Llenita, llenita de amor

Ella canta por toda Cuba, pero en La Fe, en el terruño pinero, las presentaciones son más especiales…la acompañan siempre sus maestros y amigos de la infancia, a los que no olvida y la reciben con cariño en cada ocasión, pues asegura, la hacen sentir niña otra vez.
Lidis Lamorú Febles, cantautora y actriz, nacida en Moa y acogida por la Isla de la Juventud desde los tres hasta los 12 años, realizó varios conciertos en Nueva Gerona, La Demajagua y La Fe, en este último, a teatro lleno y pedido del público, se presentó en dos ocasiones durante los carnavales infantiles el fin de semana.
La importante cantante y compositora de música infantil, quien fuera anfitriona del programa televisivo El patio de Gabriela, donde se dio a conocer su obra a finales de los ’90, contagió a niños, padres y familiares asistentes con algunas de sus letras más reconocidas como Don Lagartijo, Vamos a jugar, Curioso negrito, entre otras.
Acerca de su gira artística, la Isla, logros en su carrera y la producción musical para los pequeños en Cuba, comentó:
¿Cómo se sintió en las recientes presentaciones en la Isla?
“Este añorado encuentro ha sido como lo esperaba, incluso con matices diferentes porque ya son 25 años de vida artística dedicada a los niños. Existe una madurez, una profundidad de carácter, entrega y composición en mi obra y tenía que empezar a celebrar mis 25 años de vida artística por la Isla de la Juventud, pues aunque no nací aquí, llegué con tres añitos y me fui en plena adolescencia.

Foto: Marianela Bretau Cabrera

Este es el lugar que acuna mis recuerdos, donde me formé como persona y ser humano, por todos mis maestros y compañeros de estudio que estuvieron conmigo todo el tiempo. Y cada vez que regreso, ya adulta, profesional, madre y amiga me reciben con mucho cariño. Tengo la mejor opinión de mi tierra pinera y me voy con el corazón más llenito de amor”.
Y La Fe es especial…
“Hice dos grandes conciertos aquí. Este de hoy ha sido fuera del programa porque los niños del público han sido los bailadores, ellos subieron al escenario y me ayudaron a cantar, bailar, fueron los protagonistas y eso es lo que me llevo.
Como compositora, ver mi obra proyectada en las voces, los cuerpos y corazones de cada niño es lo que refleja el resultado del trabajo de tantos años y agradezco al pueblo de La Fe, la Isla de la Juventud, amistades y profesores, a las autoridades, a la dirección de Cultura, Artes Escénicas, al colectivo de la Casa de Cultura, a la instructora Danancy, a Teresa Carbonell, a todo el equipo de trabajo, a Yoel Martín Montero y a Yaseli que ha sido mi productora ejecutiva aquí.
Les debo a todos que en sentido general me han hecho crecer y hacerme sentir una niña más”.
Este es el inicio de la gira por sus 25 años de vida artística. ¿Dónde continúa?
“Seguimos en La Habana y luego a Ciego de Ávila en la Feria del Libro del 17 al 26, después tomaré un descanso, porque en medio de esta gira estamos grabando el disco Luz y Corazón, plena producción discográfica con Bis Music, el sello que nos acompaña. Este sería mi octavo disco y se trata de eso, mi corazón hablando, cantando, agradeciendo los 25 años que han dejado huellas y ha sido muy bueno”.

Foto: Marianela Bretau Cabrera

¿Estás satisfecha con lo logrado hasta ahora?
“Tengo que seguir trabajando porque la última canción no la he escrito todavía, pero sí, me siento muy satisfecha, ya peino canas y ahorita tengo que andar con un bastón, pero realmente estoy contenta por ser una mujer que se ha entregado y ha sido bastante acertada con lo que quieren los niños, lo digo compartiendo mi alegría, no con ánimos de egocentrismo. Tengo mucha felicidad por esto y no puedo ocultarlo.
Agradezco a todo el público por ello, son casi tres generaciones de cubanos creciendo con mi obra y al Ministerio de Educación por insertar el estudio de mis canciones en los programas educativos desde prescolar hasta noveno grado; creo que son compromisos muy serios, así que tengo que escribir con más didactismo y pensar en el sector etario al que le dedico mi música. Tengo mucha felicidad por eso”.
¿Qué cree respecto a la producción musical infantil en Cuba?
“Hemos evolucionado y logrado mucho, no solo en la música sino también en la literatura para niños. Aunque no se conozcan, existen en el país, Latinoamérica y el mundo, cantautores, trovadores, escritores y personas que crean décimas para niños, que a veces por fatalismo geográfico no se conocen en los medios de comunicación, o también por desconocimiento jurídico de la propiedad intelectual y no conocer acerca de los mecanismos de llegar al CENDA y al ACDAM, pero tiene un público seguidor en el territorio donde vive.
Si se hiciera un levantamiento para encontrar a las personas que se dedican al trabajo con los infantes, te darás cuenta de que hablo con toda propiedad, pues me muevo por todo lo largo y ancho de mi país y tengo la felicidad de haber compartido con muchas personas talentosas con una obra poco conocida en los medios y que solo se presentan en eventos culturales locales.
Tenemos que educar sonoramente para que el mal gusto no se imponga por la gran influencia externa y en esto la familia y la escuela desempeñan un papel muy importante. Hay que respetar el universo infantil, pues el niño crece en sociedad y hay cuestiones que no podemos evitar, pero si usted educa y guía los pasos de manera correcta como familia, que es la primera escuela, donde se reciben los primeros abrazos, cariños, palabras, valores, después el centro escolar se encarga de instruir y fortalecer los valores.
Según la niñez será la adultez. Tengo 45 años y mis padres siempre están del otro lado del teléfono preguntándome cómo estoy, y es que todo el tiempo estamos necesitados de ir sostenidos de la mano para no cometer tantos errores”.
Una última pregunta ¿Por qué escribe canciones infantiles?
“No me lo propuse y al mismo tiempo sí. Cuando descubrí que sentía y recibía de los niños tanta honestidad y transparencia –y yo soy así también– dije que me quedaba en este medio porque los niños me hacen vivir momentos especiales y yo necesito estar muy cerquita de ellos porque son los mejores maestros, como decía Martí.
Elevas el nivel en el momento de estar con los niños, aprendes mucho de ellos, incluso tienes que tomar una medida para no exaltarte, porque están a su ritmo, no al tuyo. Cantar para ellos me va a hacer falta toda la vida porque no pretendo deshacerme de esa mirada tierna y ese calorcito que recibo de ellos en el escenario”.
El mismo canto que cautivó a los pineros, en especial a los más pequeños de casa, en los conciertos ofrecidos en estos días como parte de los carnavales y la gira artística de la cantautora, premiada con el Cubadisco 2015 en la categoría de Música infantil y querida por su público, quienes siempre le responden a su pregunta de “¿Cómo estoy?”: “Llenita, llenita de amor”.

Isla de la Juventud
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