Lo que se sabe, sí se pregunta

– Dos cervezas, por favor.

El dependiente diligente informa que solo tiene de 1,20 CUC.

– Sí, de esas mismas.

Cuál no sería la sorpresa de los clientes que cuando reciben lo encargado están calientes.

Viene la reclamación y el muchacho todo aturdido plantea que en ningún momento ha faltado el respeto cuándo le reclaman que ello constituye un maltrato.

Y es que la falta de información también es un incumplimiento de la Resolución 54/2018 que establece los derechos de consumidores y deberes de los proveedores de productos y servicios, publicada recientemente en la Gaceta de la República de Cuba con plena jurisdicción tanto en los establecimientos estatales y las otras formas de gestión.

Resulta evidente el largo camino a transitar en los establecimientos de venta de productos de todo tipo, ahora legislado y de hecho realizar la capacitación del personal de cara a los consumidores.

El diálogo de ejemplo pone de relieve una serie de fallas acumuladas, donde “mi trabajo es usted” perdió mucho o total protagonismo en las redes comerciales.

La Resolución refrenda, además, la responsabilidad de los proveedores en la inviolabilidad de los derechos de los consumidores y regula un grupo básico de esos derechos.
Entre ellos, los de recibir productos y servicios con la calidad requerida, la protección contra la publicidad comercial falsa y las prácticas engañosas aplicadas por los proveedores, así como también la posibilidad de mantener una adecuada relación entre cantidad-calidad-precios.

Los clientes tienen el derecho también, tal y como lo plantea la norma, de comprobar el peso del producto adquirido, y de contar con garantía, compensación, indemnización y reparación por daños y perjuicios causados, entre otros.

Así las cosas se van ordenando todo para bien de los consumidores, muchas veces engañados en detrimento de sus bolsillos del pueblo trabajador.

En lo adelante, no todo se podrá resolver de la noche a la mañana, pero ya los clientes tendrán una herramienta segura para reclamar sus derechos, muchas veces mancillados por personas inescrupulosas.

Por eso quise cambiar el refranero popular y cuando usted llegue a una tienda, restaurante, placita, taller de efectos electrodomésticos u otras unidades de servicios, pregunte aunque lo sepa.

 

Opinion
Pedro Blanco Oliva
Pedro Blanco Oliva

Licenciado en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomado en Periodismo con más de 40 años en la profesión

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