Lo que nadie puede refutar

En la Isla de la Juventud, de 42 casos hasta ahora, que han transcurrido cuatro meses sin nuevos contagios por la covid-19, tuvimos 38 asintomáticos, indicador significativo que nadie puede refutar. Según la opinión de una autoridad tan reconocida como la doctora Concepción Campa Huergo, especialista cubana en creación de vacunas, se explica por la previa aplicación masiva del preparado homeopático PrevengHo-Vir.

Cuando dimos a conocer sus consideraciones en una entrevista publicada en la versión digital del Victoria, acerca de esa especie de vacuna natural que desarrolla anticuerpos y permite salir airosos del enfrentamiento al nuevo coronavirus, si bien algunos reconocieron su valía, no pocos –fuera del país– la pusieron en solfa. Hacían hincapié en que la homeopatía es considerada una seudociencia, incapaz de demostrar sus principios y sostener el valor de sus métodos.

Con tales defensores de la ciencia “ortodoxa” quisiera compartir la siguiente reflexión. Hace apenas unos 50 años los más adelantados investigadores resultabanincapaces para explicar cómo una simple luciérnaga o cocuyo, podía encender y apagar su luz a voluntad, sin interruptor ni generación de calor. No menos inexplicable les resultaba que una comunicación telefónica pudiera establecerse sin hilos de cobre. Sin embargo, ambas lagunas del conocimiento hoy aparecen resueltas en el más simple teléfono celular.

La ciencia todavía anda a bastonazos en muchos campos del conocimiento y solo quien esté poco enterado es capaz de emitir juicios contundentes, inapelables, concluyentes.

En el criterio de quienes lidian aquí, y en otras partes del mundo, con la homeopatía y sus desafíos, la ciencia actual no tiene todavía las herramientas que le permitan explicar por qué en Francia –por ejemplo–  de cada cuatro recetas una es homeopática. Hay una evidente confianza de los enfermos en tales remedios. Nadie adquiere uno y lo vuelve a comprar si no tuvo los resultados esperados.

Por otro lado, un detalle deben tener en cuenta los detractores de la homeopatía: en el mundo actual hay tres grandes negocios y van en este orden: armas, drogas y medicamentos.

El tercero, montado sobre un profusoconsumo de los productos más caros; nunca sobre la elaboración de unas gotas con un mínimo gasto en materias primasque, en consecuencia, abarate el precio de venta.

Sin embargo, no pueden negar algo bien a la vista: la infección por gérmenes o microrganismos, combatida con antibióticos cada vez más potentes y tóxicos –que provocan resistencia bacteriana, la cual se trata con otros antibióticos de nueva generación– es un criterio insostenible y demuestra con sus resultados que ese no es el camino, o al menos no la vía principal.

Esa es la razón por la cual en nuestro país, donde tenemos logros muy significativos en la modernísima biotecnología curativa, la homeopatía tradicional constituye también una fortalezamuy nuestra y complementa de manera eficaz la terapéutica de mayor actualidad.

Isla de la Juventud

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