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Lo que escribo es un canto a la Isla

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Me confiesa que de toda su producción literaria lo que más le gusta es la novela infanto juvenil La familia inflamable; también que, como consumidor, prefiere la poesía a otros géneros y su corazón profesa amor por igual a las tres mujeres de su vida, Ailín García, su esposa, Rebeca Aguilera, su madre y la tercera, Isla de Pinos.

Hablar con Daniel Zayas Aguilera siempre es grato porque además de talentoso e inteligente, se presenta ante sus interlocutores como un excelente comunicador. El 2017 ha sido para él un buen año de forma general y a propósito del Premio de la Ciudad, obtenido recientemente, presentamos a los lectores esta entrevista que concedió y donde se refiere a otros reconocimientos e interioridades de su quehacer como escritor.

“Inicié el año recibiendo en la Feria del Libro en La Habana el premio Hermanos Loynaz de poesía y después tuve el placer de ver cómo iban saliendo algunas antologías en las que se incluyeron algunos de mis textos.

“Luego hubo un intervalo de un tiempo largo en el que no pasó nada y ahora, de forma muy atropellada, he recibido unas cuantas buenas noticias, por ejemplo, hace poco supe que en la edición de este año del Hermanos Loynaz obtuve una Mención con un libro de cuentos y también las dos becas de creación que entrega anualmente la Asociación Hermanos Saíz en el país.

“Tuve la suerte de recibirlas, La Noche para un proyecto de un libro de literatura infantil y la Fronesi para uno de novela para adultos y ahora el Premio de la Ciudad en el género de poesía.

“Aunque lo había ganado ya en literatura infantil, me sigue resultando placentero, no solo concursar, sino ganarlo y significa mucho para mí porque en este certamen se le canta a mi ciudad, que dicho sea de paso, la presencia no solo de Nueva Gerona, sino de Isla de Pinos dentro de mi obra es muy marcada.

“Hay que reconocer que ha crecido cualitativa y cuantitativamente. En el género se presentaron 18 cuadernos y figuras reconocidas estaban optando por el premio. Tuvo buena organización y varias instituciones culturales lo apoyaron. Es mucho más serio hoy de lo que era hace cuatro o cinco años y eso estimula.

Mi obra La construcción del caos es un desprendimiento de un texto anterior, Partos bajo tierra que saldrá publicado por Ediciones Loynaz para la Feria del Libro del 2018. En aquel momento creí que era un proyecto terminado y luego me di cuenta que no, sino el inicio de uno más ambicioso donde se repiten algunos tópicos defendidos en mi poesía.

“En él trato de establecer una especie de paralelo entre los ciclos que cumple un fruto, con el cuerpo humano, en tres secciones, la primera Partos bajo tierra título tomado del otro, El lenguaje de los cuerpos al caer y Escaras, que es el momento en el que se va consumiendo un ser humano sobre una cama; también juego con la escara como metáfora, no solo la que pudre la carne, sino la escara en la conciencia, en la historia…

“Inserté un epílogo en el que insisto en dar un rayo de esperanza y de convencerme a mí mismo de que pese a toda esa degradación, y de lo adverso de las circunstancias, siempre uno debe persistir en ver el lado bueno y, sobre todo, darse cuenta de que hay pequeñas cosas en la ciudad que no paran de nacer y florecer.

“Es un libro que me tiene muy contento, no tanto por los premios, sino por la reacción que pueden tener las personas con una lectura en público, o los comentarios que puedan hacer los colegas que lo lean o evalúan, eso significa mucho para mí”.

¿Con cuál de los géneros te sientes más cómodo?

“Con los tres; un poquito menos con la narrativa para adultos, se lo he dicho a los amigos, con ese me siento en deuda. Con la literatura para jóvenes he ido mutando un poco. El primer libro fue Gaviotas en las aceras en el que parto de las anécdotas familiares y con los otros proyectos, La sombra de los almendros y El amor de los gatos, que también saldrá para la venidera Feria por Ediciones La Luz, ya son textos donde empecé a jugar con la historia. Después vino La familia inflamable, aún sin publicar y ganador en su momento del Premio de la Ciudad. En él doy un giro y hay un poco más de humor.

“Tengo ya tres títulos publicados y los otros dos de que te hablé serán para el año que viene. De momento el proyecto personal casi que el más ambicioso y en el cual llevo inmerso cuatro años es con el trabajo de Ediciones Áncoras, trataré de que siga estable y de perfeccionarlo. En cuanto a mi obra, en primer lugar cumplir con esas becas que acabo de ganar. Terminar los dos libros que están a medias y tengo otras cosas iniciadas. Seguiré moviéndome, incluso, continuar experimentando. Mutando me ha ido bien.

“Trabajo muchísimo. Cuando doy algo a leer o mando a un concurso, lo imperfecto que pueda ser es porque no fui capaz de que quedara mejor. Me paso mucho tiempo reescribiendo y buscando qué tipo de narrador pega más a la historia, o en qué espacio temporal la voy a contar.

“Mis libros están dedicados a esta tierra. Ella está presente en mi literatura como el símbolo de Paco, que de una manera u otra, siempre trato de insertar; también mi mamá y mi abuelo, personajes que se encuentran pasando por algún rincón. Para suerte mía, narro signado por sus circunstancias. Todo lo que escribo es un canto a la Isla”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yojamna Sánchez
Yojamna Sánchez

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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