Los 26 de Julio que asaltaron los pineros

presidio-fotografia-gFecundo antecedente del levantamiento armado del 26 de Julio de 1953 devino 57 años antes la audaz acción de un grupo de patriotas en igual fecha de 1896 en la entonces Isla de Pinos.

 

presidio_portada

Fecundo antecedente del levantamiento armado del 26 de Julio de 1953 devino 57 años antes la audaz acción de un grupo de patriotas en igual fecha de 1896 en la entonces Isla de Pinos.

Con más de 300 deportados concluye 1895, pero ya en 1996 los revolucionarios están listos para alzarse, proclamar la independencia e incorporarse a la invasión de Antonio Maceo por el Occidente cubano.

Además de la toma de una embarcación, entre otros hechos, que lleva a un grupo de jóvenes en enero de 1896 a sumarse a los mambises, varios nativos y deportados fraguaron un plan de mayor alcance, para el cual escogieron ese Día de Santa Ana en aras de moverse sin despertar sospechas, secuestrar al Gobernador José Bérriz, ocupar el Cuartel, distribuir armas y dirigirse al insurrecto Pinar del Río.

Intrépida asonada

La joven camagüeyana Evangelina Cossío, hija de un deportado, fue eje principal de la intrépida asonada, desatado a la señal acordada, tras la cual el jefe español se encontró con las pistolas y hombres de Emilio Vargas, quien le ordena rendirse, pero los gritos del acobardado coronel alertaron a sus soldados, quienes desatan intenso tiroteo que obliga a los patriotas a retirarse, a falta de correcta dirección.

Vargas resultó herido y fusilado luego, mientras el pinero Bruno Hernández Blanco (Ninones), al frente de la caballería insurrecta que venía de Santa Fe, es abatido al entrar en Nueva Gerona. Otros complotados se refugian ayudados por el pueblo, pero la mayoría son apresados y algunos asesinados como el poeta Juan Iturriaga, quien luego de capturado, lo mal entierran, al igual que los hermanos Pimienta.

Evangelina logra esconderse, pero es detenida. El cura evita su fusilamiento, la encierran en el Vivac del Cuartel, maltratan, trasladan a la Prisión de Mujeres de La Habana y condenan a más de 20 años de cárcel.

En espera de su traslado a Madrid, fue víctima de grosera manipulación por EE.UU., en busca de pretexto para intervenir en la guerra.

El magnate yanqui William Randolph Hearst, promotor de la intromisión, costea la fuga de la heroína, cuya figura manejan a su antojo los medios de prensa de aquella nación.

Evangelina, quien muere en Cuba abrazada a la Revolución en 1970, y recibe honores como capitana del Ejército Libertador, no supo las intenciones del imperio, como tampoco otros, sumidos en la ignorancia, el analfabetismo en el 60 por ciento de la población y la incertidumbre ante la falta del Martí y Maceo.

El sí se puede de aquel otro 26

A los nexos históricos que funden al territorio pinero con la epopeya del Moncada hace 59 años, desde la presencia de Jesús Montané entre los asaltantes, hasta la reconstrucción por Fidel en la cárcel local de su alegato de autodefensa en el juicio, conocido como La Historia me absolverá, se une la consigna nacida aquí y devenida símbolo de la confianza en la victoria que alecciona el 26 de Julio.

Eso entraña el Sí se puede enarbolado por Raúl Castro durante su discurso en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional en Isla de la Juventud en 1994.

Ese adverso año, en pleno período especial y recrudecido bloqueo de EE.UU., cuando las carencias empezaron a sembrar en algunos desaliento, dijo el segundo secretario del Partido, Raúl: “Allí donde este objetivo se enfrenta con decisión e iniciativa, allí donde los cuadros saben impregnar en todo el pueblo la convicción de que SÍ SE PUEDE, se avanza en el mejoramiento de la situación alimentaria, paso a paso, pero firmemente, consolidando lo logrado y manteniendo el rumbo…”.

“La permanente enseñanza de Fidel –enfatizó junto a miles de pineros en el Monumento Nacional Presidio Modelo– es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios”, como demostró la vanguardia juvenil en la cárcel tras el Moncada desde octubre de 1953 a mayo de 1955.

 

 

 


Comparte esta noticia:

{loadposition botonessociales}

 

{loadposition tabfinal}