¿Listos para la “blockchain” cubana? (+ Infografías y Video)

Han “agitado” el avispero, dice el Doctor Miguel Katrib. Ciertamente, tanto el componente especulativo de las criptomonedas como su revolucionaria tecnología despierta “cosquillitas” en los geeks y entusiastas de los activos digitales.

Ya hablamos de monedas electrónicas, billeteras y exchanges en Cuba, ¿y de blockchain? ¿Esta tecnología solo está relacionada con las divisas digitales? ¿Qué otras aplicaciones puede tener?

Cuando googleamos el 10 de septiembre el término criptomoneda aparecían más de 4 millones de resultados, hoy le preguntamos al buscador por blockchain y en apenas 45 segundos nos ofreció 258 millones de referencias. La tecnología que soporta la moneda electrónica ha sido más nombrada y explicada, pero menos comprendida. 

“A la tercera vez que dices ‘ya sé’, realmente no has entendido nada”, se divierte el jefe del Grupo Blockchain del Instituto de Criptografía de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

Blockchain, o tecnología de registro distribuido (DLT), es un sistema de base de datos que rompe con la idea de un servidor central. La información la custodian, encriptada, sus mismos propietarios.

La cadena de bloques es una herramienta tan poderosa como efectiva y es, quizá, la manera más cercana, conocida en las últimas décadas, que tendremos para proteger y descentralizar el manejo de la información clínica. Pero, ¿qué es exactamente?

Hablamos de una base de datos guardada en una red de varias computadoras conectadas entre sí (peer to peer) y que crece constantemente a medida que se le agregan nuevas transacciones, que se agrupan en “bloques”, formando una cadena continua. Cada “eslabón” está matemáticamente vinculado al anterior,  y la información registrada en ellos se encuentra protegida criptográficamente y, por tanto, inmutable.

“Todos los nodos de la red tienen copia de la cadena y pueden participar por igual en el almacenamiento y validación de los datos. No hay un nodo central, porque la gestión es colectiva, sin intermediarios”, dice el ingeniero Alexi Massó Muñoz, también investigador del Grupo Blockchain del Instituto de Criptografía.

¿Qué tan alejado está el país de utilizar el novedoso sistema? ¿Demandará un cambio de paradigma en la forma de entender el mundo online

Puede parecer magia, pero es matemática

Doctor Miguel Katrib. Ilustración: Diego Rafael Albornoz/Cubadebate.

El Doctor Miguel Katrib, frente a una gran pantalla en su laboratorio de largos ventanales, deja claro que “si las dot-com –empresas para la venta de productos por la Red de redes– no eran lo único que se podía montar sobre Internet, cuando se popularizó en los años noventa, las criptomonedas tampoco son las únicas aplicaciones que se pueden hacer sobre blockchain”. Sus beneficios trascienden a las divisas digitales.

“Tenemos problemas para entretenernos y con esta tecnología podemos hacer decenas de aplicaciones para solucionarlos”, comenta el director de la Maestría en Ciencia de la Computación de la UH y miembro de la Academia de Ciencias de Cuba.

Las mayores fortalezas de las cadenas de bloques residen en la descentralización y en el nivel de seguridad que proporcionan, imposible de alcanzar con tecnologías precedentes. “Se basan en una red de nodos conectados, que no son controlados por una lógica centralizada, lo cual hace que la blockchain sea más difícil de atacar”, precisa Katrib.

Los protocolos de confianza en que se basan los nodos para verificar la validez de las transacciones y vigilar la incorruptibilidad de la cadena, así como el código de programación que ejecuta esta tecnología, son abiertos y pueden ser conocidos por todos.

Haciendo uso de la criptografía, la blockchain añade otros elementos de seguridad. “Las transacciones que se hacen entre los nodos son protegidas con criptografía de llave pública y llave privada. Este procedimiento garantiza que una operación haya sido enviada por quien dice ser y que solo pueda ser usada por su destinatario”.

¿De dónde viene la palabra bloque? ¿Por qué hablamos de cadena?

“Puede parecer magia, pero no lo es; es matemática”, dice Katrib.

Redes privadas o públicas

La alta volatilidad de las criptomonedas es un riesgo. Sus portadores saben que pueden transitar “de ricos a pobres” en una transacción, o viceversa, ¿será? Hay quienes las ven como “la madre de todas las burbujas”, que un día podría estallar drásticamente. ¿Sucederá igual con la tecnología que las sustenta?

Cuando las pasiones se disipan hay quienes dudan de la blockchain, de su origen y potencialidades. Más que realidades, ven en ella una utopía, sinónimo de una ideología libertaria, una construcción del marketing  y los matemáticos.

El profesor Alexi Massó Muñoz despeja los recelos: “Es incorrecto pensar que, como el valor de las criptomonedas se puede desplomar en el mercado, la blockchain es deficiente. Eso sería como decir que Internet es malo porque en la redes sociales se generan fake news. La tecnología es independiente de los usos que se le dé”.

Los más escépticos ante la blockchain desestiman los beneficios de sus aplicaciones. “En la práctica, no es más que una ‘elegante’ base de datos; no es mejor que una hoja de Excel”, dijo el economista Nouriel Roubini durante un panel organizado por el exchange de criptomonedas LaToken, el 25 de enero de 2019, en Davos, Suiza.

A juicio de Massó, decir que la blockchain no es más que una tabla de Excel denota un análisis poco objetivo y un desconocimiento de la naturaleza de la tecnología, que reside en el nivel de seguridad y descentralización que proporciona.

Mientras mayor sea la red, mayor seguridad. Por ejemplo, la de Bitcoin ya sobrepasa los 12 mil nodos y la de Ethereum los 10 mil. “Si todos los nodos están verificando la blockchain se le hace inviable a un atacante lograr su propósito, porque tendría que replicar su alteración, partiendo de que ya ha logrado violar la criptografía, en todos (o en una buena parte de) los nodos según el protocolo de confianza adoptado”, expone el académico.

Este proceso de verificación se conoce como minado. Un derrotero que genera muchas preocupaciones ecológicas por el consumo energético y de poder computacional que podría implicar a nivel global. Precisa el Doctor en Matemática y Computación que “ya existen, y se continúan investigando, otras propuestas para ‘dar confianza’ sin que todos los nodos tengan que realizar la verificación”.

En redes como Bitcoin y Ethereum, cualquier nodo tiene derecho a incorporarse de manera anónima, sentir que forma parte del proceso de verificación y tener su copia de la blockchain. Se habla entonces de redes públicas.

“Evidentemente, por el volumen que tienen estas redes, requieren de ciertos recursos de hardware y de conectividad, que tal vez no sean viables en la Isla. Sin embargo, lo anterior no niega que sobre ellas se puedan montar aplicaciones”, argumenta el académico.

En Cuba, considera, podemos montar algunas aplicaciones usando estas redes públicas, pero sin ser nodos de la misma y, por tanto, sin manejar una copia de la blockchain. “A fin de cuentas, no estamos menos seguros que cuando usamos un banco internacional o una pasarela de pago centralizada mediante MasterCard. Sobre todo en nuestro caso, que cargamos con la mano persecutoria del bloqueo”.

Una alternativa es la blockchain privada, donde la propia red decide quiénes son sus miembros y la masividad no la distingue. “Estimamos que son estas las más adecuadas para el escenario cubano, para crear potenciales aplicaciones que solo se necesitan dentro del país”, confirman ambos profesores.

¿Construiremos cadenas de bloques?

A las aplicaciones y servicios a través de Internet los cubanos llegamos con años de retrasos, pero por qué dejar pasar el tren de la blockchain. Advierte Katrib que esta tecnología tampoco hace milagros. No tiene que ser la apoteosis de todos los problemas, “porque sigue siendo válido aplicar soluciones centralizadas, que ya es una metodología establecida y probada con resultados satisfactorios. Pero nuestra deuda con la informatización y el empuje que le está dando la dirección del país nos permiten abordar nuevos enfoques sin estar atados a aplicaciones legadas”.

La blockchain es una tecnología disruptiva que puede ser interesante para mejorar algunas aplicaciones o para estudiar en nuevos escenarios, por ejemplo, en los que sea conveniente eliminar intermediarios que entorpecen los procesos o los hacen menos eficientes. O para circunstancias en las que varias partes quieren colaborar y compartir datos, pero sin pérdida de privacidad, “y que no es viable pretender centralizarlas”.

Así, por ejemplo, se está analizando la colaboración con la empresa Softel para el manejo de las historias clínicas y la información médica entre diferentes instituciones.

Uno de los nuevos recursos más importantes con la blockchain, introducidos por Ethereum, son los contratos inteligentes (smart contracts) que no es más que dotar a la red de la capacidad de ejecutar una lógica que amplíe la capacidad de la blockchain, de modo que sea útil no solo para transferir valores con seguridad, sino para garantizar que se cumplan ciertas reglas.

Imagine, por ejemplo, que un nodo A y un nodo B quieren hacer una apuesta, y que un contrato inteligente puede “retener” el aporte de cada uno, garantizando además que disponen de lo apostado, para cuando se sepa el resultado enviarle el total al ganador.

También podría emplearse para una red de financiación colectiva. Si un nodo A quiere hacer una oferta de recaudación de fondos (o de cierto activo) hasta alcanzar una cierta cantidad X. Un contrato inteligente pudiera controlar que una vez que se alcance el total X no se admitan más donaciones (o inversores), que se le devuelvan a los mismos el monto no utilizado o que más adelante se le retribuyan a los donadores (o inversores) por su donación (inversión).

Visto muy simplificadamente esto es lo que se conoce como crowdfunding. Hasta ahora, las aplicaciones centralizadas que implementan esta práctica deben confiar en un tercero que haga de mediador, y no pocas veces se han prestado para fraudes y estafas.

Ojo, la libertad dada por la descentralización y la autoprotección de la propia red, no debe confundirse con la anarquía o la especulación. No teman, por ejemplo, los abogados y notarios que los contratos inteligentes los van a dejar sin trabajo, porque estas aplicaciones deben desarrollarse dentro de un marco regulatorio en los que ellos tienen mucho que aportar.

“Estamos haciendo un llamado a culturizar a los juristas en estos temas y hemos estado hablando con la Sociedad Cubana de Derecho e Informática de la Unión de Juristas de Cuba para iniciar algunas actividades”, insta Katrib.

Otra utilidad que amplía las potencialidades asociadas a los contratos inteligentes es el token: una unidad de valor o activo que se pueda usar y transferir.

El turismo es un sector susceptible de ser “tokenizado”. “Ténganse en cuenta la gran cantidad de actores que tiene: transportistas, agencias de viaje, hoteles, restaurantes, artistas, suministradores estatales y privados… Es imposible que se puedan desarrollar aplicaciones centralizadas. Piensen en el verdadero encadenamiento productivo y de servicios que nos puede dar el uso de blockchain en la industria del ocio”, recalca Katrib.

Otro escenario “tokenizable” en Cuba es el sistema de control de algunos medicamentos. “Un medicamento puede ser un token, y la receta una transacción. En la actualidad se hace con papelitos (recetas, tarjetón, registros de control de las farmacias). La blockchain y sus contratos pueden controlar esta funcionalidad, así como a sus actores: proveedores, médicos, pacientes, hospitales, policlínicos, consultorios, farmacias. Todo registrado y perfectamente auditable”, describe el Doctor.

El grupo Blockchain de la Universidad de La Habana presentará estas propuestas en el II Congreso Internacional Cibersociedad 2019, a celebrarse el próximo mes de octubre en La Habana. “Esperamos encontrar allí oídos decisores, receptivos”, dicen.

“La infraestructura de una red de nodos servidores que pueda sustentar sus aplicaciones blockchain es un proyecto que apoyamos y está gestando la Empresa de Aplicaciones Informáticas Desoft y el Grupo Empresarial de la Informática y las Comunicaciones (GEIC) , al cual podrían sumarse otras entidades e instituciones del país, para montar una red cooperativa sobre la que se puedan sostener diferentes blockchain, empleando los recursos que aporten dichas entidades y sus filiales”.

Descentralización, un cambio de paradigma

El Doctor Katrib considera que, en el contexto cubano, la concepción centralizada de la mayoría de los procesos productivos y de servicios, con variados y diversos intermediarios acostumbrados a un comportamiento reactivo, que espera las indicaciones “de arriba”, pudo haber condicionado también la solución centralizada de muchas aplicaciones de software, y no por una necesidad del propio soporte tecnológico.

“Sin desdeñar que las aplicaciones centralizadas van a seguir siendo útiles es importante coordinar esfuerzos y ser proactivos en pos de innovar y plantearnos nuevos problemas y soluciones. Aplicar la blockchain, sin convertirla en una moda para todo, puede ser un tren en el que estamos a tiempo de montarnos”, valora el académico.

Desde 2017, el Instituto de Criptografía de la Facultad de Matemática y Computación de la UH investiga las potencialidades de la blockchain. A disposición del Grupo Empresarial de la Informática y las Comunicaciones (GEIC), el Banco Central de Cuba y la Unión de Juristas están los conocimientos adquiridos por estos “genios” de las matemáticas, ojalá prenda la “chispa” y se valoren proactivamente las posibles aplicaciones de esta tecnología en el país.

Podría ser este un camino abierto a la innovación y el desarrollo en el país. “Tenemos el talento humano para empezar a desarrollar este tipo de aplicaciones –apunta Miguel Katrib–. No nos abunda la base material, pero con una adecuada cooperación entre empresas e instituciones y con una buena conectividad (al menos dentro de frontera), se puede disponer del equipamiento básico para soportar redes de blockchain sin grandiosas inversiones”.

En video, ¿qué es blockchain en 5 minutos?

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