitado en una de las cafeterías (una segunda todavía no ha abierto), otros seleccionan cuál calabaza o aguacate llevar a casa, mientras unos niños se le escapan a los padres para disfrutar del parquecito.

¿Qué pasa y pasará con el abastecimiento del MAE El Bosque, también de la Empresa Agroindustrial? Puede ser tema para otro trabajo periodístico, por lo pronto ya los pineros disponen de Los Caneyes, una propuesta más para reordenar la comercialización en la Isla y, a su vez, enriquecer el menú de casa.

Nuevos locales para la venta de productos contempla Los Caneyes. Foto: Karelia Álvarez Rosell
El parque infantil, una buena opción para los niños mientras la familia adquiere productos del agro. Foto: Karelia Álvarez Rosell
Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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